Un niño cuenta cómo llega a Vallecas, cómo se construyeron las viviendas. De noche y con la ayuda de los vecinos. Cómo era la vida cotidiana, la presencia de falangistas y rojos y sus enfrentamientos. Las esperanzas de los chicos y chicas del barrio, su afán de superación. La lucha por cambiar las condiciones de vida. En sus páginas se refleja la dureza de los años 60 en un barrio de la periferia de Madrid.
Es como ver una foto antigua de esa calle que conoces tan bien. Ver que las historias que me contaba mi abuela son comunes a todos los que vivimos y hemos vivido en Vallecas (como cuando mis abuelos comían fruta podrida que robaban a los señoritos, porque incluso así era un lujo). La historia de Vallecas. Nuestra historia.
Mis abuelos también tuvieron su chavola en Vallecas y, por desgracia, muchas cosas de las que cuentan aquí me resultan familiares. Como dicen en el cómic, "La verdad es que dramas, dramas, los que cada día ge pasan y eso, ni son dramas, ni tragedias, ni nada. Son cosas que, a lo mejor, con el tiempo, descubres que podían haberte hecho escribir una película de miedo."
Hay cierto orgullo en nacer en aquí sabiendo la historia que hay detrás. Mis abuelos también vivieron en los años de barro y eso deja una huella generacional inevitablemente. Me ha emocionado mucho cómo se narra la cotidianeidad y el estilo de dibujo es justo lo que esta historia necesitaba. "A los hombres y mujeres que, con su lucha y dignidad, construyeron un mundo mejor. Y, muy especialmente, a aquellos que ya no están con nosotros y que vivirán siempre en el alma del barrio."
Me ha gustado más al ver las reseñas y las opiniones de otra gente que se lo ha leído y que puede conectar más con el barrio y su historia, porque sus padres o incluso ellos mismos, nacieron allí.
Lo más interesante es conocer los origines de este barrio, caracterizado por la lucha obrera y el poder de la comunidad, algo que el libro muestra muy bien. A nivel trama o personajes no me ha atraído mucho. Los dibujos están bastante bien.
Relata los recuerdos del autor sobre su infancia en Palomeras Bajas, en Vallecas. Está dibujado con solvencia, es instructivo y -pese a la dureza del entorno- tiene un tono entrañable y conciliador. Pero, como historia, no tiene recorrido, resultando el conjunto demasiado fragmentado, caprichoso y fácil de olvidar.
La historia del nacimiento de un BARRIO a través de las personas que lo habitan. Sus vivencias, penurias y alegrias. Y llega hasta las revueltas vecinales para intentar mejorar sus condiciones de vida. Un cómic digno de leer y que espero que no muy tarde decidan seguir escribiendo su historia.
Es una novela gráfica entretenida y curiosa de leer. También hay algún capítulo divertido, como el del retrete para conseguir la instalación eléctrica. Sin embargo, la historia habría ganado con algo más de empaque. Con un hilo conductor más sólido entre las diferentes historias del barrio.
Cómic sobre la vida en las chabolas de Palomeras Bajas durante los años 50 y 60. La historia del barrio, su miseria, su gente y la represión que sufrió por parte de la policía franquista. Demoledor relato. Imperdible.
La historia de cómo se forma un barrio en Madrid, desde las tomas de terrenos, hasta la construcción, plancha a plancha, ladrillo a ladrillo de cada casa, las triquiñuelas y esfuerzos de sus habitantes para conseguir alcantarillado, electricidad, una vida mejor. Las miserias, las alegrías, la vida cotidiana de quienes construyen la comunidad. Una "pequeña historia" en la que podemos reconocer "la gran historia" de la época: el franquismo, la represión, el apoyo de la Iglesia Católica, la violencia intrafamiliar, el apoyo de los vecinos. Muy bella.
"Vallecas, los años de barro" es un libro que cuenta la historia del barrio obrero, con sus luchas vecinales y unas cuantas historias en formato patchwork que nos hablan de una clase obrera empobrecida pero con muchas ganas de luchar. Cada una de las páginas destila ese orgullo vallecano de pertenecer a un lugar donde la vida no era fácil pero todavía existía el sentimiento de comunidad.
Me ha gustado, aunque creo que estas cosquillitas que siento en el estómago tienen más que ver con mis recuerdos que con la propia narración.