Volver para recordar todos los días que no estuve a tu lado. Todas las noches que no dormía en ti. Todas las puestas de sol que disfrutaste en mi ausencia.
¿Sabes? Siempre supe que te echaría de menos. Pero, aun así, decidí alejarme de ti.
No me fui por no quererte, todo lo contrario. Te quería demasiado para culparte de mis carencias, de mis necesidades. No merecías que mi ambición apagara tu luz, que mi inconformismo nublara tu sol.
Pero no hay día que no piense en ti.
Porque hay destinos que siempre serán hogar. Y hay hogares que siempre viajarán contigo.
La portada de este libro es de esas que te conquista al primer vistazo y es obra de Eleazar González, al igual que las ilustraciones interiores. Me encanta lo originales que son y lo bien que acompañan al libro, haciéndolo todavía más especial de lo que es.
«Podrás tacharme de intenso.. pero por lo menos tengo la certeza de que, si me muero mañana, no te cabrá ninguna duda de todo lo que sentía. Y eso no lo puede decir todo el mundo».
Los textos de Álvaro transmiten mucha melancolía y, al mismo tiempo, paz con uno mismo. Tienen mucha fuerza y suponen una mirada al interior desde un plano esperanzador. Un estilo propio que, lejos de estar adornado con florituras, comparte sus sentimientos de la manera más honesta y directa.
Gustará a los amantes de la prosa poética y de las obras ilustradas. Un libro para disfrutar y sentir.
Un libro para llenar de pegatinas de colores, un libro para subrayar. Sencillo, visceral, reflexivo. Uno de esos libros en los que sientes el sentir del autor, uno de esos libros que piensas “que bien amo” “cuanto lloro” . Sin duda Alvaro tiene un futuro prometedor en este tipo de literatura y quien sabe si también en algún otro género.