Con andares calmados, nuestras tres protagonistas se acercan al banco, se dejan caer sobre él y, como si de piezas de Tetris se trataran, sus cuerpos se ajustan unos a otros mientras sacan las pipas y ven a la gente del barrio pasar.
Desde el banco de toda la vida, Delfina, Virtudes y Sagrario hablan y observa cómo ha cambiado el mundo desde entonces. Cómo ha cambiado la Gracia, que ahora viene con aires de señora, lo poco que le gustan las pipas portuguesas de aquel año en el que a la quiosquera se le ocurrió variar, o las historias que callan en sus casas y que, por desgracia, llevan tiempo sin cambiar. Hasta ahora.
Un puñadito de pipas es la historia de las abuelas, de los pequeños pueblos, de las nuevas generaciones y de todo lo que se quedó en los hogares (y ahora sale a que le dé, por fin, un poco el sol). Sofía Martín Jiménez escribe desde la sencillez, tratando uno de los pilares de toda una generación: las abuelas.
Sofía ha escrito una novela tan pura, bonita y amable que solo quería seguir, seguir y seguir leyendo. Quien ha vivido eso —pasar horas en el banco del pueblo hablando y comiendo pipas, ver a señoras mayores arrejuntás para contarse los chismes— lee y vive la historia con nostalgia. Entre pipa y pipa, además, tenemos historias de identidad, dolor, amor y amistad. Redondo todo. La autora y las editoras tienen que estar muy, muy orgullosas de que esta sea la primera semilla de su colección de narrativa.
Un libro sencillo pero maravilloso, justo lo que necesitaba leer en este momento. Os recomiendo a todos que lo compréis mientras la editorial siga abierta, porque lo vais a disfrutar muchísimo.
Una historia que, tras una narrativa sencilla, esconde más complejidad y ofrece más lecturas de lo que parece. El amable y agudísimo estilo casa a la perfección con esa figura tan fundamental en nuestras vidas, la de las abuelas, que aquí goza de una representación de lo más realista basada en la gracia, la candidez y la jerga propia de esa Andalucía profunda (la cual, por cierto, no llega en ningún momento a entorpecer la fluidez lectora). Aun sin haber llegado a tener ese tipo de relación con tu abuela, te removerá sentimientos y te despertará toda la ternura del mundo.
Pese a la complejidad que suele suponer combinar en un mismo espacio cosas tan aparentemente opuestas, la fusión y alternancia que se hace que se hace entre tradición y modernidad resulta totalmente fluida y orgánica. Se agradece que se cuente una historia tan importante (y, desgraciadamente, más común de lo que creemos) con tanto respeto, sensibilidad, ingenio y, por supuesto, humor. Una fresca y divertida novela capaz de llegarte al corazón sin grandes pretensiones ni sentimentalismos, únicamente con algo tan sencillo como sus charlas a la fresca, el scrolling en TikTok, las tardes frente a Juan Y Medio, los tutoriales de YouTube y, sobre todo, pipas, muchas pipas. Un regalo.
Las abuelitas en literatura son mi pasión. Conecto con esos personajes en segundos y obviamente me ha pasado con Delfina, Virtudes y Sagrario.
Voy a empezar diciendo que me han faltado un centenar de páginas más sobre ellas. Y creo que con eso lo digo todo. Porque cuando acabas un libro y quieres seguir y seguir sabiendo, es un buen presagio. Me ha durado un suspiro, se lee muy bien, me ha encantado la narración de Sofía, fresca, original y con los “clack!” de las pipas de por medio: frutos secos de importante relevancia!
Es una historia que conecta generaciones. Dónde vemos el “cosmos” de los más jóvenes, las confrontaciones a las que se exponen, la identidad del yo, encontrarse y nombrarse para existir… y las generaciones que ya han vivido de todo pero se adaptan a estos tiempos y ahora disfrutan del pasar el tiempo comiendo pipas en un banco observando y hablando. Quién tuviese una mirilla para contemplarlas en ese banco.
Pero vamos a lo importante, al trío que forman estas mujeres. Cada una distinta y muy suya, pero que juntas son una delicia. En poco más de 100 páginas se las coge hasta cariño. Y te ríes!! Porque son una auténtica parodia. Yo he recordado a las amigas y vecinas de mi abuela de toda la vida.
También hay hueco para los prejuicios y las cortas miras, especialmente cuándo ocurre en una población pequeña porque “aquí todo se sabe”. Pero vamos, que estas mujeres rompen barreras y sobre todo Delfi, y más si es por su niete.
¿Se puede sentir ternura por estos personajes en un relato breve pero intenso? Confirmamos que sí.
un libro corto, divertido y que te deja una ternura infinita con las maravillosas Delfina, Sagrario y Virtudes. A pesar de no tener más de 100 páginas, toca temas reales con personajes muy actuales sin llegar a ser superficialidad, siempre con un tono humorístico (sin caer en la burla) y muy cercano. Una lectura muy recomendada.
Quería reseñarlo con emojis y busqué un emoji de unas pipas. Nada. Probé con un banco. Resulta que hay uno pero es del banco del dinero. Jo, ¿cómo que estas dos cosas tan esenciales están fuera de nuestro teclado?
Gracias Sofía por recordarme que la vida está en lo simple, en lo fácil, en un banco rodeado de cáscaras de pipas.
Es una novela bonita, pequeña pero con grandes personajes, y que resonará en muchas personas que viven en los márgenes de la sociedad. Se merece ser leída a pequeños sorbitos, a pequeños puñados, porque corres el riesgo de acabar y quedarte con ganas de más, mucho más.
Qué ganas de comprarme una bolsa de pipas e ir a hablar de la vida a un banco.