Un pequeño lío familiar que tiene que ver con una novelita pornográfica y una carrera hacia el Senado hace que Moran Gabor, diletante, bon vivant, fábrica de aforismos, enemigo íntimo de sus enemigos e intelectual que siente que las musas le han abandonado, acabe como guionista de una película de romanos rodada en aquel Madrid de los sesenta que se convirtió en un gran plató de Hollywood y en el que los yanquis y poderosos tenían carta blanca para todos los placeres que a los españoles de a pie les estaban prohibidos. Aquella ciudad que al principio le parece gris y aburrida acaba asomándolo a un abismo de divas imposibles, musas de cabarets parisinos, efebos de vida alegre, marqueses de vida aún más alegre, folclóricas desnortadas y productores tiránicos, todos ellos en un momento crucial de sus vidas y decididos a agarrarse a un clavo ardiendo con nombre y apellidos: Moran Gabor.
Con una prosa que parece haber macerado durante décadas y los diálogos chispeantes que ya estaban en Calypso (de la que Santas y mártires funciona como spin off), Rafael de Jaime Juliá ha creado una historia que a veces parece de Capote y otras de Berlanga en la que colisionan personajes propios de una screwball comedy y otros dignos de un esperpento. No parece escrita aquí y no parece escrita ahora, pero resuena poderosamente en cualquier momento y lugar por su reivindicación del poder de la palabra, su alegato a favor de la intuición y su defensa firme y necesaria de los placeres y de la belleza, ya sea por parte de chaperos o marqueses, ya sea en palacios o en tabernas.
Leer a Rafael de Jaime es una gozada. Su prosa fluye de una manera tan sofisticada y afilada que parece la de un autor (traducido) de otra época. La decadencia chic de sus personajes y escenarios es un regalo para cualquier lector fascinado por los años 50, la opulencia y el glamour. «Calypso» era una píldora perfecta que nos dejó con ganas de más, y en «Santas y mártires» hemos podido, por fin, resarcirnos.
Este libro cuenta la historia de un escritor estadounidense de alta cuna que se viene al Madrid de los 50 para participar como guionista en el péplum que un director caído en desgracia está rodando en el grisáceo Madrid franquista. El choque cultural, el descubrimiento de sí mismo y del país en el que se encuentra, y la creación de una pequeña camarilla de amistades que se convierte en una familia y que se enfrenta junta a los malentendidos y desventuras del rodaje, son el día a día del protagonista. De Jaime consigue crear unos personajes a los que es imposible no coger cariño y un mundo que huele a champaña y a puros y a Chanel que nunca quieres que acabe.
Me ha gustado, eso sí, bastante más la primera mitad (que se centra más en el rodaje) que la segunda (que tiene una vertiente más social). Además, considero que al libro le hace falta un buen repaso ortotipográfico. Por lo demás, me ha parecido una lectura deliciosa que me ha hecho inmejorable compañía este verano.
‘Calypso’ es mi libro preferido de la colección asterisco de Niños Gratis así que tenia muchas ganas de leer algo más largo de Rafael de Jaime Juliá. Los protagonistas existen en el mismo universo que los de ‘Calypso’ (RdJJ Extended Universe) y como ese retrata a multimillonarios snobs en la España franquista pero esta vez entrando de lleno en el privilegio, el hecho de que si eres maricón aunque seas un privilegiado sigues siendo lo más bajo de la casta. También sobre cómo siempre nos han empujado a amarnos en la sombras y la importancia de la familia elegida.
El tema es genial, comparto el odio por los franceses del prota, me han capturado los personajes y el relato de la vida del colectivo en una época tan oscura y dolorosa, cómo en esas situaciones se creaban núcleos de apoyo, pequeñas familias. Me sobran un poco los interludios o las historias secundarias (viaje a Sevilla a por Mariquita de Coria), ya q no aportan nada salvo anécdotas, y retrasan un poco el ritmo. Tengo un nudo en el pecho, q espero q Rafael de Jaime deshaga y nos permita liberar a quien sabemos… porq no se merece ese final, un personsje tan lindo.