Novela difícil de definir o de encasillar. Al principio se anuncia casi como un thriller en el que el protagonista, un psiquiatra recién separado, toma posesión del puesto dejado por otro médico que ha desaparecido sin dejar rastro. El lugar es una costa recóndita, Punta Albatros, que podría ser cualquier pueblecito de la costa norte de España (en mi cabeza lo ambienté en el País Vasco, aunque por momentos me recordaba a Galicia).
Pero luego resulta ser más bien un estudio de personajes. El protagonista, echando de menos a su mujer, Teresa, pero también a Olga, su amante; de hecho, probablemente si esta no le hubiese dejado, seguiría también con aquella, y no le habría asaltado el remordimiento que desencadena su marcha. Los habitantes de Punta Albatros: el dueño del hostal, Laura, la mujer que le hace la limpieza, el misterioso barquero, la directora del psiquiátrico de la isla de Goz, los internos….
Una galería que sirve como fondo a sus recuerdos y reflexiones, pero que quedan como en el aire, sin desarrollar completamente. Igual que no llegamos a saber por qué desapareció el anterior médico o lo que será del protagonista cuando abandone Punta Albatros…