Dividida en dos partes que en realidad podrían ser tres —la infancia, el idilio amoroso y la ruptura—, la novela narra un episodio crucial en la vida del autor que lo marcará para siempre: su intensa relación con una estrella de rock en la década de los noventa, una de las más homofóbicas.
Se percibe con claridad la influencia de Marguerite Duras (El amante) y, hacia el último tercio, la de los haikus japoneses.
Me gusta sobre todo la narración de una relación marcada por el clóset, la fama, el poder, las diferencias de edad y de clase social, la admiración mutua, la distancia, la ansiedad de perder a alguien que consideras fundamental para vivir…