A comienzos del siglo XX, cuando el tratamiento de la enfermedad mental vive su periodo más convulso y oscuro, surge una misteriosa sustancia que promete revolucionar el mundo de la psiquiatría. Sus creadores la llaman «El Suero» y su uso queda restringido a unos pocos médicos afortunados.
Un excéntrico psiquiatra trata desesperadamente de utilizarlo fuera de los muros del hospital pero, cuando está a punto de conseguirlo, un viejo paciente comienza a sufrir extrañas y violentas reacciones. Sus alucinaciones parecen alterar la realidad; cada nueva inyección desata un aterrador episodio y el cuerpo de este anciano empieza a transformarse...
¿Qué es el suero? ¿Quiénes y para qué lo crearon? ¿Y por qué un brillante psiquiatra terminó siendo apodado el Comecerebros?
Un compuesto curativo que revela la verdad. Un hombre que tiene mucho que ocultar.
Acabo de terminar esta maravilla de terror y solo puedo describir la experiencia de "gozada". ¿Conocéis esa sensación cuando subís a un coche de lujo, os invitan a champán francés o por avatares del destino tenéis la posibilidad de pisar un palacio neoclásico? Esta es la sensación que me produce el abrir la tapa y adentrarme en uno de los universos creados por Sebastián E. Luna. Y es que ya son varias obras de Luna que he leído y todas y cada una de ellas han sido un disfrute. No obstante, estamos ante uno de mis autores indie predilectos. Abominable nos brinda un terror elegante, clásico, con una cadencia dulce que me recuerda tanto a las películas maravillosas de la productora Hammer como a autores que todos conocemos del género. Esta historia nos envuelve y atrapa con una tensión equilibrada y un devenir de acontecimientos que provoca en el lector una máxima atención a cada vuelta de hoja; un recurso que solo los buenos contadores de historias saben sacar a pasear. Abominable me ha transportado a mis quince años cuando leía a Poe y su "La verdad sobre el caso del señor Valdemar" y esto, señoras y señores es algo digno de elogio. Narrado en primera persona y, en ocasiones, con destellos de novela epistolar, esta obra capta la atención desde el primer momento y esta cualidad le otorga ese aroma que las buenas novelas y relatos de misterio utilizan. Un doctor con una madre enferma y un pasado aún más enfermo. Un psiquiátrico en el que se medica a sus pacientes con técnicas experimentales, un suero misterioso inoculado en pacientes más misteriosos todavía, y un personaje que es el director del centro cuya amabilidad y educación nos pone la carne de gallina sin saber cómo ni por qué. No os desvelo mucho más, que es como se disfruta mejor de las historias de terror. Es posible que Abominable sea uno de esos libros que relea en el futuro, solo para saborearlo de nuevo y esto, esto es algo que solo hago con los clásicos. No sé si lo sabes Sebastián E. Luna, pero eres grande.
Sebastián firma una nueva novela de terror que, aunque densa y de cocción lenta, pero con una inmejorable atmósfera opresiva, avanza con decisión hacia un final tan inesperado como terrorífico. Una excelente opción para terminar el verano entre las garras de un ser abominable.
“Abominable” no es solo una novela de terror; es una exploración de los rincones más oscuros de la psique humana. Un viaje que, aunque pueda parecer lento al principio, culmina en un final tan inesperado como aterrador.