Tres sorprendentes cuentos de fantasmas por la autora galardonada con el Premio Nacional de las Letras
«Logra la creación de una atmósfera inquietante y perturbadora que arrastra al lector desde el comienzo.» Ángel Basanta,Abc «Una de las mejores prosistas que tenemos. Imprescindible.» Fernando Castanedo,El País «Una autora de primera fila.» Ángel Vivas,Leer «Una de las mejores narradoras.» Alicia Villoldo-Botana,El Mundo
He aquí tres historias en las que el lector difícilmente podrá escapar de su irresistible capacidad hipnótica. Un comerciante sufre en África los efectos de una extraña maldición al alojarse en un pequeño hotel en apariencia tranquilo y confortable. Un joven de buena familia decide emplear su tiempo y sus viajes en investigar una casta humana nacida para el mal. Una anciana suspicaz, temerosa de que sus familiares la ingresen en una residencia, atribuye a un «simpático» moscardón su alteración de rutinas y el reencuentro con viejas compañeras de colegio, con las que revive de una forma muy especial algunas escenas del pasado. Son tres relatos deliciosamente perturbadores en los que, como en las mejores historias de Henry James, las apariciones, los fantasmas o los sueños nos hablan de las interioridades más recónditas del individuo y de los cambios irremediables a los que la vida nos aboca.
Con este libro termino de leer todos los libros de relatos de esta autora, y si bien está lejos del nivel de "La habitación de Nona" o “El ángulo del horror”, tiene una forma de escribir que realmente me atrapa. En ciertos cuentos me recuerda mucho a Cortázar, creo que también por eso me gusta tanto.
De los tres cuentos que componen este libro, rescato principalmente el tercero (El moscardón), realmente una obra de arte. El resto no me terminaron de cerrar, pero en general están bien.
Libro corto, que se lee muy rápido y se disfruta mucho. No es para iniciar con esta autora, pero para los fanáticos como yo, de lectura imprescindible.
A primeira vez que leo a Cristina Fernández. Un peculiar estilo onde o terror aparece a medio cocer, cunha atmósfera conseguida por unha man que ten moito quilómetro percorrido. Nótase a experiencia e o talento. Os tres contos que aparecen manteñen o mesmo nivel. Un libro equilibrado. O demo fai aparición no insomnio, en personaxes secundarios que nin sequera saben o que son, nunha mosca gorda. O mérito é facer levedar a idea do mal desde o elemento cativo para que acabe dominando todo o conto. Por algunha físgoa, mentres lemos, coase a inquedanza. Baixas revolucións no terror pero denso. Mercurio literario.
La manera en que los cuentos se narran me sorprendió muchísimo. Aunque son historias largas, están construidas de tal forma que mantienen la atención del lector en todo momento.
Recomiendo muchísimo el cuento que da titulo al libro!
Un libro rarísimo. Otra vez. La cuarta de forros me hizo creer que esto tiraría hacia lo fantástico -al fin y al cabo, hay una mención de fantasmas, de hoteles espejismos, y de diablos- pero es realmente una colección de 3 cuentos de largo aliento fijamente embonados en la cotidianeidad, donde de pronto suceden cosas extrañas: viajes astrales, visiones, debrayes seniles, y una que otra enfermedad de la nostalgia.
"Tinieblas... Nunca estas palabras, pensadas en mayúsculas, me parecieron tan vanas, incompletas e inútiles. Me encontraba frente a algo que no había visto en toda mi vida. Un diablo mexicano (y ambulante) de cuya media sonrisa surgían impertérritos aros de humo."
Aunque claro, ese paso que atraviesa el umbral hacia lo especulativo nunca se da del todo.
Mi favorito fue el primero, 'La fiebre azul': el más cargado de misterio y encanto, en un escenario más "exótico" (un hotel en África), y un personaje igual de falible y defectuoso que los demás, pero con el que me resultó muy sencillo empatizar.
Lo que sí, Cubas me dio una master class en prosa. Leerla fue fluir como agua en cortina de lluvia, como deslizar arena entre los puños. En particular me gustaron estos párrafos-luminarias de gran materialidad, donde Cubas ahonda a detalle en los objetos de una habitación, creando una atmósfera detallada:
"La mosquitera—cosa rara— no presentaba el menor remiendo ni la más leve rasgadura. Era una segunda piel que me seguía a cualquier rincón del dormitorio. De la mesa a la cama y de la cama al sillón. Los insectos del manglar no podían con ella. Eso era importante. Como también el delicioso olor a especias e incienso que impregnaba sábanas y toallas, y las ramas de palmera que agitadas por el viento oscurecían o alumbraban el cuarto a través de la persiana."
Ya sea un hombre aquejado por una misteriosa enfermedad mística y del insomnio, una escritora que académicamente intenta comprender la vasta naturaleza de los "parientes" del diablo, o una anciana que repasa sus amistades, vínculos, arrepentimientos y esperanzas en el último declive de su lucidez, estos cuentos son testamento de una voz imperdible.
Y, aunque me aburrí en ciertas secciones, aprecié las cadencias que devuelven al lector la capacidad de vislumbrar un enigma.
"—¡Ja! Y reemprende el paso. Despacio. Muy despacio. No tiene prisa. Sabe que ya nadie se atreverá a interrumpir su sueño. El verano no ha hecho más que empezar. Y la noche, esta vez, no acabará nunca."
Cristina Fernández Cubas es una de mis escritoras favoritas, pero con este libro no ha llegado a sorprenderme tanto como lo hizo con Mi hermana Elba o Los altillos de Brumal. Hemos escrito una reseña completa en: http://resistencialectora.blogspot.co...