80 cuentos repartidos en tres partes (Disciplina, Equipo, Sacrificio). Como se indica en la contraportada: Ochenta relatos acerca de personajes y animales trabajando a la intemperie en un mundo en el que todo está permitido. Seres atravesados por la melancolía de sus oficios y sus vidas escuetas y las desquiciadas formas que tienen de relacionarse con la gente. Todos ellos abrazados con fuerza por el tenebroso humor de Jorge de Cascante
En palabras del autor, en la página 10: Este libro es una colección de cuentos que giran -algunos más y otros menos- en torno al trabajo, la vida de oficina y el intento por mantener tu dignidad mientras la explotación laboral y la incomunicación te llueven todo el rato como una tormenta de verano.
P. 12: La realidad que he intentado arreglar en este libro es la de tener que trabajar todos los días para seguir teniendo un techo, una cama con nórdico y una nevera llena de mandarinas, salmón y bebida de avena. Tampoco he logrado arreglar esa realidad, se confirma que no soy Dios.
P. 17: Te mando muchos ánimos. Saldremos adelante. A ratos es una vida espantosa, pero esta curiosidad y la luz que entra por la ventana hacen que merezca la pena.
No solo habla de la alienación laboral, también de relaciones de amor o amistad que fracasan. Hay mucha melancolía en estos relatos, aunque a veces no he podido evitar soltar una carcajada bien sonora, como en el cuento Velociraptor.
Ejemplos de la escritura incisiva del autor:
P. 27/28: (Una habitación propia) Trata sobre un matrimonio que sufre la pérdida de su bebé y cómo la afrontan. La mujer adquiere un bebé reborn y el marido colecciona compulsivamente Sylvanian Families (P. 29: animales antropomorfos enfundados en ropa vintage). Al bebé le llaman Felipe, Pipe: sonreía con un gesto truculento, como el de una persona que acaba de ser mordida por un zombi pero aún no ha completado su transformación.
P. 91: (Cazador Conductor) No es fácil que te gusten a la vez el exterior y el interior de una misma persona, todo el mundo te defrauda, el amor es una bombilla que tintinea, se apaga, se enciende. Cuando el amor llena tu vida y de repente el amor desaparece, ese espacio lo empiezas a rellenar con silencios e incertidumbres hasta que toda tú eres silencio, un silencio oscuro, sin principio ni final. Te apagas, te enciendes. A nadie le importa.
P. 95 (El abismo): Miramos hacia el abismo y el abismo nos devuelve la mirada y dice: "¿No estáis ya un poco mayores para estas cosas?"
P. 127: (Hacer siempre lo mismo y hacerlo siempre distinto) Descubrimos que en lo alto de los árboles de Madrid hay unas plataformas acolchadas en las que no transcurre el tiempo. Subimos y nos quedamos ahí arriba mirando el cielo para siempre.
P. 128: (Hacer siempre lo mismo y hacerlo siempre distinto) Nos parece imposible que existan los unicornios pero vemos totalmente normal que haya gente pobre defendiendo a gente multimillonaria diciendo que si tienen tanto dinero es porque se lo han ganado. Un unicornio es un caballo con un pincho en la frente, no es una cosa tan loca.
P. 152: (La pecera)
Hay dos langostas en la pecera, una quiere escapar y la otra quiere tumbarse en silencio y morir, ¿cuál de las dos langostas serás tú de mayor? Todas las respuestas son correctas.
(la negrita es mía, esta afirmación me parece brutal y llena de razón, pues a veces queremos escapar y otras veces rendirnos)
P. 193: (Los sonidos mágicos de Ecuador) (Por la canción Ecuador, de Sash!) En pleno ataque de ansiedad, Isabel conoce al que será su marido: Juan Carlos (…) Cinco años después, cuando nace su tercer hijo, Isabel empieza a preguntarse cuándo acabará este ataque de ansiedad, que ya está a punto de ser el que más tiempo le ha durado.
P. 232 (Lydia -> trata sobre un desamor y cómo la persona desengañada encuentra consuelo en sus conversaciones con una tórtola de nombre Lydia): El tiempo era una apisonadora manejada por un mono con sueño. La finísima línea entre ocupar todos los espacios y no ocupar ningún espacio. A veces uno siente que no es un ser humano, a veces uno es una piedra en el campo, viendo llover sobre la hierba.
P. 232 (Lydia): El cerebro de los pájaros es más pequeño -en proporción a sus cuerpos- que el de la mayoría de los animales. Las neuronas consumen demasiada energía, una energía que los pájaros necesitan para volar. (…) No les hace falta un cerebro que resuelva problemas, les hacen falta unas alas fuertes para huir de esos problemas.
P. 249 Velociraptor, va de dos comentaristas deportivos, Rafa y José María, que realizan su trabajo diciendo obviedades, dando consejos publicitarios, y hablando con el micro abierto de temas personales. Uno de los anuncios es (P. 252): Vodafone Speaking es un servicio pensado para usuarios cuya esperanza de vida se encuentra en Modo Parpadeo. (…) Con Vodafone Speaking los más mayores ya no tienen escapatoria.
P. 266 (La cara oculta de la luna): Un monstruo es un monstruo porque está solo, porque no hay otro como él. Si hay más criaturas como él, deja de ser un monstruo.