La desgarradora biografía de Jesús Rollán, el mejor portero de waterpolo de la historia de España. El 11 de marzo de 2006 Jesús Rollán acababa con su vida en una clínica de tratamiento de adicciones en La Garriga. Tenía 37 años. Sus ilusiones finalizaron en los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004, cuando se retiró lastrado por las lesiones. Su carrera fue brillante. Rollán logró ser campeón de todo y el mejor portero del mundo durante la década prodigiosa de la generación de oro del waterpolo, la primera gran selección española que se recuerda. Su vida transcurrió a toda velocidad. Persona generosa, querida y con un carácter ganador que fue trascendental para conseguir los éxitos deportivos, los que le conocieron comparan su pasión por el deporte y su competitividad con la de otros talentos como Rafa Nadal o Seve Ballesteros. Su historia atrae como un imán. De su niñez en Aravaca a descubrir el waterpolo con un entrenador que les hacía cortar troncos con un hacha, de sus años locos en la Blume a sus recuperaciones milagrosas y a su aventura en Italia, todo ello pintado de oro y plata. Pero las piezas de aquel puzle completo en el agua vivieron otra vida fuera de ella. Para Jesús, siempre el más fuerte del equipo, el final fue el más trágico. Reseñ «Un riguroso ejercicio periodístico escrito a cuatro manos que narra el éxito y la caída del que fuera el mejor portero de waterpolo del mundo.» EFE Deportes «Maravilloso libro. Un trabajo periodístico mayúsculo a cuatro manos de Francisco Ávila y Alberto Martínez sobre un deportista icónico.» Toni Padilla, periodista e historiador «Corriendo he ido para encontrarte. Piel de gallina al verte. Será una montaña rusa de emociones pero feliz de estar contigo. Te quiero Jesús. Gracias a Francisco Ávila y Alberto Martínez por todo el esfuerzo para escribir este libro.» Dani Ballart , exjugador y entrenador de waterpolo «Esta biografía, más que para entender a Jesús, sirve para comprendernos todos, para apreciar las finas líneas que sujetan cada renglón de la vida.» Juanma Trueba, A la contra «Más allá del retrato de Rollán, el libro es una radiografía del deporte de la época.» Jesús Mínguez, AS «Una obra imprescindible para amantes del deporte y mucho má como reza el subtítulo, para aproximarse a la vida y la muerte.» Iván Molero, AS «Una obra magnífica sobre uno de nuestros mejores deportistas y su trágico final. Lectura recomendable.» Tomás Roncero, periodista «Descifra la vida y muerte del portero de waterpolo que sostuvo a un equipo de éxito que conquistó el mundo.» Ramon Besa, El País «El libro dibuja con la minuciosidad de un miniaturista la personalidad de Rollán, su facilidad para practicar cualquier deporte, su competitividad extrema, su generosidad y también esa otra parte más oscura marcada por la dificultad para hallar su lugar fuera del deporte.» Juan Carlos Galindo, am14.net «La historia de Jesús Rollán, el mítico portero español de waterpolo trágicamente fallecido, tiene “material inflamable”.» La Razón «Una exquisita y respetuosa incursión en la figura deportiva y humana de Jesús Rollán, la leyenda del waterpolo. No cae en el morbo ni en el salseo y se tratan con respeto pero sin miedo temas como la enfermedad mental, la depresión y el gran tabú del suicidio.» Audiolibrista
Biografia del millor porter de waterpolo de la història. Un exercici periodístic rigurós escrit al mateix temps amb tendresa que reflexiona sobre el després dels esportistes que arriben al cim.
¡Qué gran descubrimiento ha sido este libro, dios mío! Os juro que llegue a el de pura suerte; mi hermana se tiró el mes de diciembre leyendo autobiografías de deportistas (entre ellas las de dos compañeros de Jesús, Manel Estiarte y Pedro García Aguado) y hablando, llegamos al punto de que de aquel equipo de oro del waterpolo, el que más me llamaba la atención era Jesús Rollán… y buscando (que es una cosa que no puedo hacer, porque solo hago que sumar pendientes a mi lista), encontré que habían escrito la historia de su vida hacia no mucho. Deciros que tarde nada en empezar a leerlo es quedarme corta.
Y volo en mis manos, sin ni siquiera notarlo… los capítulos iban pasando y yo solo podía decir ‘Un capítulo más’ mientras mi mirada no se apartaba de las letras; me metí de lleno en la vida del waterpolista. Sufrí con sus problemas, llore de emoción con sus triunfos y, ¿sabéis que me paso? Que me pase el 95% del libro (desde que empecé a conocer a la persona que había detrás del agua) deseando que el final fuera otro, pero sabía perfectamente que este era el que era y Jesús cuida a su hija Asia desde allá arriba. No os hacéis una idea del sufrimiento que tuve cuando veía que las páginas se acercaban al momento en que termino con todo… con el corazón agarrado, se me cayó más de una lágrima y eso que estaba en público.
Os juro que nunca me había sentido cercano al waterpolo, era un deporte con el que no me picaba la curiosidad, pero después de ver la pasión que el portero le dedicaba y aprender más sobre como se juega o todo el trabajo que tiene detrás, lo he visto de otra manera, la pena es que me hubiera gustado ver algún video de él jugando, pero me está costando encontrarlos. Me gusto mucho la importancia que se le da a la salud mental en este libro, una de las cosas que provoco su bajada a los infiernos, junto a la adicción y el final de su carrera (este apartado hizo que incluso me doliera el cuerpo, era duro leer todo lo que sufría en sus últimos partidos haciendo un solo movimiento en la piscina o la operación de rodillas que le tuvieron que hacer).
Y termine el libro sufriendo, sufriendo mucho… pero también lo termine viendo a Jesús de otra forma, antes me llamaba la atención su historia (por desgracia porque mucha gente le recordaba por el final que tuvo), pero aquí me empezó a caer bien, empecé a apreciarle, a ver en este waterpolista a una buena persona, una persona para la que la piscina era su vida (y le costó horrores verse sin ella… yo creo incluso que fue una de las cosas que término con él), una persona que siempre ponía a todos por delante de él… leer este libro y lo terminaréis entre lágrimas, con un cachito menos de corazón (se lo habrá quedado el Rollán, seguro). Como punto final, me dio mucha rabia ver los entrenamientos extremos a los que los sometieron, tanto en la selección, como cuando eran unos críos… se puede entrenar a un deportista de elite sin destrozarle física y mentalmente, está demostrado.
Para ser escrito por dos periodistas deportivos, esperaba más waterpolo.
Es un buen libro, sobre todo desde el punto de vista de la persona protagonista, solo lamento que algunos temas, especialmente los más delicados, se pasen un poco de puntillas, por ejemplo las drogas (una temporada estaba de bajón o triste y de repente "lo meten" en Proyecto Hombre), lo mismo con el suicidio (el libro no menciona cómo se suicidó). Sé que esto se ha hecho con la intención de respetar a la persona, pero igual se podría haber profundizado algo más.
El portero Jesús Rollán (el apellido de mi abuela, siempre me pregunté si estábamos emparentados) fue uno de los mejores jugadores de waterpolo del mundo en su época y, en opinión de los que conocían de cerca a aquella exitosa selección, el alma y el ancla de un equipo que consiguió oros y platas en olimpiadas y mundiales. Una vez se retiró, fue incapaz de adaptarse a la vida post deporte de élite y se suicidó en 2006 a los 37 años de edad.
Rollán tenia una personalidad arrolladora y un carisma que dejaba una huella profunda en todo el que le conocía. Esa misma personalidad le llevaba a excesos y sus adicciones (especialmente a la cocaína) acabaron pasandole factura. Los autores se centran más en el Jesus Rollán persona y encuentran la distancia adecuada entre la admiración y el cariño, pero sin dejarse cegar, y recorriendo tanto sus éxitos como sus demonios en un libro que, creo, le hace justicia.
Quizás lo que más me ha llamado la atención es el demadre que parecía ser la Residencia Blume, y lo poco que se preocupaban en formar a los deportistas como personas. Fallaban la hora de darles una formacion humana y educativa a la vez que deportiva a chicos en edades muy vulnerables, apenas preparándolos para «el día después» y sin, al parecer, importarles que llevaran una vida desordenada y con puntos oscuros con tal de que rindiesen en sus respectivos deportes.
La única pega que le puedo poner es que se hace corto: muy recomendable tanto si te interesa el waterpolo como si no.
"No importa cuánto tiempo haya pasado ya desde que se fue, él está aquí conmigo. Cada vez que alguien besa un balón o cierra el puño después de hacer una parada se me viene a la mente Jesús, algo que ya no cambiará. Tenía algunos gestos inconfundibles, como, por ejemplo, esa forma de abrazar con un profundo cariño a sus compañeros." — Tibor Benedek