¿Devolvería lo aprendido con tal de que esto no hubiese sucedido nunca?
Evidente. Nunca estaré agradecido de nada que haya aprendido de esto, porque por asociación directa estaría encontrándole el lado bueno del cáncer de J; y saben qué...
"El dolor es cosa seria. También el humor. El tránsito entre uno y otro es lo que el autor ha elegido para soportar el espanto en un relato profundo, inteligente y conmovedor. Ante el desconsuelo, las palabras son engañ a veces sanan, a veces faltan. Andrés Valdivia ha logrado un acuerdo vivo con ellas" (Marcela Serrano).
Es un relato testimonial sobre la enfermedad (leucemia) del hijo del autor. La narración es fluida, pese a las constantes repeticiones de algo así como los tics del peor Fuguet. Una suerte de choreza cuica de los años 90 (mucho fuck fuck y enumeraciones y categorizaciones tontorronas). Cuando intenta ser gracioso, también falla. El aspecto puramente testimonial es, previsiblemente, conmovedor. De todos modos es una gracia. Es fácil arruinar algo así con reflexiones rimbombantes sobre la vida. El registro del padecimiento de la enfermedad de otros niños, especialmente cuando el escenario pasa de la Clínica Alemana al Hospital de la UC en el centro, con el cruce de clases sociales, es especialmente emotivo. La descripción de la miseria moral de visitantes que pretenden cumplir o sentirse buenos, y de la miseria propia, involuntaria, pero persistente, es uno de los aciertos del libro. Es irregular, a veces catete, pero es un muy buen libro. Produce lagrimones varios y el impulso de ir a abrazar al hijo, sobrino o lo que se tenga.
Escrito de modo ágil, con oficio y con cariño al lector; en Detén el Invierno el autor nos permite convivir con él en sus momentos más difíciles. Una consecuencia (quizás no deseada) es que nos permite entender cómo se vive el proceso de la enfermedad de un hijo, y, con eso, nos incentiva a estar más cerca de los que queremos y la están pasando mal.
Brutal y honesto. El curso de la muerte cuando se tuerce. La escritura de Valdivia es escucharlo hablar. Putear, reírse de sus miserias, ser totalmente vehemente hasta gritar. Cuando un viaje personal es tan intenso, no queda sino apelar a la honestidad.
Con una extensión que se siente corta (porque queremos saber más) y larga (porque no queremos más detalles), en un spanglish con varias referencias pop, con un narrador honesto, sin filtros, «Detén el Invierno» es una travesía llena de horrores, dolor y desesperanza, camuflados en un humor irónico que incentiva a continuar con la lectura, desatando sentimientos encontrados, siempre con comprensión y empatía, y cubriendo este manto conflictivo, que no pretende dejar enseñanzas o mensajes optimistas. Es una carta (de amor y odio) a su familia, amigos, cercanos y profesionales que lo acompañaron (y los que no), que nos hace parte de su proceso íntimo, dejándonos a las y los lectores ante un hecho innegable: no podemos juzgar el dolor ajeno. -- Para leer la review completa, visita www.demenciamedia.cl