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Sueños digitales

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Everything began with the head of Che and the body of Raquel Welch. Sebastian, expert graphic designer in digital images, is tempted to alter some compromising photos. He soon finds himself involved in a planned conspiracy to modify the President’s turbulent past, and thereby, the entire history of the country. In Suenos digitales, the latest novel by Edmundo Paz Soldan, the future has arrived- nightmares carry an overwhelming burden of color, and nothing is what it appears to be. Todo habia comenzado con la cabeza del Che y el cuerpo de Raquel Welch. Asi comienza la nueva novela de Edmundo Paz Soldan, que nos hara cuentionarnos si puede reinventarse el pasado. Puede que el mundo siga siendo ajeno, pero es cada vez mas menos ancho. La tecnologia no solo ha logrado, en gran medida, borrar las fronteras, sino que ha creado nuevos mundos merced a la manipulacion de los ya existentes. ¿Cuales son los limites entre lo real y lo virtual? Sebastian, diseñador grafico experto en imagenes digitales, es tentado a alterar unas fotos comprometedoras. Pronto se vera envuelto en una conspiracion que plantea modificar el turbio pasado del Presidente, y con ello, la historia del pais. En "Suenos digitales", el futuro ya esta aqui, las pesadillas tienen colores sobresaturados, y nada es lo que parece.

238 pages, Paperback

First published January 1, 2000

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About the author

Edmundo Paz Soldán

85 books114 followers

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1 star
3 (2%)
Displaying 1 - 6 of 6 reviews
Profile Image for Valentina Salvatierra.
271 reviews29 followers
August 9, 2019
Una novela cautivante, que explora con humor ácido y bastante paranoia las posibilidades de transformación, tanto a nivel personal como político, que trae consigo la manipulación digital de imágenes. Sigue la trayectoria de Sebastián desde la resignación de un trabajo rutinario en el periódico Tiempos Posmodernos (genial!), a la decadencia ética, todo gatillado por el banal acto de Photoshopear imágenes de distintos famosos, creando híbridos con la cabeza de uno y el cuerpo de otro. A través de Sebastián se exploran inquietudes sobre la tecnología, y también sobre la ética y la memoria.

Sebastián es un personaje de apariencia simple, un tipo de veintialgo años tratando de hacerse un camino en la vida, y la narración en tercera persona pero casi siempre desde su perspectiva hace identificarse con sus ambivalencias. Rechaza la tecnología a la vez que vive de ella. Desprecia a los políticos y su corrupción pero cae en su tentación fácilmente, dándose cuenta mientras lo hace de su debilidad. La idea de que es ser fácil ser ético mientras no haya tentaciones relevantes hacia la falta de ética es seductora y peligrosa, parece justificar la corrupción incluso, pero como casi todo se cuenta desde la perspectiva de Sebastián es fácil insertarse en su dilema y comprenderlo:
¿Por qué, por qué lo tentaban? Si no lo hubieran hecho, habría desconocido esa zona oscura de su carácter y tendría una imagen más íntegra de sí mismo, menos dependiente de las leyes de la oferta y de la demanda”(98)

Sebastián se escuda en la idea que mientras existan los negativos, habrá alguna manera de que se den cuenta de su labor distorsionadora. Pero hoy, cuando hay mucha más fotografía digital, esa ilusión parece vana. Incluso en ese momento, uno sospecha que su consuelo sobre los negativos no es más que eso: un consuelo para su conciencia, carente de fundamentos.

En algunas innovaciones tecnológicas, la novela es bien previsora, mientras que en otras parece inevitablemente anticuada. La idea de que una persona relativamente bien integrada a la sociedad, por reacia que sea a la tecnología, pueda no tener celular es casi impensable en el 2019. En el 2000, cuando los celulares eran una novedad, no lo era tanto. Los diversos equipos de esta novela (filmadoras, cámaras, la GameBoy Camera) todos han sido subsumidos y reemplazados, para la gran mayoría de las personas a excepción de los profesionales, tal vez, por el Smartphone que aquí apenas se sugiere en la forma de los organizadores Palm, hoy obsoletos. Pero incluso si los aparatos específicos han variado, no deja de ser algo escalofriante la visión de Sebastián sobre los cambios sociales que generaría la difusión masiva de herramientas para tomar y manipular fotos, hoy concretada plenamente en Instagram y sus filtros: “esos chiquillos comenzaban a tener otro tipo de relación con la imagen fotográfica, en la que ésta ya no era el punto de llegada sino, apenas, el de partida” (183-184). Se anticipa efectivamente la falsificación de la realidad que los smartphones han intensificado exponencialmente. Por ejemplo, la madre de Sebastián le pide repetir un gesto con la lengua: “Cuántas fotos como ésas, pensó, aparentemente espontáneas pero en realidad repeticiones de una realidad ocurrida minutos antes. Cuánto artificio en los álbumes, cuánto teatro.” (138)

La obsesión de nuestra época con la imagen más en general también se encuentra convincentemente capturada en los cambios de la línea editorial de Tiempos Posmo, donde la nueva generación de jefes va recortando las secciones de cultura, disminuyendo cada vez más los textos, haciendo evidente que lo que vende en realidad es la imagen. Basta pensar en los medios tan visuales de hoy como Buzzfeed para darse cuenta de lo acertado que fue Paz Soldán al describir esta tendencia.

Sebastián es un paradójico ser que vive de la manipulación tecnológica de imágenes e imagina su ciudad en los colores base hiper-saturados de sus programas, pero que se resiste a tener celular y teme por las consecuencias de la tecnología a nivel de la experiencia humana. En esta época de subir a Instagram fotos de cada comida, cada salida, y cada evento de vida como si lo que no se fotografiara no hubiera sucedido, reflexiones como esta interpelan directamente:
Bien mirada, pensó Sebastián, la fotografía había convertido a los individuos en seres más extravagantes de lo que ya eran. Ese no poder disfrutar de las cosas como vinieran, ese desesperado intento por preservar instantes que de todos modos se irían. La foto que resumía la condición humana era la de un hombre o una mujer sacando fotos. (167-168)

Pero esta no es una novela panfletaria, con una visión unidimensionalmente crítica de estos cambios. Por una parte, justamente porque pese a sus dudas Sebastián, al igual que nosotros, participa activamente de la cultura digital. Inés, su colega fotógrafa del periódico da la otra perspectiva sobre cambio tecnológico, que ve menos transformación que la progresión natural de impulsos humanos que ya existían: “¿Qué revolución? Ustedes creen que el mundo comenzó el día en que se inventó la computadora” (145). Inés le contra-argumenta a Sebastián sobre el valor revolucionario de sus manipulaciones – observa que el solo hecho de tomar una fotografía distorsiona la realidad, que nunca fue ni auténtica ni transparente.

La figura de Nikki, esposa de Sebastián, hace uso de la tecnología sin demasiadas reflexiones al respecto, y entrega así una tercera perspectiva. Para ella es una herramienta más, un hobby, una entretención. En los acelerados pasajes donde escuchamos la voz de Nikki en primera persona, la tecnología digital apenas figura como preocupación. Estas secciones se leen como entrometerse a un diario de vida, son intensas pero la intensidad radica en las emociones que siente Nikki hacia Sebastián, hacia su exmarido, hacia su jefe, hacia ella misma. Hace así un contraste tanto estilístico como de contenido con la figura de Sebastián, que sirve para revelar quizás el ensimismamiento de este último, ponerlo en perspectiva.

Además de las reflexiones de Sebastián, su trayectoria, y los desencuentros en su relación con Nikki, la novela transmite varias ideas que merecen mención: en la ficticia Río Fugitivo, una ciudad inventada que podría ser cualquiera, hay una visión atrapante de una ciudad posmoderna que se va renovando constantemente, que se pone a tono con el momento neoliberal, llena de publicidades y nuevos desarrollos inmobiliarios. También resulta bien escalofriante en lo que respecta al auge del fake news, de la imagen o el texto manipulables a tal punto que el público no tiene como dirimir la verdad de la mentira. Esto lo conecta con la democracia en la era digital, su fragilidad, la posibilidad de que la democracia devenga dictadura velada, donde el hecho que el poder real no es localizable y está nublado por estas capas de noticias e imágenes fabricadas… en todo esto, la novela de Paz Soldán, a 19 años de su publicación, sigue sintiéndose bastante actual.

Cuando Sebastián ve a su sobrina jugando con su GameBoy Camera, reflexiona: “En diez años, la generación de su sobrina se reiría de las ansiedades que el tema ocasionaba en el presente” (184). Ojalá fuera cierto, pero en realidad la masificación de tecnologías evolucionadas de las que se retratan aquí sigue generando ansiedades pese a que (o quizás debido a qué) se han vuelto cada vez más omnipresentes.
Profile Image for eme.
40 reviews1 follower
December 8, 2024
"Y viendo a su sobrina con su Gameboy, vio el futuro: esos chiquillos comenzaban a tener otro tipo de relación con la imagen fotográfica, en la que ésta ya no era el punto de llegada sino, apenas, el de partida. El click de la máquina ya no era el fin sino el comienzo. En diez años, la generación de su sobrina se reiría de las ansiedades que el tema ocasionaba en el presente."

Partiendo de la base de que no aguanto al protagonista (otro hombre hetero obsesivo celoso y egocéntrico? Ya de esos tuve muchos podría ser mi ex), voy a intentar resumir un poco mi experiencia de lectura. Creo que lo que más me ha gustado es que adelanta temas muy actuales (como es la relación que tenemos con la fotografía y las nuevas tecnologías y la manipulación que hacemos de las primeras gracias a las posibilidades que las segundas nos ofrecen) en unos años (la novela es del 2000) en los que todo estos temas estaban en ciernes. Aún así, como todo lo que trata el tema de la tecnología, creo la novela puede haberse quedado en muchos sentidos obsoleta (quién hace hoy en día fotos con cámaras analógicas y basa su vida en relevados y negativos? Únicamente hipsters y melancólicos del pasado). Llama la atención la dialéctica luz-oscuridad, la creación de una realidad manipulada y la implicación en la política que lleva aparejada (ojito cómo evoluciona la figura del dictador, uno de los temas centrales de la Literatura Hispanoamericana, en la obra).
Como pega, los pocos capítulos que escribe Nikki, la esposa del protagonista, en forma de monólogo interior, son completamente infumables (aunque estilística y temáticamente tengan su sentido, como contraste a la obsesión de Sebastián con la tecnología) y el final es completamente contrario e incongruente con todo lo que se venía construyendo del personaje.
Profile Image for Rocio.
105 reviews4 followers
August 6, 2023
😵‍💫 ¿Hasta donde llega la tecnología? ¿Viviremos en "1984" de George Orwell? 😟
Una historia interesante sobre el periodismo actual. Te habla como la tecnología supera nuestra imaginación. Como se puede llegar a cambiar la historia, con imágenes y datos falsos, tipo "1984". Es aterrador pensar que estamos cerca de ello.
Me abrió los ojos al lado oscuro del nuevo mundo cibernético. ¿Llegaremos al punto de desconfiar de todo, Ya que todo puede ser cambiado por las computadoras? De hecho, me imagino que ya esta pasando.
El libro me gusto bastante. Me dejo replanteándome la existencia mucho tiempo después de leerlo. Pero en algunos momento sentí que la historia no avanzaba. Me resultaba denso y aburrido. Se iba por las ramas, a pesar que no era tan largo.
Profile Image for Valeria.
71 reviews2 followers
October 31, 2025
Tiene pasajes en los que se nota el cuidado del lenguaje, la búsqueda de un efecto estético en las descripciones. El protagonista es odioso y los otros personajes no están tan bien desarrollados. La anécdota es buena, se siente muy vigente, como si hubiera sido escrito en los tiempos de la IA generativa, pero algo no termina de cuajar. Quizás tiene que ver con que Sebastián, el protagonista, no es tan buen personaje.
Profile Image for Jacques.
366 reviews33 followers
Read
April 18, 2022
Bastante, bastante curioso.
Excelentes referencias e inspiración que toma de las distopías clásicas. El final es intrigante y algo críptico, pero con varias posibilidades de interpretación. En varios momentos se siente muy repetitivo.
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