No era una simple Beta, o una asombrosa Alfa. Era una Omega, y eso no estaba bien. Mierda, mierda y más mierda. Soy de lo más bajo de la pirámide.
Esperaba que fuera una de dos o una simple e independiente Beta o una Glamurosa Alpha, pero ser una Omega, no estaba para nada en mis planes.
Mucho menos tenerlo a él como mi pareja, nunca lo vi como el que podría estar conmigo. Siempre estuvo allí, pero no creí que estaría siempre.
(...)
- Creó que te escuche decir más de tres veces que por favor volviera. -
- No era necesario. - Cerré mis ojos con fuerza al sentir el fuerte aroma a Citrico y menta en el aire, mi Mate. Mi adorado y solo mío Mate. Voltee a ver a todos lados asustada, no había nadie más que él.
- Dime que me equivoco. - Pedí, esté negó sonriendo. Como si lo hubiera sabido siempre. Como si fuera lo más normal del mundo, tener a una pareja como yo. Como si esperara que yo lo fuera.
- ¿Es por el celo, verdad? Mi Loba se ha jodido la razón esperando por tu nudo. Es eso. - Carcajeó mostrando esa perfecta sonrisa.
- ¿Quieres saber porque llamabas por mi? - Negué asustada, no quería saberlo, porque si. Ya estaba completa y arrolladoramente perdida por él desde que nací.
(...)
- ¿Ni fue suficiente, cierto?
- ¿Necesitas algo más aquí, cierto? -
- Lo quiero. - Asentí, sin dejar de ver sus hipnóticos ojos.
- Dejaré mi semilla en tus entrañas, y llevarás mis crías en tu vientre. ¿Eso te gustaría mi Dulce Omega? - Asentí con rápidez.
- Si Alpha. - Pedí avergonzada, estaba rogando, pero lo necesitaba.
- Eso mismo voy a hacer.- Sonrié tanto como yo. Todos los derechos reservados
Ñee, fue buena, pero ñee, es de ese tipo de historias que si bien tiene su parte buena de que sean cortas, también tiene su parte mala, ya que hay partes en la que no se entiende porque pasa tal cosa y si le hubieran agregado unos 3 o 4 capítulos mas al libro hubiera quedado mucho mejor