El movimiento Riot Grrrl estuvo compuesto por grupos de música punk feministas surgidos en los Estados Unidos a principios de la década de 1990. Estas agrupaciones, conformadas principalmente por mujeres, fueron una reacción a la masculinizada escena musical alternativa centrada en sonidos punk, hardcore y grunge. En pocos años se convirtieron en algo más que una expresión musical, pues supusieron una disrupción política y social que conjugó punk, activismo y organización social.
En Chica = Tonta, Chica = Mala, Chica = Débil, Laura Sagaz analiza las políticas identitarias de este movimiento, su filosofía, la importancia que tuvieron para ellas los fanzines y el «hazlo tú misma», situándolo en su contexto y rastreando su legado en la escena musical española de la presente década.
Con ilustraciones de Carolina Cancanilla.
Incluye entrevistas a: Corin Tucker (Heavens to Betsy, Sleater-Kinney) Alison Wolfe (Bratmobile) Ágata Ahora, Paula JJ, Sonsoles Rodríguez y Alicia Holgado (Las Odio) Candela (Wake Up, Candela!) María, Esther, Klara y Anna Karine (Heksa) Lidia Damunt (Hello Cuca)
Laura Sagaz (Madrid) estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Complutense de Madrid, y el Máster en Industria Musical y Estudios Sonoros de la Universidad Carlos III. Tras un último curso telemático en 2020, su trabajo de fin de máster llamó la atención de las editoras y trabajadoras de Orciny Press y del sello de autoedición anarcofeminista Uterzine, dando forma a su investigación fruto del exasperante curso académico a distancia. A día de hoy es su única obra publicada, pero su potencia y frescura ha dado de qué hablar a diferentes plataformas, considerándola algunas como “el primer toque de atención para que se siguiera publicando sobre este género que siempre ha estado oculto bajo la alargada sombra del grunge.” (Muzikalia, 2022). Laura Sagaz ha sido entrevistada por diversos medios de referencia para la escena musical underground madrileña, donde comenta su obra y se expresa desde un nutrido discurso feminista.
En Chica= Tonta, Chica=Mala, Chica=Débil (2022) se nos propone un completo recorrido histórico por el movimiento punk feminista en general, y la escena Riot Grrrl en particular, haciendo una genealogía de los discurso y organizaciones políticas, sociales y culturales que contribuyeron en su expansión a lo largo de las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI. Sin dejar de seguir una línea eminentemente académica, Sagaz logra plasmar ese espíritu punk en su escritura, haciéndola accesible de principio a fin para un público de considerable amplitud. La estructura del mismo se compone de cinco grandes capítulos divididos en subapartados que separan la información y temáticas. Los capítulos -y el libro- son nombrados tras fragmentos de letras de canciones, títulos de discos o fragmentos de fanzines punk, y comienzan con citas destacadas del Manifiesto Riot Grrrl (1991), texto fundacional del movimiento, redactado y publicado por Kathleen Hanna en el
Bikini Kill Zine #2, que da título al ensayo. Este detalle toma el papel de un pertinente hilo conductor, que da continuidad a la obra a la vez que muestra algunas píldoras del discurso móvil del movimiento objeto del estudio. Otro aspecto destacable ligado a la dimensión formal son las ilustraciones de Carolina Cancanilla, que actúan como “portada” de cada uno de los capítulos. Esta particularidad no debe ser pasada por alto, ya que alimenta el espíritu punk de la edición, dotándola de ese perfil interdisciplinar fruto de las colaboraciones entre artistas femeninas tan clave en los productos culturales DIY
1 propios del movimiento Riot
Grrrl.
En el primer capítulo, se ofrece una introducción en la que se detallan aspectos formales y metodológicos de la investigación, a la vez que se marca el tono de la obra. Aquí Laura Sagaz deja latente que su trabajo proviene de un interés personal que -como a muchas- ha sido una importante compañía a lo largo de su vida. Comenta el impacto de la teórica del cine feminista Laura Mulvey (1975) y de la musicología feminista en el cuerpo de su obra, así como algunas dificultades encontradas debidas a la escasa literatura existente sobre el tema abordado a día de hoy. Tras esta introducción, la autora se embarca en la labor de compilar los principales hitos y factores culturales detonantes del movimiento Riot Grrrl en el segundo capítulo. Comienza disponiendo algunos eventos desencadenantes del feminismo de la 3a ola, repasando las autoras que comenzaron a propulsar nuevos feminismos emergentes 2 . Habla de una época convulsa en la que empiezan a resonar discursos que señalan al patriarcado de manera directa, la aparición de espacios no mixtos en reacción a las violencias, y a su vez ecos de inclusión y espacios no excluyentes que den cabida y hogar a diversas experiencias disidentes para, en definitiva, luchar juntas contra las discriminaciones comunes desde una plataforma común. De este caldo de cultivo emerge la necesidad de crear nuevos sonidos, estéticas y discursos que rompan con todo lo visto anteriormente y formen un corpus renovado de cultura alternativa, a partir de formaciones que den voz a toda esta diversidad que grita desde lo underground para poder ser escuchada fuera de todos los cánones y discursos ya establecidos. A propósito de lo visual y la estética, Sagaz cita a Greil Marcus recordando que “los punks no eran solo gente guapa que se convertía en fea (...) Eran gordos, anoréxicos, cubiertos de pústulas, de acné, tartamudos, cojos, gente con cicatrices y heridas” (1989, p.51). Las mujeres que se veían reflejadas o participaban en los discursos contraculturales de la época encontraron en esta
2 Transfeminismo, feminismo de la diferencia, feminismo radical, postestructuralismo feminista, entre otros 1 Do it yourself (hazlo tú misma)
efervescencia caótica de sonidos y estéticas disidentes el nicho que necesitaban para hacerse oír y contar, por primera vez, su verdad en primera persona. Así, comenzaron a aparecer agrupaciones femeninas que sustituyen el canto por el grito, la belleza por la rabia, y - lo verdaderamente rompedor- la agresividad por sororidad y cuidados. La autora se asegura de recalcar la importancia de esto último, haciendo énfasis en los valores fundamentales del movimiento: la comunidad y el compromiso social. En este capítulo, además, se hace mención al artivismo y la performance como principales formatos de reivindicación que inspirarán a las Riot Grrrl más adelante, nombrando la relevancia de Carolee Schneeman y las Guerrilla Girls, Donita Sparks y organizaciones como Act Up o Queer Nation, que combinan la expresión artística con la protesta y centran su acción okupar espacios masculinizados utilizando el cuerpo como medio para hacer activismo. En el tercer capítulo, se hace un barrido por los inicios del movimiento Riot Grrrl y sus bandas seminales 3 , incidiendo especialmente en la figura de Kathleen Hanna por formar parte de varias de ellas de manera simultánea y con líneas de trabajo diferenciadas 4 , además de ser autora del Manifiesto Riot Grrrl como parte de su fanzine Bikini Kill #2 (1991). Todas ellas tienen en común el anhelo de tomar el control de sus propias narrativas sobre un escenario, haciéndose ver, sirviendo como referente para otras, creciendo juntas y “bombardeando el centro neurálgico de la falocracia del rock”, como expresa Kim Gordon, bajista de Sonic Youth. Todo esto, a pesar de nacer de una rabia e indignación evidentes y legítimas, se encuentra cimentado en los principios de asociación, amistad, amor y cuidados, surgiendo así “redes culturales basadas en el denominado grrrl love 5 , el DIY y no en agravar a los chicos” (p.88). Partiendo del postestructuralismo feminista en reacción al naciente post feminismo, y basadas en la teoría de los cuidados propuesta por Kristen Swanson, estas mujeres se organizaban de una manera no centralizada, sin portavoz ni representantes, fundando sus propios sellos discográficos, tejiendo redes de servicios, creando bancos comunes de materiales y recursos, y trabajando todas para todas. De esta manera, además de un movimiento cultural clave, las Riot Grrrls conformaron una manera alternativa de hacer la revolución. Para culminar el capítulo, la autora recoge los principales medios utilizados como vehículo de transmisión de todos estos mensajes, tanto dentro como fuera del escenario, destacando la ya mencionada cultura DIY, la creación de fanzines, la música lo-fi, las discográficas independientes y el collage, con temáticas que van desde la visibilización de violaciones, incesto y otros abusos, hasta la celebración de la sororidad, la amistad y las redes entre mujeres y colectivos minorizados, pasando por
5 Amor de chicas, entendido fuera del amor romántico hacia hombres, y dirigido hacia otros colectivos minorizados 4 Como Germs, X-Ray Spex, Bikini Kill, Le Tigre o The Julie Ruin 3 Heavens to Betsy, Bratmobile, Sleater-Kinney
avanzados discursos prosex, sáficos, y reivindicaciones de expresiones de género disidentes.
El cuarto capítulo se centra en la escena del punk ibérico, transitando las bandas nacionales más destacables influidas por el movimiento Riot Grrrl y que a su vez significaron un punto de inflexión en el panorama musical nacional y el inicio de una nueva era de punk femenino y disidente. Además, ofrece una perspectiva actualizada de lo que está ocurriendo durante la década contemporánea en la línea del movimiento, entrando en un estrecho contacto con algunas bandas referentes en la escena como Wake Up Candela!, Heksa, Hello Cuca y Las Odio, entrevistando a sus integrantes. El contenido de dichas entrevistas se encuentra implícito en toda la obra de manera transversal. Se encuentran transcritas en los anexos y concluyen la obra junto con su quinto y último capítulo, que recoge los aspectos más importantes del texto a modo de cierre. Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, encuentro escasas críticas que hacerle a la obra. Pensaba comenzar aludiendo a que la mayor parte del movimiento trabajado responde a un feminismo blanco de clase media, pero esto no es del todo cierto, puesto que también se da espacio a otras escenas relacionadas como el queercore, atendiendo a la lucha paralela queer y las intersecciones, o a bandas como Voodoo Dolls, encabezando la lucha feminista antirracista dentro del movimiento punk de los 90. A nivel formal, opino que los capítulos son demasiado largos y en ocasiones la cohesión entre ellos no es consistente. A nivel de contenido, he encontrado la última sección -referida al movimiento dentro de España- algo insuficiente y escasa en profundidad comparándola con el resto del texto. Además, en partes señaladas, a costa de dejar muy claras algunas ideas, la escritura resulta algo redundante. Esto puede considerarse un aspecto positivo si se hace una lectura más pasiva y rápida, pero puede suponer un impedimento en la fluidez de una lectura más activa, profunda y reflexiva. Por último, creo que algunas de las agrupaciones nombradas y a las que se les dedica espacio en el penúltimo capítulo no cumplen, bajo mi criterio, con los parámetros necesarios para ser consideradas bandas punk o Riot Grrrl.
Con esto, considero este ensayo de un enorme interés - personal y al campo- por, además de lo ya expresado, el mensaje esencial y mayúsculo que acompaña a la obra en su totalidad: la escena punk que responde al imaginario colectivo sigue la línea de los roles correspondientes a la masculinidad hegemónica más patriarcal y agresiva, pero existe un movimiento alternativo crucial dentro del punk compuesto de cuidados, amor, asociacionismo y autogestión, protagonizado por las chicas enfadadas, las negras, las
bolleras, las maricas, las putas, las gordas y, en definitiva, las identidades disidentes con cosas que decir, gracias al cual el punk es verdaderamente punk.
Me gustaría concluir esta reseña mencionando de qué maneras ha logrado impactarme la lectura a título personal. Echando la vista atrás, siento que adentrarme en estas páginas ha significado un ejercicio introspectivo de descubrimiento histórico y personal: El estudio de la genealogía de lo que soy y de qué manera habito el mundo. Una arqueología de mis propios huesos. Bucear por la basta diversidad dentro de un género tan adorado -y a la vez aparentemente desconocido, qué ironía- para mí, me ha reunido y obligado a hacer las paces con la adolescente cabreada que fui hace no tanto. Y es que leyendo, me he visto en el autobús escuchando Bikini Kill a todo volumen con los labios pintados de negro y quince años recién cumplidos, llendo a manifestarme yo sola el 25N con las medias rotas y LeTigre en mis auriculares, uniéndome al colectivo feminista de mi facultad en primero de carrera y haciendo carteles con mis compañeras mientras sonaba L7. Además de su indudable presencia a lo largo de mi vida, estas chicas del punk y otras muchas mujeres referentes en distintas disciplinas artísticas y culturales han tenido y tienen una importancia mayúscula en mis proyectos personales, la mitad de los poemas y textos que escribo, mis estudios, relaciones, amor por mis amigas, mi manera de hablar, expresarme, moverme, okupar el espacio y de ocupar mi cuerpo como un espacio personal desde donde crear y crearme. La lectura es, a veces, un ejercicio prominentemente corporal, en el que el texto nos atraviesa como lanzas, y las letras cursivas se convierten en cuchillos . Ha resultado así en esta ocasión, sumándole la profunda sensación de agradecimiento con la que abandono el ensayo, y la presente reseña como recopilación de todo lo que -como chica, amiga, amante, creativa, sáfica, consumidora, feminista y veinteañera desquiciada- le debo al punk.
Un llibre força interessant i ben escrit sobre la ideologia política del moviment punk Riot Grrrl i la seva influència en Espanya i sobre bandes amb una presència majoritària de dones avui dia en l’escena música de Madrid. Té informació sobre el rerefons històrica d’aquest moviment dels anys 80 i 90, la seva ideologia contra el capitalisme i el sistema social i cultural patriarcal que va tenir un fort ètica de fer-ho tu mateix (do it yourself, DIY, en anglès) amb labels musicals independents i cultura impulsat per la difusió dels fanzins. Les entrevistes amb dones del començament d’aquest moviment en els Estats Units i Espanya i amb dones de bandes de Madrid d’avui dia son bastant interessants. En fi, no puc fer justícia al llibre, però crec que és un llibre ben investigat amb una anàlisi acurada escrita amb un estil que atrapa el lector, fins i tot un com jo que no sé molt sobre aquest moviment. En fi, crec que més gent hauria de llegir aquest llibre perquè té una rellevància força actual.
Lo mejor del libro son las ganas que te trasmite de escuchar la música de los grupos de los que habla. Una lectura gratificante en donde sobresale (para mi) el trabajo de contexto histórico.