En su tercer libro sobre las Sinsombrero, Tània Balló explorará la lucha personal y el sacrificio profesional que supuso para este grupo de artistas el exilio. La autora propone un acercamiento distinto sobre ese destierro obligado acerca del que tanto se ha escrito, pero casi siempre desde una perspectiva masculina.
A través de seis capítulos, la autora describe los espacios comunes, físicos y emocionales, que habitaron este grupo de mujeres durante los largos años de destierro: las acompañaremos desde su huida de España, en los estertores de la Guerra Civil; asistiremos a su llegada a los países que las acogieron y su establecimiento, siempre difícil, en unas tierras extrañas donde se les impuso una lucha por la supervivencia que, en muchos casos, cortó sus anhelos artísticos, nunca sus capacidades ni su añoranza por España.
Por último, y no menos importante, tras varios años entregada a las Las Sinsombrero, su autora, desde una mayor madurez como investigadora y escritora, incluirá en estas páginas la experiencia vivida hasta el día de hoy con relación a todo este proyecto. Los personajes ya tratados, las que se exiliaron y las que no, deambularan constantemente en el relato.
Tània Balló (Barcelona, 1977) es productora y directora de cine. Estudió en el Centre d’Estudis Cinematogràfics de Catalunya (CECC) y cursó un posgrado sobre Documental, Investigación y Desarrollo en la Universidad de Nueva York. Sus primeros proyectos fueron dos obras colectivas, 200 Km. (2003), presentada en el Festival de San Sebastián, y Entre el dictador y yo (2005), un film donde varios directores nacidos tras la muerte de Franco reflexionan sobre su memoria perdida. Produce también el film argentino Infancia clandestina (2013), de Benjamín Ávila, largometraje de ficción estrenado en Cannes. Posteriormente aborda la producción y la codirección, con Serrana Torres y Manuel Jiménez-Nuñez, de Las Sinsombrero (2015) un proyecto transmedia coproducido por TVE que logra amplia repercusión social. Su siguiente film documental, Oleg, dirigido por Andrés Duque, se estrenará en la sección oficial del Festival de Rotterdam 2016.
Balló recuperando a Ruth Velázquez: «El arte es el aullido humano que encierra en sí todos los misterios de la existencia. Está en el aire, en el suspiro del pájaro y de una flor. No se mide, no se pesa ni se palpa. No tiene equilibrio posible. Es una ondulación sin límites y sin líneas. Es un sentimiento sin cerebro, sin luz, sin sombra. No tiene armonía ni principio ni fin. EL ARTE ES UN BESO, UN BESO HUMANO FUERA DEL MUNDO» (p. 183)
«Sin más equipaje que la esperanza. Emprendieron un viaje a ninguna parte».
Mi lista de lecturas se amplió tras terminar esta increíble obra. Quiero leer las reflexiones sobre la maternidad de Mada Carreño en su obra En busca del presente. Las mujeres y su sentimiento de culpa, qué madre no siente esa punzada cuando regresa al trabajo, cuando decide no levantarse con el primer llanto, espera que se duerma y pueda descansar un poco más, cuando no juega con sus hijos, cuando hace una cena rápida por leer un poco más… Dice la autora:
«El enorme sentimiento de culpabilidad que nos invade a muchas mujeres cuando tenemos que batallar con el tiempo…».
Ser madre es una labor exigente y complicada, más cuando huyes, más cuando debes empezar de cero en un lugar desconocido sin familia ni amigos. Y si a esto añades que todas y cada una de ellas eran juzgadas social y moralmente, la presión era mayor. Para la autora, como para muchas lectoras, es imprescindible recuperar la figura y la memoria de todas aquellas mujeres que marcaron una época y que la voluntad de algunos silenció y borró. Tània Balló no solo busca recuperar la obra de cada una de ellas y reeditarla para que las generaciones de ahora pueden leer esas voces silenciadas, ella intenta encontrar la esencia de cada una de ellas, de ahí el esfuerzo por localizar a Magda Donato y su voz propia. Mujeres que aprendieron a renunciar, pero no ha rendirse. Mujeres con confianza y creatividad, mujeres que no desfallecen, que se levantan y se adaptan para seguir avanzando. En sus obras, en su escritura, encuentras un tono que mueve e identifica al resto de mujeres. Quizá todo esto sea el motivo que otros encontraron para silenciarlas. ¿Hay miedo a la voz de todas ellas? Hay que cambiar los libros de texto. Y ahora me queda visualizar los documentales de Tània y asistir a la exposición que se inaugura el 19 de octubre en Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa de las Sinsombrero.
No nos damos cuenta de todo lo que se ha enterrado en estos años, y como la historia que conocemos esta muy incompleta. Leer a Tània Balló es darse cuenta de esta realidad tan dura, que te llena de impotencia, pero consigue contarte todas estas historias de estas mujeres, que fueron tan increíbles para su tiempo, que la impotencia se convierte en esperanza y en ganas de saber más. Solo me sale dar las gracias infinitas por este trabajo, y por ayudarnos a conocerlas, porque sin ellas la historia está totalmente incompleta y ellas fueron un elemento clave en nuestra historia.
"El exilio fue duro, muy duro. (...) Pero si el sufrimiento fue real para todas y todos, no podemos negar que las mujeres fueron capaces de generar más recursos para la subsistencia, tanto vital como emocional, que ellos. (...) También estas mujeres pusieron en marcha otro recurso: la amistad. En el exilio se generaron grandes lazos de amistad sorora que se convirtieron en el más auténtico y valeroso espacio común entre las mujeres refugiadas. Cuidar, proteger, animar, crear tuvieron que ser sus insignias, porque esto mismo hicieron, y sin vacilar. "
La trilogía va perdiendo fuerza por libros. En este echo de menos un contexto histórico bien documentado. Además, creo que la cantidad de información sobre las autoras es bastante desigual. Recoge, sin embargo, múltiples títulos de memorias de mujeres exiliadas que apunto para leer en un futuro.