Un caballo de mar de color verde es la forma que posee la figura que está encima de una mesa de madera al lado de una puerta.
De repente se escucha un crujido y un niño se acerca con el cepillo de dientes aún en su boca.
Cuando el niño observa al caballo de mar, sus ojos parecen brillar en la habitación oscura que tiene cerradas las cortinas, sus dedos de su mano derecha rápidamente cogen la figura del cuello con mucho cuidado como si lo estuviera haciendo con uno de verdad.
Una leve luz que viene de afuera, logra hacer brillar el color verde del plástico de la figura, al mismo tiempo que casi se le cae el cepillo de la boca al niño por una gran sonrisa que apareció en su rostro.
Unas voces se escuchan al mismo tiempo.
El niño guarda rápidamente el caballo de mar en uno de los bolsillos de su jean un poco oscuro.
Alguien entra en la habitación y enciende la luz.
El niño se da vuelta lentamente, después corre hacia el baño que queda a varios metros de distancia, deja el cepillo en un vaso plástico aún con crema dental espumosa, se apresura a coger un morral de una de las sillas de la sala, se lo coloca en un solo hombro y corre hacia la puerta principal de la casa.