Demonios con clavos, animales esperpénticos, momias terapéuticas, cristos sangrantes, aguas sanadoras, caimanes disecados, brazos amojamados, gárgolas apotropaicas, restos del portal de Belén o sobras de la Última Cena son solo algunas de las sorprendentes historias que la España mágica nos ha legado.
Jesús Callejo, que investiga y divulga la España misteriosa desde hace años, presenta un viaje fascinante por iglesias, ermitas, catedrales y otros lugares sagrados de nuestra geografía en busca de los rituales, reliquias, tradiciones y símbolos que contribuyen a conocer mejor un pasado en el que lo oculto y lo mítico se aúnan en un abrazo mágico.
“La mente no es un vaso que llenar sino una lámpara que encender” Plutarco.
Un batiburrillo de lugares de culto a lo largo y ancho de nuestra querida geografía hispana. El conocido divulgador de lo esotérico y de lo místico (sigo echándolo mucho de menos en las emisiones de “La rosa de los vientos”, al igual que a mi grandísimo Juan Luis Cebrián) nos hace un recorrido de sitios que ha visto (¡¡¡qué no habrán visto esos ojos!!!) que engloban lugares de misterio a porrillo. El libro incluye desde extraños museos, fiestas que se remontan a la noche de los tiempos, iglesias con imaginería un tanto especial, lugares de especial actividad telúrica…….. y muuuuuuucho más.
En fin, la obra abarca tanto que si intentas leerlo todo seguido su lectura puede abrumar y hasta aturullar. Conviene leer los capítulos intercalándolos con otros libros, so pena de quedar exhausto. Te entrarán ganas de visitar muchos de los lugares que menciona, ….. y de otros pasarías de largo aunque los tuvieras a un tiro de piedra, pues sus historias te dejan con los pelos como escarpias.
El autor rinde cumplido homenaje al precursor de este tipo de libros y divulgación. Me refiero al inigualable Juan García Atienza, que fue el que despertó mi interés por estos temas. Ya ha llovido desde entonces.
Lectura en general muy interesante, aunque no le hubiese venido mal una revisión anterior a su publicación. Más que nada en su estilo narrativo y en su concreción (más simpleza no tiene porqué significar menos calidad). En cualquier caso, no seré yo quien le enmiende la plana a este reputado divulgador, que de estas cosas sabe un rato. Recomendable, pero a pequeños sorbos.