Estoy convencido de que un libro no son solo sus ideas e imaginarios, sino su escritura. En principio, podríamos escribir sobre cualquier cosa, desde lo más minúsculo hasta lo más importante, y sigue siendo el texto (palabra tras palabra) lo que me importa.
Piñén es un libro relevante para estos tiempos y lo leí con una etiqueta de "deuda" al lado. Hay imaginarios bakanes e historias que se esbozan con muchísimo potencial. Está la miseria, el territorio, y esas muchas formas de ser mapuche, identidades que se tocan con el anarquismo y la ropa gótica. Todo eso: genial. Pero la escritura del libro está bien por debajo de lo que esperaba. Hay muchas cosas que se podrían haber dejado afuera, lugares comunes, repeticiones, explicaciones que me daban rabia. A veces, la narradora parecía olvidarse que me estaba contando una historia para quejarse del CAE o decirme, con tono de novedad, que la pornografía puede ser extremadamente violenta con las mujeres. Sé que esto suena como "Uy, como es hombre no le importan estos temas". No estoy diciendo que no sean importantes, sino que la forma me pareció terriblemente descuidada y los discursos innecesarios.
Había mucho que se podría haber escrito mejor, partes que no se conectaban con nada y que me dejaron pensando "¿por qué me estás diciendo esto, amiga?". Es ridículo, porque al libro evidentemente le falta edición, es muy visible, pero me contaron por ahí que fue editado por harto tiempo.
En fin, no quiero ser malo, pero me he encontrado con varias obras que parecieran estar disparando al cielo, que podrían haberlo derrumbado todo y mostrarnos una gran explosión, pero al final su factura no alcanza. Quizás se me atravesó, pero me pareció una oportunidad un poco perdida. Podrían haber sido cuentos grandiosos, pero podrían haber estado escritos grandiosamente también.
El último cuento es el mejor. Y ese final es una de las cosas más bellas y enternecedoras que he leído en el último tiempo. Perdón perdón por extenderme. Y muchas gracias a mi amigo que me regaló el libro y que me entregó la hermosa posibilidad de participar en el debate y pelar con propiedad.