Un viaje alucinante por la geografía y la historia del continente americano y la de su fatal espejo, la cultura europea.
«Una novela sólida y creativa, que trasciende la mera anécdota y, por momentos, incluso la retuerce». Juan Pablo Bertazza, La Nación
París, 1889. La ciudad se prepara para la gran Exposición Universal y la Argentina opulenta participa con un fastuoso pabellón al gusto francés, sin saber que en las inmediaciones un aventurero belga planea exhibir en una jaula, como animales salvajes, a un grupo de indios onas capturados en Tierra del Fuego, y presentarlos como «antropófagos patagónicos». Uno de ellos, el muchacho Kalapakte, logra huir y, deambulando a la sombra de la recién erigida Torre Eiffel, conoce al joven anarquista Karl, quien participó en su construcción. Juntos emprenden una particular odisea por Europa y las tierras americanas, un regreso repleto de aventuras y peligros que ponen en evidencia las miserias y contradicciones de un siglo que termina y otro que recién empieza.
La jaula de los onas es la nueva novela de Carlos Gamerro, quien recurre una vez más a su sorprendente repertorio estilístico y literario para relatar, con humor y rigor, un viaje alucinante por la geografía y la historia del continente americano y la de su fatal espejo, la cultura europea.
Carlos Gamerro nació en Buenos Aires en 1962. Es Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeñó como docente hasta 2002. Actualmente dicta cursos en la Universidad de San Andrés y en el MALBA. En 2007 fue Visiting Fellow en la Universidad de Cambridge y en 2008 participó del International Writers Workshop de la Univesidad de Iowa. Es autor de la versión teatral de Las Islas que se estrenó en el Teatro Alvear de Buenos Aires, con dirección de Alejandro Tantanian.
Excelente libro. Está hecho sobre la base de mucha investigación. Tiene algunas partes en las que el relato flaquea un poco, abre demasiados hilos narrativos para mi gusto, algunos de ellos sin demasiada motivación (la historia no los requiere). Algunos de los experimentos literarios (como la sección sobre el Martín Fierro) ponele que están bien, para mi gusto estuvieron de más porque son esos experimentos literarios de gente que estudió Letras pero que para el resto de los mortales no se justifica demasiado, mucho menos en el contexto de este libro. Entiendo que la idea era mostrar el cocoliche y las condiciones de vida de una parte de la clase trabajadora / inmigración del momento, pero la adición del MF ahí... qué sé yo...
El subtexto de "Lo apropiado" se entiende muy bien pero a mi entender carga un poco el libro, es una novela con un montón de crítica social como para meterle encima la dictadura, siento que esa parte fue un poco gratuita (es como que si no hablás de la dictadura entonces no sos un escritor comprometido aunque ya hayas abordado un tema comprometidísimo).
Pero el libro está buenísimo más allá de estas cosas que a mí no me convencieron del todo.
Increíble novela, la investigación detrás, la historia que se cuenta. Se me hizo de goma en algunos momentos, no sé si por culpa de mi cerebro atrofiado por consumir pavadas o porque efectivamente le sobran algunas cosas. Igualmente, es excelente.
Excelente libro, una novela con un impresionante trabajo de investigación detrás. La fidelidad histórica del relato es muy completa y el lector podrá hacerse una idea precisa de lo que significó el violento proceso de colonización de la Patagonia y Tierra del Fuego, desde finales del siglo XIX. Por sus páginas circulan los grandes personajes que forman ya parte de la Historia del extremo más austral de América como Cook, Popper o Zenone. También los grandes hechos, como el terrible genocidio de los pueblos originarias como la salvaje represión de las huelgas rurales de Santa Cruz. Lectura imprescindible.
La jaula de los onas es la más reciente novela del escritor argentino Carlos Gamerro, reconocido por ser el autor de Las islas, una de las mejores obras sobre las Malvinas. En este caso, la escritura de Gamerro cruza diferentes temporalidades y geografías, desde la París de 1889 durante la Exposición Universal, el Polo Norte de fines del siglo XIX, la Buenos Aires de principios del siglo XX, o la Patagonia entre las décadas del 20 y del 30, para acercarnos la historia de los selk’nam, comúnmente conocidos como los onas, el pueblo indígena que habitó desde tiempos inmemoriales gran parte del territorio patagónico y especialmente la Isla de Tierra del Fuego, y que sufrió el genocidio y el exterminio en manos de los estancieros y del gobierno del naciente Estado argentino que deseaba apropiarse de sus territorios para sus negocios ganaderos. La narración se enfoca principalmente en el personaje de Kalapakte, un joven selk’nam que es capturado y transportado junto a toda su familia desde Tierra del Fuego hacia París, para ser expuestos ante el público dentro de una jaula, y su aventura junto a Karl, un obrero socialista que se encuentra con el joven indígena en la Torre Eiffel y que se compromete con la misión de devolverlo a su tierra de origen. Al mismo tiempo, otros personajes recurrentes se van entrecruzando en la narración y en las vidas de esos dos protagonistas, con diversas consecuencias. Algo interesante es que Gamerro emplea diferentes recursos narrativos a lo largo de su obra: el género epistolar, con una serie de cartas que deberían quemarse después de leerse; la narración testimonial, con traducción de por medio, de una sobreviviente selk’nam que cuenta su historia y la mitología de su gente a una etnógrafa; el diario de viajes, con la recreación de la escritura del primer hombre que alcanzó el Polo Norte; el comentario del diario privado, a través del cual un cura salesiano reconstruye su historia; la narración directa en primera persona a través del diálogo; la narración objetiva en tercera persona; e incluso una suerte de pieza teatral tipo sainete criollo, con todos personajes sumamente estereotipados y con mucha atención al lenguaje y a los juegos de palabras, que reconstruye la vida en un conventillo habitado por italianos, turcos, españoles, criollos e indígenas en los comienzos del siglo XX. En definitiva, la multiplicidad de estilos y el entrecruzamiento de los destinos de los personajes, así como la preeminencia del tono conversacional u oral, hacen de la novela una lectura sumamente atractiva, de fácil y rápida lectura, pero sin dejar de lado una historia profunda que no solo abarca aspectos de la cultura y la mitología de un pueblo prácticamente exterminado como los selk’nam, sino también la cultura y la política de fines del XIX y comienzos del XX en todos sus niveles, abordando incluso de forma lateral o solapada cuestiones muy cercanas al presentes o que directamente conciernen a la actualidad, como las revisiones de la historia, las dictaduras, el feminismo y otros aspectos sociales y culturales. Una lectura potente y muy recomendable.
Un libro formidable. Una novela coral, con distintas voces muy logradas, e incluso con distintos formatos (epistolar, sainete, soliloquio, diario de viaje) va armando un rompecabezas que es una historia de aventuras que sucede en Europa, Estados Unidos y la Patagonia y sin embargo es bien, bien argentina. La historia tiene como disparador una historia real: la exposición en una jaula de una familia de onas en la exposición universal de París cuando se inauguró la torre Eiffel, de hecho, la primera página te muestra la foto real. Con ese hecho como corazón se tejen las distintas historias de unos dandys porteños, de unos anarquistas alemanes, de unos pesqueros del mar del norte, de unos sindicalistas de Chicago, de los últimos onas en la Argentina. Uno de los enjaulados se escapa, conoce a un obrero de torre Eiffel y comienza su derrotero para volver a Tierra del Fuego. La novela tiene finas ironías, humor sutil y veladas críticas al argentino de la época. Es fiel a la historia y está escrita de una manera deliciosa, con oraciones bien largas, con subordinadas, con eufemismos bien poéticos. Es uno de los libros argentinos que hay que leer.
Me gustó mucho. Hay un despliegue técnico, histórico e ideológico que muestra un enorme talento y una igualmente enorme dedicación. Le criticaría una sola cosa: le falta un punto ciego. Ataja todos los goles ideológicos: el ridículo del rastacuerismo latinoamericano en París, la violencia inimaginable que se ejerció contra los fueguinos, la resistencia al capital en los episodios estadounideneses, etcétera. Es una novela que no logra hacer hablar a su propia neurosis, me parece. O quizá estoy equivocado.
Historia producto de mucha investigación, los capítulos están todos relacionados pero requiere de bastante atención para establecer los puntos de asociación entre los hilos narrativos y los personajes.
La historia es interesante, proporciona mucha información sobre la cultura selk'nam, incentiva a continuar leyendo respecto a la temática.
La historia que cuenta es atractiva e interesante y la labor de documentación que hay detrás ha debido ser enorme. No obstante, me he perdido varias veces durante la lectura, algunos pasajes me han hecho desconectar de la trama principal; y solo en los últimos capítulos he podido volver a conectar. Para mí, ha sido una lectura ardua, compleja. Tal vez en otro momento llegue a disfrutarla más.
Me interesó mucho el derrotero del protagonista y cómo refleja un mundo, ese mundo en una época en la que los habitantes de los territorios conquistados se exhibían como rarezas.
Gamerro toma un crimen y hace de él un prisma desde el cual tantear hacia todas las catástrofes del siglo siguiente. Hasta ahí, un libro excelente, pero no excepcional.
El verdadero encanto está en la informada irreverencia con la que el viaje de Kalapatke y Karl es también nos brinda un corte transversal (continental) de los proyectos emancipatorios de comienzos del siglo. Allí donde gentes quisieron construir vidas más vivibles estuvieron también ellos dos. Las solidaridades que la historiografía mezquina, la literatura por lo menos nos las puede hacer intuir, aunque sea con una sonrisa cómplice, como para no incurrir en mayores compromisos.