«Si un día se encuentran a Albert Einstein en un elevador, huyan…» Un día, Miguel estaba viendo Star Trek cuando, de pronto, se le ocurrió cómo revolucionar la teoría de la relatividad y viajar más rápido que la luz… La anécdota, que parece sacada de The Big Bang Theory , es completamente real. La protagonizó un joven mexicano cuando estudiaba su doctorado en Cardiff. Este libro cuenta aquel momento, pero —más interesante aún— relata la ciencia que hay detrás de esa posibilidad, de aquella teoría de Einstein y de algunos de los postulados más espléndidos de la astrofísica. Surfear el espacio-tiempo también explica las investigaciones que vinieron despué algo incluso más importante que aquella «revelación». De la mano del divulgador Sergio de Régules , Miguel Alcubierre —actualmente uno de los científicos más importantes de Latinoamérica— nos cuenta de su vida y, con ella, la pasión infinita de indagar en las ondas gravitacionales , los agujeros negros y otros enigmas del universo.
Físico y divulgador en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia. Ha escrito columnas semanales en varios medios, así como la columna mensual de humor Peripatéticos ecológicos en el boletín El muégano divulgador que publica la DGDC para el gremio de los divulgadores. Es colaborador de las revistas ¿Cómo ves?, Saber ver y Milenio Semanal. En el Museo de la Ciencia, Universum, se dicta conferencias sobre divulgación científica, escribe artículos, crea y organiza exposiciones. Su columna Las orejas de Saturno aparece todos los jueves en Milenio Diario. Sus libros son El renovador involuntario (Pangea, 1992), El sol muerto de risa (Pangea, 1997), Cuentos cuánticos (ADN, 2000) y Las orejas de Saturno (Paidós, 2003); como coautor ha escrito El piropo matemático (Lectorum, 2000), Crónicas geométricas (Santillana, 2002), Crónicas algebraicas (Santillana, 2002).
Miembro de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), físico y divulgador, Sergio de Régules Ruíz-Funes trata la ciencia con desparpajo para acercar a los lectores al lado humano de esta actividad.
Buen libro, si eres principiante en algunos conceptos de física este libro los explica de manera clara y sencilla ademas, que conocemos un poco mas sobre el Dr. Miguel que es una persona admirable con extraordinaria aportaciones a la comunidad científica.
Un excelente ensayo-autobiográfico donde el Físico mexicano Miguel Alcubierre, junto a su colega y amigo Sergio de Régules, se encargan de contar la historia de cómo un joven mexicano se convirtió en uno de los mayores expertos mundiales en Relatividad numérica.
Con un estilo sencillo y directo, asistimos a los retos y hechos que fueron marcando la trayectoria personal y científica de Alcubierre. Mezclando las anécdotas personales junto al carácter científico de las investigaciones que realizó Miguel desde su época de estudiante, sus estudios en la UNAM y su posterior viaje a Cardiff, para después trabajar en el Instituto Max Planck de Física gravitacional en Alemania y el regreso a su Alma Mater.
Durante este viaje, asistimos a los desafíos y primeras fases de la simulación de choques de agujeros negros, una serie de investigaciones que finalmente tendrían relevancia absoluta en el descubrimiento experimental de las ondas gravitacionales en 2015, un descubrimiento que valió un Premio Nobel y que abrió una nueva Era en la ciencia astronómica y física.
Como cereza en el pastel, tenemos aquí la historia de como Miguel desarrolló matemáticamente y de acuerdo con la Relatividad General, la idea del Warp Drive, un descubrimiento que quizá acabe llevándonos a las estrellas.
Surfear el Espacio-Tiempo es un libro muy ameno que nos invita a hacer un breve pero fascinante recorrido por las ecuaciones de la relatividad de Einstein, sin perder nunca la calidez de una narración accesible.
Miguel Alcubierre, uno de los autores, comparte su propio recorrido académico a través de diferentes instituciones, donde tuvo la oportunidad de sumergirse en las matemáticas de los agujeros negros. Fue partícipe —e incluso autor— de técnicas que, con el tiempo, permitieron simular la colisión de estos objetos cósmicos. Estas simulaciones resultaron fundamentales para que, en 2015, el Proyecto LIGO pudiera detectar por primera vez las ondas gravitacionales.
Además de su contribución científica, Miguel narra con sinceridad las dificultades que enfrentan las universidades: la lucha constante por conseguir presupuestos, los obstáculos institucionales, y lo que implica hacer ciencia desde países donde no siempre se cuenta con todos los recursos.
Una de las curiosidades que más me gustó del libro es cómo surgió su idea más famosa: la del motor de curvatura. Fue viendo un capítulo de Star Trek cuando se le ocurrió imaginar una nave capaz de viajar a velocidades hiperlumínicas. Aunque pensó que su tutor descartaría la idea por fantasiosa, ocurrió todo lo contrario: le dijo que era brillante, que debía desarrollarla y publicarla en una revista de física, sugiriendo que al menos cambiara el nombre, pero que dejara la palabra warp en el título.
A pesar de que su artículo fue rechazado en una primera instancia, Miguel siguió insistiendo hasta que finalmente fue publicado. Curiosamente, aunque después de ese trabajo se dedicó principalmente al estudio de agujeros negros, hoy en día es más conocido por esa audaz propuesta de deformar el espacio-tiempo sin violar el límite de la velocidad de la luz.
Este libro destaca la resiliencia y la perseverancia en el mundo científico. Nos recuerda que, detrás de cada éxito académico, suele haber una historia de esfuerzo, dudas y constancia. No todo es tan sencillo como parece cuando vemos a alguien que ya ha alcanzado el reconocimiento.
Sin demeritar el libro, creo que este libro es el que menos me gusta de Sergio de Regules, y eso se debe a que en la coatuoria esta Miguel Alcubierre, y no estoy tratando de decir que sea malo por eso, lo que pasa es que sus estilos son diferentes y yo buscaba el estilo de Sergio.
Yo desconocía la carrera de Miguel Alcubierre, y vaya que es motivarte conocer historias como la de el.
Se que este tipo de libros lo que buscan es tratar de llegar a la mayor parte del publico, por lo que no se puede/debe de profundizar en temas complejos, sino que debe de presentarlos de tal forma que el lector se interese y sea el lector el que busque profundizar, pero, si me hubiera gustado que se profundizar un poco más en los temas, creo que están abordados de una forma muy superficial.
Miguel Alcubierre narra, como si estuviéramos sentados en un cafecito de CDMX su historia de como llegó a ser el físico teórico que es el día de hoy, y nos cuenta de ciencia como el mejor de los maestros, que son aquellos que dominan el tema pero le reducen al nivel de quienes lo escuchan a pesar de ser quien es.
No puedo presumir que me queda clara toda la ciencia que Alcubierre nos comparte, pero si que me siento inspirado por sus descubrimientos y por quien decide que vuelve a casa para enseñar y compartir de lo que en la vida le apasiona.
Cómo explicar temas tan complejos de forma sencilla es lo que hacen en este libro Miguel y Sergio. Son temas que he escuchado en muchos vídeos pero ahora verlo de manera escrita y de esta manera solo hace que me interese más. Igual me pareció interesante la explicación de los temas fuera de la investigación, el cómo se manejan las universidades e institutos para conseguir algún puesto, tanto en Europa como en México.
El libro empieza muy bien hablando sobre temas relevantes y termina hablando sólo de como su llegada a México fue una pesadilla. Deja de tocar los temas importantes.
Me encanta el trabajo de Miguel Alcubierre, definitivamente es quien inició mi pasión por la física. Este libro no decepciona, es fácil de seguir, entretenido y útil para aquel que desea más conocimiento.
Una excelente introducción a la teoría de la relatividad y sus avances del último siglo. Narradas de la mano del científico mexicano Miguel Alcubierre quien a llevado estas teorías a nuevos límites. Muy grato leer las experiencias de un investigador mexicano de una forma tan coloquial que te hace sentir en una conversación sobre su vida, logros y cómo el mundo de la ciencia sigue avanzando.
"Cuando se trata de contar un buen relato no hay que dejar que la realidad venga de aguafiestas y eche todo a perder". A través de algo que representa esta frase del libro es como se inicia: sobre cómo algunas de los productos de ciencia ficción que vemos se alejan de las probabilidades "reales", y para hablar de esas posibilidades es que los autores se proponen explicar algunos conceptos de física, sobre todo aquellos que tienen que ver con las teorías de la relatividad especial y general de Einstein, y lo necesario de Newton y Galileo para entenderlas. Al mismo tiempo, un divulgador (también dedicado a la ciencia), Sergio de Régules, presenta la trayectoria de otro científico, Miguel Alcubierre, pero desde el formalismo, sino desde las anécdotas que surgen al contar su historia sobre cómo incursionó y se desarrolló como físico. Resalta en el texto la dimensión institucional de la ciencia a través de la descripción del trabajo científico no solamente en sus aspectos históricos, si no también por los detalles cotidianos a través de las historias de Alcubierre, haciendo una buena combinación de los elementos narrativos (agentes y acciones) con los expositivos, de los datos biográficos de los grandes históricos como Einstein y Chandrasekhar, así como los de Miguel Alcubierre, científico "de a pie". Emplean referentes tanto de de la cultura pop (como Star Trek), así como otros de origen literario. La sección que más me ha gustado es la que trata de las paradojas del viaje en el tiempo, donde menciona que existen posibilidades de viajes al futuro pero no (todavía) las del viaje al pasado.
"Los secretos más profundos del universo pueden aflorar en los detalles más anodinos de la experiencia cotidiana, pero hay que saber encontrarlos".
Un libro muy bueno y muy digerible, de divulgación. Apto para todo público, fácil y agradable de leer. Sin querer, nos muestra la problemática del científico mexicano y su arraigo hacia su familia y su tierra. Creo que el apéndice sale sobrando.