El diálogo hilarante entre una filosófica Cereza que nos habla desde su árbol; Millaray, una gallina que come sus propios huevos porque le falta calcio, y Julia, una mujer que acaba de perder a su padre y descubrir que tiene una hermana, sostiene esta nueva comedia que expande el «mundo absurdo» de Josefina González. «¿Por qué me siento tan dolida?», «¿qué pasa cuando nos morimos?», «¿qué tengo que hacer?». «A veces no hay más remedio que crecer. Dejar de ser flor y madurar en fruto.» En medio de las preguntas de Julia, ocurre «una erupción de magnitud jamás registrada» que obliga a cientos de personas a evacuar sus casas. «La colosal fuerza de la explosión de lava destroza todo a su paso, incluso las esperanzas», narra el periodista que se inmiscuye en el pueblo, mientras Julia sigue intentando darle sentido a las coincidencias catastróficas que la rodean: «Soy una mujer adulta y no tengo muchas ganas de serlo, pero mi cuerpo obedece».
Sobre la autora, he asistido a algunos de sus lanzamientos, he escuchado sus podcast y la sigo en redes sociales. También tengo su libro de poesía que sacó hace poco. Supongo esto hace que lea con cierta expectativa este libro... así como buscando algo.
El libro es una obra dramática, es la segunda que leo en mi vida, por lo que mis criterios son bien inocentes y exploratorios.
El drama es un viaje de la protagonista hacia el sur, hacia el duelo paterno y familiar, hacia sensaciones y emociones inconclusas... cómo es volver a casa? cómo volver, a despedirse?
Entre diálogos absurdos se dejan caer perspectivas cotidianas y profundas de la existencia humana. Animales que nos hablan sobre el suicidio, frutas que nos transmiten saberes; el mundo adulto no sabe muy bien qué hacer con las palabras... y quién si?
La obra me trae risa y tranquilidad, porque aveces pasamos por experiencias que exigen mucho de nosotres y esta bien no saber qué hacer con eso. Es entrenido cómo expone al periodismo insensible y estúpido (tenía que mencionarlo).
Me gustó porque quién no ha caído en buscarle el misticismo a las cosas, revisar el horóscopo o conversar con la paloma sobre el tránsito de los días. Poder jugar con la vida desde la ingenuidad y la ternura, ponerle caras a la ciudad aburrida, saludar a una extraña, mirar cómo la flor se convierte en fruto y aprender de eso.
Me agrada también que un texto de género drámatico se permita ambientar la escena. Es como un invitación a cerrar los ojos e imaginar el momento.
Es puro delirio y absurdo esta obra y funciona muy bien! A través de estos recursos, la autora nos habla de distintos temas como las relaciones y secretos familiares, el miedo a envejecer y a la muerte, pasando también a reírse de la prensa y su cobertura de las tragedias.
Libro entretenido, simple y creativo. Me encanto Millaray, gallina que habla, dialoga y fuma cigarrillos. Tiene humor, me hizo gracia que el hijo de Julia se llamara Cesario y el nombre “Asamblea Comunista.”
Lo pedí de urgencia en la bibliometro porque no llevé libro para el trayecto. Me entretuvo sí, pero siento que no marcó mucho. Igual eso está bien, no todo tiene que ser memorable a veces solo tiene que ser.