(He ampliado la reseña con unos datos y citas importantes) He de decir que esta es mi tercera lectura de esta novela, pero ya pasaron 20 años desde la última vez que la leí. Veinte. Y extrañamente, como todo en Bolaño, recordaba algo muy distinto sobre esta obra y su relectura ha sido una sorpresa. Por eso sigue siendo una aventura novedosa.
A veintiocho años de su publicación, hago una revisión de la novela cumbre rupturista de finales del siglo XX. La literatura en español no sería la misma después de esta novela.
En Los Detectives Salvajes Bolaño hace una metaficción que es a la vez una novela posmoderna y una autoficción. Es metaficción porque el argumento gira en torno a la misma literatura, pero a la vez es una novela de aventuras, ya que sobre esa metaficción se construye una historia para-detectivesca. Y también es una novela de iniciación, con su personaje García Madero. Ahora, todo esto en su tiempo fue totalmente innovador y rompedor respecto a los cánones literarios latinoamericanos del siglo XX. Sobre todo de aquel derivado del Boom literario. Bolaño rompe con ello pero a la vez integra la tradición y la transforma. De ahí lo de novela posmoderna. Luego, la autoficción pero muy lejos de lo que hoy se conoce como "la literatura del yo", sino que Bolaño se autoficciona convirtiéndose en un personaje dentro de la novela (Arturo Belano). Esa sonoridad similar del nombre del autor traza un paralelo entre autor y personaje pero a la vez lo aleja por el camino de la ficción. Ahora, su compañero, Ulises Lima, también está basado en quien fuera el mejor amigo de Bolaño cuando vivió en México en su temprana juventud. Ese es el poeta Mario Santiago Papasquiaro. Bolaño declaró en una célebre entrevista, que él prácticamente escribe Los detectives salvajes porque quería escribir una novela sobre Mario Santiago.
Bolaño escribe esta novela veinte años después de sus aventuras, y ya viviendo desde hace muchos años en España, por lo que esta obra totalmente latinoamericana en su fondo y forma, está escrita desde una revisión al pasado. De hecho, la mayor parte de su obra tiene un leitmotiv latinoamericano (por ejemplo su monumental novela 2666). Luego, esta es una novela-truco que está llena de referencias escondidas; yo tengo una que es parte de muchísimas alusiones al ecosistema literario mexicano de los setenta que usa Bolaño: el profesor que dirige el taller literario al que asiste García Madero existió en la vida real pero está disfrazado con otro nombre. Julio César Álamo es Miguel Donoso Pareja, escritor ecuatoriano que radicó muchísimos años en México, en donde fue una institución de los talleres literarios de la UNAM, además de profesor de literatura.
Luego el movimiento del realismo visceral también existió y Bolaño y Mario Santiago formaron parte de él como fundadores, pero en realidad se llamó "infrarrealismo". Como podemos ver, Bolaño en su voluntad de ficción, cambió nombres reales de todo, pues su novela es un reflejo deforme de la realidad, o de la infra-realidad.
Ahora, tanto se ha escrito desde Bolaño y tantos se han inspirado en su escritura que ciertamente podría resultar poco novedosa a día de hoy, lo cierto es que tampoco han habido desde los dosmiles nuevas vanguardias literarias de esta envergadura. Creo que las últimas innovadoras fueron de fines de los noventas y principios de los dosmiles (La broma infinita, La Casa de hojas, 2666 [éste de Bolaño también]). Actualmente, más bien lo que hay es no tanto una innovación de estilo o estructura sino de temáticas, muchas de ellas fijadas en la autoficción desde la "literatura del yo". Así que no creo que sea algo ya superado, más bien no ha sido superado, sino que simplemente la literatura fue por otro camino menos complejo formalmente hablando. Lo que sí tengo claro es que Bolaño se superó a sí mismo con su última obra, 2666, y ésta creo que no ha sido superada a día de hoy, al menos en la novela en español (porque Cârtârescu podría ser un nuevo rupturista). Y en esa novela mastodóntica Bolaño ya hace una predicción sobre la deriva de la novela a futuro.
Eso por un lado, de ahí en la segunda parte de la novela ésta se vuelve polifónica y es una forma indirecta de narrar que hace que los personajes se vuelvan misteriosos, lejanos, inasibles y algo siniestros también, ya que solo los vemos a través de los ojos de los otros, y de lo que ha traslucido de ellos hacia los otros que dan su testimonio. Entonces tenemos una indagación detectivesca sobre otra indagación detectivesca. La meta-indagación. ¿Por qué? Pues porque si nos fijamos son dos líneas de la trama: La de Ulises y Arturo buscando a Cesárea Tinajero, con el testimonio de Amadeo Salvatierra, y la de alguien más (que no sabemos quién es) indagando sobre esa búsqueda a los testigos que cuentan sobre sus encuentros con Belano y Lima.
Aquí aunque no sea necesario en absoluto para leer la novela, sí es interesante saber que hay mucho de autobiográfico y de sucesos reales, como por ejemplo, la Masacre de Tlatelolco y el encierro en el baño de Auxilio Lacouture, que en realidad fue la poeta uruguaya Alcira Soust Scaffo. Recomiendo Amuleto para ampliar esta parte, incluso esa novelina es una de las bisagras entre Los Detectives salvajes y 2666, aunque hay otras, como el escritor ficticio Arcimboldi, cuyos libros aparecen nombrados en esta parte. Curiosamente, muchas cosas desconcertantes como esta son producto de la pura ficción. Pero otras salen del encuentro de la realidad y la ficción que constantemente hace Bolaño. Por ejemplo, el vigilante del camping es Belano/Bolaño, quien en la vida real trabajó de eso en Castelldefels. Lo de su hermana y su madre que vivían en Cataluña también, y él yendo para España por una decepción amorosa también sucedió (en la novela es por Laura Jáuregui, en la vida real por una chica Lisa Johnson que se hizo bióloga). Esto le pegó muy fuerte en su vida y según lo que se ha estudiado en su obra y cartas, se supone que la llamó hasta días antes de su muerte pero ella no le contestó. Le dedicó varios poemas.
Lo de Ulises Lima (que está inspirado en su mejor amigo en México, Mario Santiago Papasquiaro), también es real. Mario fue a Israel por amor, pasando una temporada en París y luego por Barcelona, donde se vio por última vez con Bolaño. Todos los pormenores e intimidades que se cuentan de ambos personajes puede ser que mucho sea real y otro poco ficción. Pero, por ejemplo, en una parte cuando alguien descubre a Ulises leyendo mientras se bañaba, esto es una anécdota real que cuenta Bolaño sobre Mario en una entrevista. Dice que siempre le devolvía los libros mojados y no sabía por qué hasta que un día le descubrió leyendo en la ducha. Así que creo que mucho de lo que cuenta sobre ellos es real, aunque siempre con la sazón del lenguaje y la ficción.
Varios personajes que retrata también existieron, uno de ellos, que está desdoblado en esta parte, es el editor y escritor Vargas Pardo, que es el mismo Miguel Donoso Pareja que antes hace de director de los talleres literarios. De hecho, un escritor de mi país le preguntó personalmente a Bolaño quien era ese "escritor ecuatoriano Vargas Pardo" (aunque era bastante evidente), y sí, Bolaño lo confirmó. El propio Miguel Donoso decía aunque entre risas "yo no sé por qué me odia Bolaño, habló mal de mí en su novela". Pero esto es porque es visto desde los ojos de otro personaje; en todo caso Bolaño y Donoso fueron amigos, Donoso fue el primero en publicarle en la revista "Cambio" que dirigía en México junto con Cortázar y Rulfo. Eran los grandes de la época.
En la novela se habla de la antología poética que va a publicar Belano y que la edita Vargas Pardo. De hecho, así fue. Esa antología en la vida real se llama "Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego" y la prologó el propio Miguel Donoso Pareja. Detrás de Los detectives salvajes hay un sinfín de historias de la literatura latinoamericana, y de la propia vida de Bolaño. Otra cosa que hay es ese tono oscuro y siniestro (y a ratos de humor negro) que creo que era una nube en el subconsciente de ambos poetas: Bolaño y Papasquiaro. Es una pulsión de muerte. Que luego Bolaño la supo sublimar con mayor éxito que Papasquiaro que fue directo a la autodestrucción, aunque Bolaño tampoco se salvó de la misma; no obstante desde que llegó a España en el setenta y siete su vida transcurrió normal, trabajando, se casó, tuvo hijos, escribía incansablemente, luego le llegó el reconocimiento, pero de todos modos murió muy joven esperando un trasplante de hígado, estando en pleno pico de fama. Papasquiaro murió unos años antes, poco tiempo antes de que se publicara Los detectives salvajes. Murió atropellado, ya que no solía mirar semáforos al cruzar; una forma de desafiar a la muerte constantemente.
Y entonces, llegando a ese final insólito y abierto, ese final que es un acertijo y probablemente sea la representación de la inconcluso ¿qué hay detrás de la ventana? La ventana ahora es una sucesión de líneas no contínuas, entrecortadas… Tal como el universo narrativo de Bolaño. ¡Qué final! Esta es una novela muy ambiciosa, Bolaño la escribe sabiendo que tiene una enfermedad grave, así que él en sus últimos años hace un esfuerzo monumental para llegar a un nivel literario difícilmente alcanzable y vanguardista. La novela es oscura en general, tiene esa constante presencia de la muerte y eso es lo más autobiográfico de la obra. Ya sabemos que Mario Santiago (Ulises Lima) muere el mismo año en que se publica esta novela y Bolaño apenas cinco años después. La novela es redonda pero deja muchas interrogantes, tiene una intriga que no se resuelve nunca.
Y esa cualidad de lo irresuelto, es una de las marcas autorales de Bolaño. Deja abierta a la interpretación pero también interconecta las tramas con otras novelas y cuentos suyos. En esta última parte claramente conecta con 2666, su última y magnánima novela. En una parte Cesárea dibuja el plano de una fábrica y dice que lo hace por los tiempos que van a venir, como una agorera/vidente del futuro, y la fecha que da es el dosmil seiscientos y pico. Esta alusión a ese año está también en Amuleto. También la ciudad de Santa Teresa se conecta con 2666. Por otro lado, toda la búsqueda es una doble pesquisa, la indirecta que es la de Cesárea Tinajero, y la otra, que es la de alguien más buscando a los dos poetas (Belano y Lima). Queda claro que huyen por el asesinato de Alberto, el chulo. El que Tinajero muera en un sinsentido y "todo salga mal", es compatible con la visión literaria del abismo que tiene Bolaño. Su literatura es como un vórtex. Los únicos poemas que recuperan de Tinajero son dibujos en realidad, y son comparados con Moby Dick, el capitán Ahab y el bote-ataúd. Hay un paralelismo ahí con la búsqueda obsesiva de la ballena y la vocación de oscuridad y autodestrucción de Ahab. También el mar se traga todo en un vórtice en Moby Dick.
“Por un momento mi cabeza, les aseguro, era como un mar embravecido y no oí lo que los muchachos decían, aunque capté algunas frases, algunas palabras sueltas, las predecibles, supongo: la barca de Quetzalcoatl, la fiebre nocturna de un niño o una niña, el encefalograma del capitán Achab o el encefalograma de la ballena, la superficie del mar que para los tiburones es la boca del vasto infierno, el barco sin vela que también puede ser un ataúd, la paradoja del rectángulo, el rectángulo-conciencia, el rectángulo imposible de Einstein (en un universo donde los rectángulos son impensables), una página de Alfonso Reyes, la desolación de la poesía”.
Las referencias y homenajes a libros y autores son incontables, incluso hallé una posible alusión a El obsceno pájaro de la noche, de José Donoso. También está el más evidente homenaje a Cervantes, recreando de una forma sinsentido y satírica el combate final entre Don Quijote y el Bachiller Sansón Carrasco disfrazado del Caballero de la Blanca Luna en una playa de Barcelona. Lo propio hace Arturo Belano al desafiar a duelo al crítico literario Iñaki Echavarne (basado en el ecritor y crítico Ignacio Echevarría) justamente en una playa de Barcelona:
“Yo sugerí el Parque de la Ciudadela, a las doce de la noche, pero Arturo se inclinó por una playa nudista a medio camino entre Barcelona y el pueblo donde residía. Luego conseguimos el teléfono de Iñaki Echavarne y lo llamamos. Nos llevó un tiempo convencerlo de que no se trataba de una broma. En total, Arturo habló tres veces con él. Al final Iñaki Echavarne dijo que estaba de acuerdo y que le comunicáramos el día y la hora (…) vi la espada de su contrincante que se estiraba hasta situar la punta de esta a pocos milímetros del corazón de Iñaki y yo creo, aunque esto no es posible, que vi palidecer a Iñaki (…) y entonces el otro retiró la punta de su espada con un movimiento brusco e Iñaki se adelantó y le descerrajó un planazo en el hombro, yo creo que en venganza por el susto que lo había hecho pasar, (…) el viento se llevó mis volutas de inmediato, sin tiempo para nada, e Iñaki y su contrincante siguieron dale que te pego, dale que te pego, como dos niños tontos”.
Esta es apenas una muestra de la intertextualidad de Bolaño, pero traerlas todas aquí sería una tarea imposible.
Finalmente, Bolaño siempre juega con el absurdo ficcional, más allá de las referencias autobiográficas que sirven para que haya un marco sólido de esa realidad deforme que construye y que es su estilo literario. Ahora, por dar otro dato más, en el capítulo 22, se narra la historia de dos escritores; Felipe Müller cuenta que Belano le contó esa historia en un aeropuerto. Uno de los dos escritores es un peruano maoísta que luego se hace ultra conservador católico. El otro es un escritor cubano que padece mil desventuras en los primeros años de la revolución cubana y el castrismo; ese escritor claramente es Reinaldo Arenas, que escribió una novela autobiográfica, "Antes que anochezca", donde narra todo esto; también hay una excelente adaptación de esa novela con Javier Bardem y Johnny Depp. Pero el otro escritor, el peruano, no estaba tan claro quién era. Lo investigué y llegué a dar con él: es el poeta y ensayista peruano Enrique Verástegui que, según testimonios, odió profundamente a Bolaño por haberle retratado así en Los detectives salvajes. Bolaño no dejaba títere con cabeza.
Otra cualidad narrativa de Bolaño es lo insólito. Hay una intención de generar un sentido literario inusual, desconcertante, no ya solo el absurdo que ha sido muy explorado literariamente, sino eso que queda aislado de lo predecible, de lo que la realidad o la ficción toman como derrotero. Al usar lo insólito, Bolaño rompe cánones literarios. Sin embargo, aún sostiene esquemas conocidos: el thriller está presente y se revela mucho más en el final, cuando terminan convirtiéndose en asesinos. Pero es un asesinato que desbarata todo el camino recorrido en la trama: muere Cesárea Tinajero y nunca sabremos ni siquiera de qué conversaron la noche anterior. Porque a Bolaño le interesa la narración indirecta, eso que se ve a lo lejos, los ecos que llegan de la acción, por eso el narrador de esta parte es García Madero. Es un recurso literario que usa para alejar el objeto narrativo y volverlo inaprensible. Así convierte en infinitas a sus obras.
Y, por último pero no menos importante, Bolaño, sin aspavientos ni panfletos ni posiciones ideológicas o políticas, es un adelantado a su tiempo en el tema feminista. Cambia las reglas del juego al poner en el centro del conflicto detectivesco y literario a una mujer. Esto no es gratuito, es una declaración de principios que igualmente busca trastocar el orden y el canon literario masculino hasta esa época. El gurú de las letras no es un hombre, es una mujer. También hay muchísimos personajes femeninos en su novela que tienen el mismo tratamiento y densidad que cualquier personaje masculino.
Todos sus personajes están al mismo nivel y eso rompe muchos estereotipos sobre el cómo los escritores retrataban a las mujeres en la literatura del siglo XX. Bolaño se adelantó a los dosmiles. Lo mismo el nudo argumental de Lupe siendo perseguida por el chulo. Bolaño hace un sutil retrato y crítica social (esto era y tal vez aún es muy común en México) que también ampliará en 2666, pero sin moralejas ni moralismos ni lecciones éticas. Lo hace de la mejor forma que sabe hacerlo: lo convierte en literatura. Hay una reivindicación muy sutil y poco ruidosa de las mujeres. Finalmente, aunque todo salga mal y Belano y Lima sean ahora unos asesinos, se han convertido en héroes, salvan a Lupe. Unos héroes desvencijados y oscuros, pero héroes al fin y al cabo. Bolaño no hace de sus personajes antihéroes, no, él los hace héroes en ese reflejo inverso de la realidad que es su literatura. No en vano Lupe termina diciendo: "podemos quedarnos en este pueblo, aquí nos quieren porque todos son asesinos como nosotros".
Obra cumbre latinoamericana de la que siempre habrá mucho más que decir.