[3.4⭐] 𝙐𝙣 𝙘𝙖𝙙𝙖́𝙫𝙚𝙧 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙗𝙞𝙗𝙡𝙞𝙤𝙩𝙚𝙘𝙖 es una novela policial escrita por Agatha Christie y publicada en 1942. La historia nos sitúa en St. Mary Mead, donde el coronel Bantry disfruta de su retiro junto a su esposa Dorothy, hasta que una mañana aparece una joven estrangulada en la biblioteca de su casa. La situación, además de desconcertante, resulta escandalosa para un pueblo donde las apariencias lo son todo. Para evitar que las habladurías destruyan la reputación de su marido, Mrs. Bantry decide recurrir a su amiga Miss Jane Marple.
Entrando ya en mi experiencia como lectora, siento que es la típica novela de Christie, en el sentido más literal del término porque sigue el esquema clásico que tan bien domina la autora; con un crimen llamativo, una gran variedad de personajes, pistas que parecen menores y un final en el que todo se reorganiza con precisión milimétrica. Agatha Christie sabe narrar como nadie; maneja el ritmo, la intriga y la curiosidad del lector con una naturalidad envidiable, leerla siempre resulta entretenido. Sin embargo, me temo que no me ha gustado tanto como otras de sus obras.
No quiero que esto se malinterprete: no estoy diciendo que la novela sea mala, eso sería directamente imposible tratándose de Agatha Christie, pero sí siento que, dentro del conjunto de su producción, hay historias mucho más potentes, más redondas y más satisfactorias en su resolución. Personalmente, necesito hacer ese orden mental entre sus mejores novelas y las que, aún siendo buenas, se quedan un peldaño más abajo. Lamentablemente, para mí, 𝙐𝙣 𝙘𝙖𝙙𝙖́𝙫𝙚𝙧 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙗𝙞𝙗𝙡𝙞𝙤𝙩𝙚𝙘𝙖 entra en esa segunda categoría.
Uno de los grandes aciertos del libro es, sin duda, Miss Marple. Me fascina su manera de observar, de escuchar y de comparar los grandes dramas humanos con pequeñas anécdotas. Esa mezcla de dulzura, ironía, sabiduría y lucidez la convierte en un personaje absolutamente maravilloso. Cada vez que aparece en escena, la novela gana puntos. Incluso, cuando no está directamente implicada en la investigación oficial, su presencia se siente y su forma de entender a las personas termina siendo clave para que todo encaje.
La premisa inicial es muy potente: un cadáver que aparece donde no debería, en la casa de una pareja respetable y sin conexión aparente con ellos. A partir de ahí, la historia se va ramificando y desplazándose a otros escenarios, llegando a presentar nuevos personajes, todos con algo que ocultar o, al menos, con una relación ambigua con la víctima. Christie vuelve a demostrar su habilidad para construir personajes con pocos trazos, sin necesidad de descripciones excesivas, pero lo suficientemente claros como para que el lector los visualice y sospeche de todos por igual.
Ahora bien, mi principal problema con la novela tiene que ver con la resolución del crimen. Me temo que no terminó de convencerme, sentí que se apoyaba en información que el lector no maneja del todo o que, al menos, no está presentada de una forma que permita jugar limpiamente a resolver el misterio. Esto no es algo nuevo en Christie, pero en otras novelas me ha resultado más impactante o mejor justificado. En cambio, aquí me dejó con una sensación un poco tibia, como si el cierre no estuviera a la altura del planteamiento inicial.
A pesar de todo, la novela entretiene muchísimo. Se lee rápido, engancha, mantiene la curiosidad y tiene ese “algo” tan característico de Christie que hace que siempre quieras leer un capítulo más. Su capacidad para narrar es indiscutible y aunque esta historia no esté entre mis favoritas, sigue siendo un placer leerla. Hay diálogos ágiles, momentos irónicos y una crítica sutil a las convenciones sociales y al peso del qué dirán, especialmente en comunidades pequeñas como St. Mary Mead.
Quiero hacer una mención honrosa a un detalle que me encantó especialmente: ese diálogo en el que un personaje comenta que le gusta leer novelas policiales y menciona a Agatha Christie. Ese pequeño guiño metaliterario me sacó una sonrisa y me recordó por qué disfruto tanto de este tipo de lecturas: por esa complicidad silenciosa entre autora y lector.
Finalmente, puedo decir que 𝙐𝙣 𝙘𝙖𝙙𝙖́𝙫𝙚𝙧 𝙚𝙣 𝙡𝙖 𝙗𝙞𝙗𝙡𝙞𝙤𝙩𝙚𝙘𝙖 es una novela entretenida, bien escrita y con una protagonista inolvidable como Miss Marple. No es de lo mejor que ha escrito Agatha Christie y la resolución del caso no terminó de convencerme del todo. Sin embargo, incluso cuando Christie no está en su punto más alto, sigue siendo Christie: adictiva, ingeniosa y con una habilidad narrativa que muchas autoras ya quisieran.