Desde mi punto de vista, lectora de la saga relacionada a esta obra autoconclusiva, esta novela es como un soplo de aire de la cumbre de mi tierra natal, tan fresco y natural que ha sido perfecto terminarlo a principios de enero, por muy paradójico que sea al tratarse de novela negra. Este libro con letras tan bien colocadas y tan bebibles como el agua, en la que me reencuentro con algunos personajes que me encantan, creo que es lo que necesita leer cualquiera que quiera disfrutar de una buena lectura que te atrape, como yo que estaba en una época que podía pasar de leer durante bastante. Esta trama me tenía atrapada en el trabajo, en el estudio y en el sueño. A los nuevos lectores que quieran empezar por esta novela, no van a encontrar trabas por no haber leido los anteriores, pero quiza te pasará como a mí, que te quieras adentrar en el mundo genial que ha entretejido la autora. Es una novela negra con tintes de comedia, personajes completos, temas complejos de la vida misma, alguno de los cuales me dejó perpleja la forma en la que se tratan. En definitiva, lo disfruté como una niña aunque no sea nada apto para niños este libro. Gracias a Imperio por darme más ganas de releer los libros para poder nadar entre sus páginas, pues me deja ganas de mucho más.