Dicen que las CRISPR son como unas tijeras moleculares… pero después de leer este libro me he dado cuenta de que, en realidad, son mucho más: bisturí, lupa, pincel fino y, a veces, hasta caja de herramientas completa. Lluís Montoliu logra algo muy raro en divulgación: tratar al lector con respeto, como alguien capaz de seguir el hilo de una tecnología compleja sin que te pongan ruedines conceptuales.
El viaje empieza en las salinas de Santa Pola, con Francis Mojica observando unas secuencias repetidas que nadie entendía, y acaba en un panorama lleno de posibilidades —y dilemas— que van desde la medicina a la agricultura. En mi caso, que estoy empezando la tesis y voy a usar CRISPR en plantas para hacerlas más resistentes frente amenazas bióticas, esta lectura ha sido un chute de motivación. No solo repasa con claridad los mecanismos de la técnica, sino que también pone sobre la mesa sus limitaciones, las batallas de patentes, las intrigas científicas y, algo que me ha encantado, el reconocimiento a investigadores que suelen quedar en la sombra.
La combinación de historia, ciencia y reflexión ética convierte cada capítulo en una mezcla de manual, crónica y novela de investigación. Y aunque la tecnología avanza tan rápido que algunas cosas se quedarán desactualizadas en nada, lo esencial que transmite —la historia humana y científica detrás de CRISPR— seguirá intacto.
Si queréis entender por qué estas “tijeras” están revolucionando el mundo y cómo podrían cambiar lo que comemos, lo que curamos y hasta cómo nos entendemos como especie… este libro merece estar en vuestra mesilla de noche.