Timothy Giannato es un multimillonario italiano de veintinueve años que ya no cree en el amor, no desde que su novia de más de un año de relación le fue infiel con un compañero de trabajo. Ahora Timothy prefiere vivir la vida a su modo, sin ataduras, sin amor, sin sufrir.
Melody Redford es una joven de veintidós años amante a los animales y a los libros cursando su quinto cuatrimestre de universidad en la carrera de veterinaria. Gracias a una noche de alcohol y fiesta, ella quedó embarazada sin proponérselo y su novio Richard no lo reconoció y la instó a deshacerse del problema.
La familia de Melody tampoco fue de ayuda y la obligó a tomar la decisión más difícil que cualquier mujer pueda abortar a su criatura o irse de la casa y criar su hijo sola.
Melody no estaba dispuesta a abortar, así que se mudó con apenas tres meses de embarazo con su amiga Lucy y consiguió trabajo en una cafetería para pagar las consultas médicas y pastillas prenatales.
Fue así como ella se dio cuenta de que le iba a ser imposible sostener una buena situación para cuando su hijo naciera. Ella estaba dispuesta a lo que fuera con tal de no regresar donde sus padres buscando ayuda ni mucho menos llamar a Richard.
Lo que ninguno de los dos se imaginaba era que el destino les tenía a ambos una broma de muy mal gusto, la cual les demostrará que nunca es tarde para volver a confiar.
Me gustó mucho que fue fácil de leer y no dio vueltas con los problemas enfrentados por la protagonista, un libro interesante. Lo que no me gustó fue a parte del perdón por parte de la protagonista hacia su familia después como la trataron. Siento que faltó un poco más de terapia con la protagonista. De un momento a otro ya era muy centrada y segura de si misma. Algo exagerado. Pero en cuanto a su desenlace me gustó.
Una historia que nos muestra como a veces las casualidades pueden hacer que dos personas que no creen en el amor lo encuentren. Me gustó muchísimo la forma de ser de Melody, su franqueza y sus ganas de salir adelante.