A partir del recuerdo de un caballo, Marta San Miguel ha construido una emocionante novela sobre la memoria y el olvido, sobre la familia y las renuncias.
Una mujer se muda a Lisboa con su familia, y en el vuelo que los lleva a la ciudad donde van a vivir durante un año, se da cuenta de que no ha cogido una fotografía. Lo que en principio parece un descuido intrascendente, despierta en ella la inquietud de que en realidad se haya dejado algo más. ¿En qué nos convertimos cuando olvidamos lo que fuimos, lo que nos llenaba, lo que proyectábamos ser? Con un portátil al que le falta una tecla y una mesa de Ikea, la protagonista empieza a revelar la misteriosa imagen de un caballo, en medio de una ciudad que intenta recordarse a sí misma entre turistas y andamios. A medida que sus recuerdos ganan nitidez, ella se reencontrará con todos los olvidos que acumula.
Antes del salto es la historia de una reconstrucción: la de la identidad diluida por el tiempo y la rutina. El texto invita a reflexionar sobre la importancia de los apegos familiares, la maternidad o las renuncias, mientras reivindica la memoria como el único espacio donde aún existimos realmente.
Es un libro un poco extraño. Por un lado la autora Marta San Miguel tiene una muy buena prosa, pero la manera en que está estructurado el libro es un poco caótica.
La trama aborda la memoria y el olvido, y entiendo que la autora intentó jugar con estos aspectos haciendo el hilo conductor caótico a propósito, pero sinceramente creo que eso le juega una mala pasada y San Miguel termina atentando contra su propia obra. La autora no conecta bien los recuerdos, lo cual hace que la historia no fluya de manera orgánica, se siente trabado, y hasta forzado por momentos. Da la impresión de ser una obra personal, quizás demasiado personal, hay un halo de intimidad lo cual hace difícil sentirse identificado con una obra así.
En resumen, una obra con cuerpo, pero lamentablemente le falta alma.
Qué tendrán las fotografías que son capaces de transmitirnos tantas emociones, de hacernos revivir momentos, de recordarnos que aquello que aparece en la imagen no lo soñamos, que fue real. A veces una simple instantánea, no tiene porqué ser perfecta, puede que hasta desenfocada o descuadrada, que capta un instante fugaz, nos puede hacer evocar una sensación, un aroma, o toda una vida.
La protagonista de este libro se acuerda de repente de una fotografía. Una especial, que siempre ha guardado con cariño, porque aparecía ella montando a su caballo Quessant. El que tenía cuando era niña, con el que competía en los campeonatos de salto, junto al que vivió tantas cosas y al que tan bien conocía. Y se acuerda de ella justo en mitad del vuelo a Lisboa, adonde se está mudando. La recuerda porque se la ha dejado olvidada y no puede evitar que cierta inquietud se apodere de ella. No es importante, pero siente que sin ella le falta algo.
La imagen no sale de su cabeza y, a partir de ella, comienza a rememorar escenas de su infancia y juventud, de quién fue ella, lo que quería conseguir, adonde quería llegar, de la vida de su madre, que ya no está... de un montón de recuerdos. Que se mezclan con el presente, su propia maternidad, su carrera profesional, la vida de pareja, las renuncias y ganancias. Y con Quessant, siempre vuelve a Quessant. A la relación entre el caballo y ella, a cómo empezó todo, a lo que vivieron juntos, y a cómo terminó. Sin idealizar ni romantizar al animal ni al vínculo que tenía con él. Y justamente son las imperfecciones las que construyen una narración tan bonita y real.
Todo esto cabe en un relato muy íntimo y a veces nostálgico, con una voz cercana y reflexiva que me ha encantado. He subrayado muchísimas frases y es un libro que volvería a leer en un tiempo, y eso es una muy buena señal.
tenia todos los ingredientes para que fuese una buena lectura. pero no ha podido ser. las imágenes me han parecido muy forzadas y me chirriaban todo el rato. no conseguía ver la unión entre la historia de la narradora cuando era la jinete de Quessant y la narradora actual que acaba de mudarse a Lisboa con sus hijos y su marido. pero como he dicho, estaba convencida de que tenía todo lo necesario para que fuese una buena historia y por eso lo leí hasta el final. le di todas las oportunidades al libro y a mi misma. no me ha gustado. pero eso solo quiere decir que no me ha gustado a mi.
"En todas las casas hay restos de uno mismo que pretenden ser memoria y son justo lo contrario; la materialización del olvido".
Una novela sobre la memoria y lo perdido; sobre las cosas que se dejas atrás junto con un trozo de ti mismo.
La historia parte de la mudanza de una familia española a Lisboa. Estando en el avión, la madre se da cuenta que olvida la foto del caballo que montaba siendo niña y adolescente. Ese simple descuido detona la memoria de la protagonista, que convierte el recuerdo del caballo en un acto de amor y nostalgia.
Nos habla de la nostalgia, del día a día y de las emociones y recuerdos que emanan de él. La protagonista se abre de manera aplastante y no sólo nos habla de cada sentimiento, emoción, sino que nos hace partícipes de ellas. Una historia que te llenará el corazón. Creo que todos necesitamos un Quessant en nuestras vidas.
Es una pequeña joya, un ejercicio precioso de escritura íntima. Lo compré sin saber demasiado de qué iba, y va de recuerdos, de fotos, de emigrar, de escribir, de criar, de viajar, del hogar… y de un caballo.
“En todas las casas hay restos de uno mismo que pretenden ser memoria y son justo lo contrario; la materialización del olvido”
“Uno sabe que está en casa cuando no tiene que pensar porque ya sabe cuál es su sitio en el sofá; cuando conoce de memoria la distancia en pasos a oscuras del baño a la cama; (…) y modula el agua caliente de la ducha sin pasar frío “
“… algo improvisado que recuerda a los días de universidad en los que sucedían las cosas importantes sin prefabricarlas”
“Es habitual irse de un sitio, pero no tengo claro en qué nos convertimos al abandonar los lugares que nos acogieron”
La capacidad de recordar. Un cambio temporal de lugar; ir a Lisboa una temporada, casi un curso académico. Un salto de ciudad. El olvido. Las maletas llenas y en el avión descubrir que la foto del caballo se quedó en la pared del cuarto. Hay empieza todo un recuerdo de la vida. Los saltos literales y de ficción la vida con obstáculos. Una prosa limpia. Lisboa, Pessoa, la adolescencia el trabajo de becaria en una redacción. Y el amor a un caballo, no el mejor, ni el más rápido. Tan solo el caballo con el que saltar cualquier obstáculo; y en ocasiones tropezar. www.enbuscadeltiempoperdido.wordpress... www.preferirianotenerquehacerlo.wordp...
Definitivamente de los mejores de mi año y de los mejores en general. Ha sido una lectura mágica, bonita y en algún momento hasta se me han saltado las lágrimas. Como una jinete de salto y amante de los caballos he visto aquí descritas emociones que se sienten en la silla y que nunca pensé que podría ver descritas con palabras. Y no solo ha logrado transmitirlas como sólo una amante de los caballos sabría hacer. Sino que las ha llevado más allá con una precisión excelente.
Me he emocionado con estas páginas. He llorado reconociéndome en esas líneas y reconociendo en Quessant a los caballos que están en mi corazón.
En resumen, no puedo decir nada más que gracias por escribir estas páginas. Gracias por mediante el recuerdo y la memoria poner voz a esas emociones que se tienen antes de saltar.
I read this book for my bookclub. It tells the story of a family that has to move to Lisbon for a year, and we alternate that story with flashbacks from the past, when our main character, the writer, did horseriding with her childhood horse, Quessant. We follow her as she compares her present with her past, reading about her everyday life.
For me, this book was a bit disorganised, and i'm still not sure of the point it was trying to make. Normally i like reading books where not much happens, so i was surprised not to like this. Maybe it's because i have never ridden a horse in my life, and so, i found the pieces about horse riding a bit too detailed and boring. I also thought that the comparisons between present and past were always not very well connected- sometimes i would read one of the horse riding chapters and think, "but how does this relate to what she is going through now, in the present?", as they had no connection at all. I also felt that some of the chapters endings had quite dramatic sentences, as if tot ry and make an impression on the reader, but it felt too artificial.
I did enjoy the writing style of the author. The way in which she talks about daily life is fascinating, and kind of poetic. But every story needs an structure, and this feels like a bunch of short stories put together so that they are long enough to be published as a book. I have read better books that try to do the same, with a better connection of the past and the future, and therefore, this falls short in comparison.
Me costó sentir la conexión entre la historia de su caballo y de su momento de mudanza temporal. Se entiende si lo piensas, pero cuesta sentirla de manera espontánea. Tiene muy buenas reflexiones, aunque quizás algunas frases al final de cada capítulo, un poco forzadas. Había escuchado la presentación del libro en un podcast y quizás ha sido un tema de expectativas.
Vida, memoria, cambio.. Marta describe lo cotidiano con pocas palabras y gran precisión, con sensibilidad y sin florituras. Me ha encantado la estructura del libro, formado por mini capítulos, y con unos cierres de capítulo redondos.
3,5 como que no cuenta nada y a la vez da gusto leerlo, quizás no me ha llegado al alma pero era como escuchar a tu amiga intensa hablarte y eso está bien
La protagonista tiene un hijo al que llama Mayor, otro a quien llama Pequeño (¿porque no mayor y menor o pequeño y grande?) y a un marido a quien llama Marido. A Marido le dan un trabajo de investigación en Lisboa, y para allá que se mudan.
En el avión la protagonista se da cuenta de que se ha dejado la foto de su caballo Quessant en algún lado, y a partir de ahi, se pone a evocar sus aventuras saltando con su caballo. El tema de los saltos y todo eso sirve como metáfora de sus cambios vitales y todo eso.
«Marta San Miguel, leo, debuta en la novela con una historia íntima y honesta que nos invita a reflexionar sobre la importancia de los apegos, la maternidad o las renuncias». ¿Puedo añadir algo al respective? No mucho, supongo que cumple con, al menos, estas premisas. No está mal escrito pero tampoco especialmente bien. Es mucho de reflexión, de evocación, pequeñas cosas, olor de nubes y, para mi, de tostón. Como es Lisboa todos los tópicos de la ciudad aparecen y si la conoces pues te gustará, luego tiene un teclado sin la letra G, una mesa del Ikea, todo como vemos elementos con una gran dosis de adrenalina incorporada.
Por lo demás tipica novela donde mucha gente (sobre todo quienes la venden) ve sensibilidad y evocación pero yo solo encuentro el protagonista principal parece vivo y el resto parecen muebles, mesas, cómodas, galanes de noche, en definitiva, mobiliario y que a duras penas sobresale del mercado de la autoedición. Para muy fans del género.
Playa de Ipanema, nuestras vacaciones en Brasil, a mi izquierda Cris dormida, a mi derecha un grupo de brazucas con fuerte acento brasileño que ríen en alto, que hablan en alto, que beben cerveza en alto, que son escandalosos de por sí, esa es su forma de ser. Abro Antes del Salto por la marca que con mi dedo índice separa las primeras páginas, antes de distraerme por los mil y un estímulos que ocurren a mi alrededor, especialmente por ese vendedor ambulante que no para de gritar “globo”, “agua de coco”, “chà mate” y “milho”, entre otros suculentos aperitivos.
Antes del Salto descansaba en la estantería de Madrid de casa de mis padres, hasta que en un arrebato de espontaneidad lo meto en mi maleta de mano justo antes de salir dirección aeropuerto. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte llevaba viéndolo ahí, observándome, el primero de una pila de ellos, leí la contraportada y me picó bastante la curiosidad por bucear entre sus páginas. Ahora que lo tengo entre las manos me cuesta concentrarme sin levantar la mirada cada dos por tres. Me propuse que no me invadiera el FOMO que tanto caracteriza mis vacaciones. Suelo quererponer checks sin disfrutar, Copacabana, Pao de Azucar, Cristo Redentor, favelas, verlo todo, pero al final me siento un poco como Marta en esa lluvia sin paraguas que describe en su libro. Me pareció entonces buena idea alquilar unas sillas plegables y sentarnos en primera línea de playa, frente al mar, con un par de caipirinhas después de haber dormido poco, madrugar mucho, y ver el amanecer desde el mirador de Santa Marta (en realidad fue desde otro mirador pero como se me ha hecho bola la reseña y se me hizo bola el libro olvidé su nombre). Sería un buen comienzo del libro, pensé.
Volviendo a lo que nos ocupa, lo que me llevo a elegir este libro entre tantos otros fue su contraportada, pegajosa, llamativa, supo venderse bien y yo la compré al instante. Hablaba de una mujer que viaja con sus hijos a Lisboa, y en ese cambio resultado de abandonar vida y costumbres en España, recuerda, en el avión, que ha olvidado una foto de su caballo, su gran pasión cuando era niña, como si aquel olvido fuera un abandono que le trae esos recuerdos que parecen escondidos para siempre. Esa contraportada me atrapó todo lo que no hicieron el resto de páginas. Ese primer día de distracciones serían el preámbulo de mi incapacidad para leer más de tres párrafos sin fijarme en la gente morena que nos rodeaba, en los cocos que bebían los locales que ni es agua ni es coco, en los malabaristas del balón, y en ese señor de cuerpo de alambre que tiene atado al pie un localizador, que se baña, se lía un porro, y hasta que no advierte que lo observo han pasado otros treinta minutos sin que yo haya sido capaz de volver a la lectura.
Mi reseña de este libro es literalmente distracción y de todo menos un análisis congruente. El lenguaje que utiliza la autora es bello, armonioso y da gusto leer una frase tras otra por la prosa con la que escribe. Pero siento que no cuenta nada. Los recuerdos son inconexos y forzados y acabé cogiéndole manía al dichoso Quessant porque ni me gusta ni entiendo la hípica. Por lo que parece tampoco sé ver el arte que tiene detrás. Me han aburrido las historias de Lisboa y los recuerdos de su niñez, y creo que le di muchas oportunidades, pero no saco ni reflexiones ni conclusiones ni una historia que se me quede pegada para poder comentarla con nadie. Un sinfín de capítulos aburridos a los que fui incapaz de engancharme. Quizás es que no manejo yo el nivel de sensibilidad que requiere un libro así.
“¿En qué nos convertimos cuando olvidamos lo que fuimos, lo que nos llenaba, lo que proyectábamos ser?» Esta frase sacada de la contraportada me parece que resume bien el tema central de esta novela, de tipo autoficcional, en el que su protagonista intenta vivir una vida de adulto dejando atrás un pasado de jinete de caballos de salto, un pasado de felicidad y de sacrificio que no va a volver. En la actualidad, casada y con dos hijos, viaja con su familia a Lisboa por motivos profesionales (de su marido, en realidad) y ese viaje pone más de relieve el salto entre las agitadas ilusiones del pasado y las tranquilas alegrías del presente.
Aunque la novela está bien, tiene sensibilidad y coherencia, adolece un poco del problema inherente a lo autoficcional:¿tiene suficiente interés literario una vida normal? Porque seguramente sí lo puede tener el de una jinete de saltos -con su componente de juventud, y de aventura-; pero, en contraste, las anécdotas de la vida lisboeta se me quedan en poco más que postales. Estoy siendo algo injusto, demasiado severo: repito que la novela está bien, es una de esas novelas delicadas, intimistas, escritas con cariño, tan propias del catálogo de Asteroide y, además, a los que amamos los animales nos puede llegar a conmover en la onda en que lo haría, no sé, “Platero y yo”. Es solo que el haberla leído en medio de otras novelas de mayor voltaje me la ha hecho deslucir un poco.
Muchas anécdotas interesantes sobre el mundo equino, o ecuestre (Nietzsche, Montaigne) y referencias literarias muy actuales (Halfon, Berlin, Gornick). Las referencias musicales y mediáticas también le dan un toque moderno.
Los temas económicos sin embargo, no parecen inquietar demasiado a la protagonista.
si hi ha una cosa que m’encanta de que me regalen llibres, és el pensar que li haurà agradat a esta persona d’este llibre per a pensar que m’agradaria. en aquesta crec que és el detall, la fotografia, lisboa, pedre, criar i crèixer 💝
curteta, intima, amb algunes frases subrallades i que es quedaran amb mi un ratet…
“¿Qué recordaremos de este viaje, qué archivaré y qué desecharé? Hace días que camino por Lisboa con esa cuenta atrás activada. Miro las cuestas de adoquines cuadrados, los bares dispuestos, las manos del tendero, la sed del acento portugués; trato de quedarme con ello como si pudiera tragar con la vista. Hago fotos a todo lo que me resulta familiar, disparo ráfagas como si fuera posible taponar la porosidad de la memoria.”
"Solo quedarán las fotos, las figuras detenidas en la imagen y, al mirarlas un día, esa vaga sensación de que aún pueden moverse, como a punto de saltar". Qué libro tan tan bonito. Que pequeña obra de arte escrita con suma delicadeza, que hace de su lectura un momento muy íntimo en el que parece que estás en contacto con la autora. Una historia sobre el paso del tiempo, los recuerdos que dejamos atrás y lo que conlleva, los cambios en la vida y como hace mella en nosotros. El paralelismo establecido con su caballo es precioso, evoca constantemente esa línea de unión entre el pasado y el presente que en un momento se rompió para desembocar en quien hoy en día es ella. Sin duda, recomendable, es muy muy bonito.
Me encantan los libros que son capaces de hablar de las emociones más genuinas sin necesidad de adornar mucho la historia. Antes del salto tiene esa virtud, la de que no hace falta que pase nada extraordinario para que sea un libro fabuloso. Nos habla de la nostalgia, de la añoranza, de la saudade como dirían en Portugal; de la distancia insalvable del tiempo y cómo de alguna manera siempre echaremos de menos ese niño que fuimos, esa vida que tuvimos y a esas personas que estuvieron con nosotros. Si a esto añadimos que he montado a caballo toda mi infancia y parte de adolescencia, que he vivido en Lisboa y que la consciencia frente al paso del tiempo me acompaña de manera recurrente, he sentido que este libro estaba escrito para mí.
Y tú, ¿quién eres? Quién eres cuando ya no eres lo que fuiste, lo que te llenaba, lo que te definía. Quién eres cuando ya no vives donde siempre viviste, donde fuiste, donde pasaron las primeras veces. ¿Quién somos cuando olvidamos lo que en otro tiempo nos hizo feliz?
‘Antes del salto’ explora estas preguntas a través de una narradora que se muda de ciudad y olvida coger con ella lo que fue lo más preciado para ella en una etapa de su vida: la foto de Quesant, el caballo con el que vivió tantas y tantas horas.
En un tono ameno, agradable y tierno, Marta San Miguel reivindica la memoria y los recuerdos como el único lugar en el que fuimos, somos y seguiremos siendo.
Buenas tardes de #miercolesdereseña te deseo 😉 a tí, que me lees 💜
Hoy te traigo la reseña de #antesdelsalto de @martasanmiguel.ig publicado por @librosdelasteroide 💜
Es la primera novela de la autora, en ella nos cuenta la historia de una familia; la protagonista, su marido, y sus dos hijos que tienen que trasladarse a Lisboa durante un tiempo por cuestiones laborales. De ninguno sabemos el nombre, el único personaje de la historia que tiene nombre propio es el caballo Quessant y es este el que tiene más protagonismo, peso e importancia en la trama.
Contada en primera persona desde su presente y con continuas reflexiones, la protagonista bucea en su pasado recordando a partir del olvido de una fotografía a la persona que era antes.
Es una historia de renuncia, de pérdida de identidad, de relaciones materno-filiales, de conflictos internos de la protagonista que termina diluyéndose en su rol de madre desconectando de si misma.
Sin seguir una estructura lineal en la trama, se le disparan los recuerdos, la añoranza de pertenencia a otros espacios y lugares que habitó en un tiempo ya pasado.
Empatizamos con ella y con las renuncias que hacemos las mujeres, relegándonos a un segundo plano aceptado cuando tenemos familia, posponiendo nuestro crecimiento profesional en post de nuestra pareja aparcando muchas veces nuestros sueños.
"No se lo pregunté porque bordaba y hay sonidos que no deben interrumpirse"
Me gustó mucho como estaba escrito, peeeeero los caballos me dan igual. Creo que es un buen libro y la historia es tierna y me gusta cómo se mueve entre pasado y presente, pero creo que los caballos me sacaban mucho de la historia. Se merece más que tres estrellas porque es un buen libro, pero a mí no me enganchó nada, porque todo lo que rodeaba a los caballos me daba pereza. Realmente la que se merece pocas estrellas soy yo por elegir mal, ella no, ella ha escrito un buen libro!! Pero tampoco le puedo poner cuatro estrellas porque… tardé en leerlo y me costaba cogerlo. Pero una vez estaba leyendo era muy agradable.
Supongo que: si te interesa Lisboa y los caballos lo disfrutarás, pero si esas cosas te sacan completamente quizá no es el libro para ti.
3 stars. I've never read anything on this theme before and loved it!
I really enjoy books where not much actually happens, and I enjoy them even more when they dive into a craft or a niche of some sort which I know nothing about. This should have been a five-star read for me, if it weren’t for its inconsistency: The present-day chapters didn’t hold up to the others and didn’t carry over the “before the jump” metaphor, and the author kept switching between a more classic style and a more lyrical one full of literary devices (like sometimes giving names and cities and sometimes not?).
All in all, I did like it, but I felt like the book is missing something and could’ve done much better
Muy bueno. Una chica que novela una mudanza a Lisboa por unos meses y cómo eso le afecta. Narra lo cotidiano de una manera muy cercana e íntima. Me ha gustado sobre todo lo bien que está escrito, de una manera muy lírica. Creo que es su primera novela y que antes había escrito poesía, y se nota. No es complicado de leer, pero tienes que hacer un esfuerzo inicial, y no valoras cómo está escrito si no estás despejado. Intenté leerlo un par de veces en la cama y claramente no era el sitio. Se me hicieron un poco más de bola las escenas del caballo, pero son muy breves.
la memoria y la nostalgia son caprichosas, y en cualquier momento te pueden arrollar. esta es la idea que saco de esta bonita novela, en la que la autora habla de su breve estancia en lisboa y de una súbita nostalgia o añoranza por quessant, el caballo que tenía de joven.
por un lado, es una historia que nos hace darnos cuenta de que siempre estamos de paso, en los sitios y en el mundo; por otro lado, en el aire queda la respuesta de por qué de repente ciertas cosas, animales y personas que extrañamos vuelven a nuestra cabeza y nos acompañan de nuevo. y a veces para siempre...
No tenía unas expectativas grandísimas sobre este libro, pero me ha encantado. Trata con mucha ternura la comunión entre presente y pasado. La protagonista se muda temporalmente a una nueva ciudad y allí descubre nuevos lugares mientras revisita en su memoria aquellos a los que nunca jamás volverá. Lugares que no solo son espacios, sino también personas, rutinas, sensaciones. Entre ellas, el amor a Quessalt, su caballo.
Breve novela -en forma de relato personal de la propia autora- que cuenta la historia de su caballo, Quessant. Un libro intimista, cotidiano, familar que funciona perfectamente, pues va llegando mucho más lejos a cuestiones más potentes sobre la propia vida, bien resueltas y mejor planteadas en su inicio. Tiene oficio, Marta San Miguel.
Me ha gustado el mundo del caballo y la tensión psicológica, como une identidad presente y pasada, aunque algunas partes se me han hecho lentas. Una novelita en la que no pasa nada excepto en la cabeza de su protagonista. Me ha recordado a El papel de pared amarillo o a Nada, donde tienes que interpretar lo que no se te dice.
Muy poético pero le falta algo... Encajar la historia de los protagonistas, la narradora y el caballo Quessant. Usa recursos muy manidos como el no poner nombre a otros personajes no principales y añadir muchas anécdotas para dar realismo. Es una lectura fácil y que recuerda el gran amor entre animal y su humano, con lo que es fácil empatizar con la historia, pero no me ha llegado a convencer.