A casi cincuenta años del golpe de Estado de Chile, hoy se revela una de sus tramas más en pleno bombardeo aéreo a La Moneda, un piloto giró su avión para disparar contra el hospital de la Fuerza Aérea. Contra las órdenes; contra su propio bando.
Entre fragmentos de vidrio, ese ataque marcará el primer recuerdo de un niño a quien, décadas más tarde, vemos convertido en un cronista que vive entre hoteles y aeropuertos y decide regresar a su tierra natal para envolverse en un cometido investigar la verdad sobre el
militar que disparó aquel cohete y activó su memoria. Una historia perdida es el camino de Pablo para reconstruir una figura cuyo rastro ha eliminado la historia oficial.
Pablo es un escritor de crónicas de viajes, de vidas en hoteles y recorridos por diferentes ciudades del mundo; incluso ha llegado hasta la Antártica. Mas siempre ha tenido una historia alojada en su memoria que no terminaba de salir hasta el fallecimiento de su madre; una historia que el único registro visual está en su memoria.
El 11 de septiembre de 1973, la Fach realiza su única misión exitoza: bombardear parte de Santiago para el Golpe de Estado civil-militar para poner fin al gobierno de la Unidad Popular. La historiografía sabe de algunos bombardeos, pero él sabe que también hubo un piloto que dejo caer una bomba sobre el hospital militar. Al retrasar a Chile, por los funerales de su madre, comenzará a intentar reconstruir una historia que se ha escuchado de “oídas” pero nadie sabe en realidad. Quizás él llegue a algún lugar.
Entre ficción, auto ficción y biografía personal, Juan Pablo Meneses construye una historia más sobre las infancias de la dictadura, la construcción de una identidad en torno a uno de los eventos más traumáticos de una nación. Una novela que se lee rápido y a pesar de lo rudo que pude ser su escritura, logra amenizar y conectar contigo lector o lectora, desde el optimismo que caracteriza a quienes quieren vivir de la escritura y muy pocas y pocos lo logran.
A riesgo de ser muy injusto, creo que “Una historia perdida” peca de haber encontrado una buena historia que abarca 70 páginas, y en el resto es mostrar la vida del autor de una manera poco convincente y por momentos forzada. Creo que la historia tenía más potencial. PD: Es notable la idea de cómo, a través de la figura de Tomás Eloy Martínez, se muestra cómo la literatura puede crear realidad.
Para NADA es queja, pero muchas páginas dedicadas a la vida de Pablo y muy pocas a la historia del piloto, aunque es en ellas donde este libro encuentra sus puntos más altos. La construcción de la historia, la investigación, la búsqueda de pistas y la obsesión con encontrar una versión distinta a la oficial sobre el bombardeo del hospital militar me puso eufórico, lo disfruté muchísimo. La otra parte, la de Pablo, también me gusto, mucho por la convicción de vivir de lo que escribe, pero también por la construcción de una vida marcada por un hecho traumático para él, para un país y para una región entera.
Excelente tema en un mal formato o género. Juan Pablo Meneses es un tremendo cronista y este libro choca por todos lados con los límites de la Novela. La incorporación de este personaje de auto ficción es innecesario porque su pluma va en la dirección opuesta: a la historia de Mandril. Mucho esfuerzo por meter imágenes “tipo novela” (sexo, neurosis, referencias musicales… como si todos los escritores hombres necesitaran escribir como Nick Hornby alguna vez en sus vidas).
gran libro, gran investigación. me gusta que al final preguntarnos qué es novela y qué no termina siendo tan inútil ante la pregunta de si esto es buena literatura o no. creo que la estructura es una apuesta arriesgada y, a mí juicio, funciona bien. se va armando el puzzle de manera lógica y progresiva. tal vez hay algunas cuestiones novelescas que suman poco en desmedro de una investigación tan interesante.
Este texto recupera un hecho de la historia chilena que ha sido olvidado, ocultado o simplemente "perdido" respecto del día del violento ataque a la democracia chilena, el día del bombardeo al palacio de la moneda junto a un recuento de la propia vida del escritor cuando aún era un niño y como este evento de algún modo, real o ficcionadamente marcó su vida hasta que pudo investigarlo y escribir sobre él