Primer contacto que tuve con el mundo dibujado del llamado "maestro del eroguro". Este recopilatorio, en lo estético, es hermoso, sobrecubierta, tapa semiblanda, buen gramaje de hojas y hasta una historia completamente a color.
El contenido, supongo, va en gustos. Son siete historias.
Sôjin: a todo color, narra sobre la lucha entre los comunistas de Mao y los robots capitalistas por el control de Shanghai en 1930. Hay un cristal que es robado por un ente misterioso y la ciudad explota.
La hormiga eléctrica: sobre un chico obsesionado con estudiar para un examen al que parece afectarle cada sonido exterior y termina masturbándose con la cinta de un cassette.
La hormiga eléctrica falsa: Un hombre sufre de acúfenos, escucha un aleteo de insecto en su oído. Se descubre que es un robot y termina en la basura junto a su amada, también robot.
El triunfo de la voluntad: un niño sueña con matar gente, escucha a su padre decir que no es su hijo y que es judío. Queda huérfano y es adoptado por un relojero, pero termina huyendo y se une al ejército nazi. Empieza a matar judíos por placer. En un momento los aliados los acorralan y un compañero suyo lo quiere violar. Caen bombas y le vuelan media cabeza.
El vampiro de la enfermería: cuento no ilustrado en el que Maruo habla sobre su infancia, su timidez, la muerte de su hermano y su forma de ver la vida.
El planeta de los Japos: la mejor historia. Se plantea el escenario de qué hubiera pasado si Japón ganaba la Segunda Guerra Mundial. Básicamente se muestra que hubiesen sido tan salvajes como los propios estadounidenses lo fueron con Japón.
Madre Misteriosa: con guión de Mutsuo Takahashi. Un poeta no puede escribir así que un flautista lo inspira con sus canciones que provocan sangrado nasal. Cuando termina su poema, el flautista le roba el rostro y los testículos.
El tomo cierra con un análisis de Takahashi que explica el papel del pene en la obra de Maruo, lo trata de autista y dice que hay que detenerlo cuanto antes.
Dato interesante: cada historia trae la sugerencia de una canción que se puede escuchar durante su lectura para crear clima.
Difícil de recomendar por lo críptico de la narrativa de Maruo, que a veces escasea en diálogos.
Insisto, la calidad es muy buena, pero no sé si esta es la mejor manera de arrancar con Maruo.