Cerca de 400 años nos separan de la poesía de Quevedo y, gracias a sus giros conceptistas, a la evolución misma de la lengua, y a no pocas características sociales e idiosincráticas propias de su época, podemos afirmar que no es un autor al que pueda accederse fácilmente.
Es por ello que uno, si está legítimamente interesado en entrar en la poesía iracunda, descarnada y arrebatadora de este autor, no puede menos que congratularse de contar con toda la ayuda académica que las y los estudiosos de su obra puedan proporcionarle.
En este caso se trata del filólogo Esteban Gutiérrez Díaz-Bernardo, quien arma esta antología poética comentada con 100 composiciones que abarcan la poesía metafísica y religiosa, amorosa y satírica-burlesca de Quevedo. Una lírica anticuada que, créanme, tiene saltos mortales de sorprendente actualidad.