Una banda di motociclisti molesta una coppia in giro per gli Stati Uniti, un uomo è costretto a mangiare una tarantola viva in televisione per risolvere i problemi finanziari della sua famiglia, due cercatori d’oro dilettanti subiscono un terribile incidente in montagna che mette alla prova la loro amicizia, la morte di due senzatetto e la scoperta di alcune misteriose rovine disturbano le celebrazioni nuziali, un uomo sposato e il suo amante viaggiano verso l’isola di Stromboli per aiutare qualcuno di importante per entrambi. Le otto storie che compongono questo volume sollevano interrogativi come:” dove sono i limiti dell’obbligo familiare?” “Quanto lontano siamo disposti ad andare per realizzare ciò che vogliamo?”“ In che misura i sacrifici fatti cambiano questi obiettivi?” “Poteva quella che sembra essere la fine di una relazione tra due persone in realtà esserne l’inizio di una nuova relazione più potente ma completamente diversa?” Jon Bilbao, uno dei più interessanti e pluripremiati narratori spagnoli contemporanei, dimostra ancora una volta in “Stromboli” la sua straordinaria capacità di rivelare gli elementi inquietanti che si nascondono sotto la più banale delle storie.
nació en Ribadesella (Asturias) en 1972. Es ingeniero de minas y licenciado en Filología Inglesa. En 2005 participó en la recopilación Ficciones, publicada por la editorial Edaf en colaboración con la Asociación Colegial de Escritores, y el mismo año obtuvo el premio Asturias Joven de Narrativa por su libro 3 relatos. Dos años después resultó ganador del XXXVI Concurso de Cuentos Ignacio Aldecoa. Su primera novela, El hermano de las moscas (Salto de Página, 2008) fue finalista del Premio Celsius a la mejor novela fantástica en la Semana Negra de Gijón y obtuvo el premio Xatafi-Cyberdark al mejor libro de ficción fantástica de ese año. También en 2008, y en la misma editorial, publicó Como una historia de terror, conjunto de relatos que obtuvo una excelente acogida de crítica y público y por el que mereció el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2008. En 2010, de nuevo en Salto de Página, publicó la colección de relatos Bajo el influjo del cometa, ganadora del XXXII Premio Tigre Juan. Su última novela es Padres, hijos y primates.
Muy aconsejables estos relatos de Jon Bilbao. Como en sus otras obras, tiene un estilo que engancha y las situaciones de los cuentos son muy originales. No me ha resultado nada previsible y eso para mí es fundamental, un autor que siempre me sorprende.
Es ante todo un gran narrador, sin adornos superfluos, lo que le interesa es contar una historia. Y así nos lleva por geografías sin límite: Estrómboli, Nueva Zelanda, San Francisco, País Vasco, Picos de Europa... tenemos la sensación de volar en alas de su fantasía, poderosa y al mismo tiempo tan apegada a lo real.
Estrómboli es un libro que reúne una colección de ocho relatos de Jon Bilbao y es también el título del último de los relatos. Un libro muy recomendable.
Todos los relatos tienen en común la sensación de inquietud que provocan en el lector. En cada relato, Jon Bilbao consigue en algún momento producir desasosiego, el justo para suscitar curiosidad y para que no puedas apartar la vista del libro hasta terminar el capítulo. ¿A qué me refiero? Pues, por ejemplo, a la primera frase del libro:
«Llevábamos dos semanas en Reno cuando sorprendí al motorista con la nariz metida en las bragas de mi novia».
No siempre Jon Bilbao provoca turbación en la primera frase. A veces espera unas cuantas páginas para soltarte el latigazo. Pero en cada relato hay una ruptura, hay un momento en el que la historia hace «clac» y te deja fascinado. E incómodo. Y lo mismo gritas, o dices «AH» o te llevas el puño a la boca. Pero no puedes dejar la historia a medias porque ya te ha enganchado.
La segunda característica de todos los relatos es el final, siempre desconcertante. Y siempre abierto. En todo caso son finales mágicos, porque consiguen que el lector no quiera saber más sin que el autor tenga que cerrar completamente la historia.
O sea, tener la capacidad de imaginar una historia y luego saber narrarla hasta el punto de que la veas como en una película, eso es Jon Bilbao y este libro de relatos. Porque (no desvelo nada que no ponga en la portada del libro) lo interesante no es que en un relato un hombre se coma una araña, sino lo que le pasa a ese hombre después. En otro de los relatos, Bilbao sitúa una conversación pendiente entre dos hombres en una barquita anclada en un mar infestado de tiburones que devoran un atún enorme… los pelos como escarpias.
No estoy muy de acuerdo con la interpretación intelectualoide del libro que la editorial escribe en la contraportada, cuando nos dice que los (...) PUEDES SEGUIR LEYENDO LA RESEÑA EN NUESTRA WEB: https://elbuscalibros.com/estromboli-...
En un disco de ocho canciones, ¿cuantas tienen que ser buenas para que lo consideres una inversión de provecho? ¿Y en un libro de relatos?
Si existiese el concurso EDITOR POR UN DÍA, lo ganase yo y tuviese que editar un volumen de obras escogidas de Jon Bilbao, de Estrómboli seleccionaría el primer relato (el del motorista) y el segundo (el de los buscadores de oro).
También incluiría el segundo relato de Basilisco (el del naufragio del hombre y las dos niñas pequeñas), la novela Padres, hijos y primates y el relato de la serpiente de El silencio y los crujidos.
Estos cuentos, en su mayoría, nos hablan de perdedores, en el sentido de gente que ha perdido algo ya sea por fallecimiento, una ruptura amorosa o un trabajo. El autor nos sitúa en ese momento donde todo cambia y lo hace con mucha precisión. Genial Jon Bilbao con este libro de relatos, es leer las primeras páginas y ya estás dentro del escenario que se nos plantea. Supongo que no será para todos los públicos pero descubrí a este autor este año y a mi me tiene enganchado.
No es quizá la última colección de relatos de Jon Bilbao el título más representativo de la línea editorial de Impedimenta, pero sí que comparte esa singularidad y estilo propio que enarbolan la mayoría de sus títulos. Estamos sin duda ante una antología de difícil clasificación, pues las ocho historias que componen Estrómboli se encuentran entre lo más incomparable y heterodoxo que he tenido la oportunidad de leer en mucho tiempo. No se trata ni mucho menos de un compendio de tramas portentosas ni que hagan empleo de grandes recursos formales; más bien, es en su sobriedad y simplicidad sin complejos donde reside precisamente el verdadero encanto de este título. Y en la curiosa sensación, claro está, de tener entre tus manos algo que nunca antes habías leído, pero que resulta de todo menos extraordinario. Por las historias de Jon Bilbao se pasean a su antojo oscuros deseos y pulsiones grotescas, fobias incontrolables, rencores, estallidos de violencia y sed de venganza... pasiones con las que de un modo u otro todos nos sentimos familiarizados, sepultadas bajo un tapiz de normalidad que se disuelve poco a poco. Parejas que se odian secretamente, personas hastiadas por un puesto insatisfactorio y que nos disponen de la iniciativa suficiente para intentar cambiar su situación, amigos aplastados por la culpa y el remordimiento. Todas estas relaciones en ebullición transcurren delante de nuestras narices, pero fuera de nuestra limitada vista, en un plano subterráneo donde coexisten pepitas de oro, pórticos ancestrales y cadáveres infantiles. Nunca sabes con qué te va a salir Jon Bilbao a la vuelta de la página, pero de lo que sí estás seguro es que no te gustaría ser ese personaje que lo descubre. Y sí, puede que se eche en falta más rotundidad en ciertos momentos, puede que acabes un cuento y no sepas muy bien lo que acaba de pasar, pero también es cierto que el autor asturiano demuestra a lo largo de Estrómboli estar en posesión de una envidiable facilidad para la construcción del relato y una asombrosa osadía que nos invita a explorar las grietas más espeluznantes de nuestra propia naturaleza humana. La pregunta es: ¿te atreves a entrar?
La recomendación, si no recuerdo mal, es de Kurt Vonnegut. Dice que al escribir debemos llevar a nuestros personajes al extremo, ponerlos en el límite, y ver qué pasa. No es algo particularmente novedoso, es cierto, y puede que recuerde a Vonnegut sobre otros que dicen lo mismo por ningún motivo en particular. Hasta ahora, al menos. De hoy en más cuando recuerde ese consejo pensaré, antes que en Vonnegut, en Jon Bilbao. Porque los cuentos de Estrómboli son personajes llevados al límite, enfrentados con la delgada línea donde caer es lo ideal, donde el azar y la decisión, en una hibris bestial, terminan por acorralarles entre la desesperación y la angustia. Y al leer vemos qué pasa. Y al leer sentimos que también nosotres hemos curado algo en el proceso de pasar por la prueba, por el fuego, por la angustia de no tener una buena opción.
Tanto la variedad de tramas como la amplitud en su ejecución demuestran que Bilbao es un autor con recursos. Conoce su oficio y es capaz de correr riesgos al plantear sus textos. La limpieza en el lenguaje, y la claridad en la escritura terminan de remachar la idea de un escritor con consciencia de su artesanía. Esto no es menor, por supuesto, aunque, también por supuesto, no sería suficiente por sí solo. Le suma Bilbao, además, la capacidad de observar lo humano, de encontrar las fracturas en la construcción de lo social y escarbar en la violencia y la maldad con fluidez. Ahora, también tiene espacio para la belleza, y para la ternura, y para lo cálido que es capaz de oponerse a la tundra del mundo. También tiene espacio para eso, y destaca entre todo lo demás, brilla como una esperanza diminuta en un universo en crisis.
A esto último quiero enfocar el par de párrafos que me quedan, y lo haré utilizando el cuento “El peso de tu hijo en oro”. No suelo condescender a anunciar los adelantos de la trama, si lo hago en esta ocasión no es porque crea que el relato necesita de la sorpresa para sostenerse (puede prescindir de ella, perfectamente) sino porque quiero que quien así lo desee pueda encontrarse con lo que yo me encontré. Si todavía no han leído el cuento y no quieren que les adelante nada, abandonad esta reseña en este punto. Si ya lo leyeron, o si no les importa que cuente detalles, adelante. Sea como sea: lean a Bilbao, ha sido uno de esos encuentros literarios que celebro con gozo.
“El peso de tu hijo en oro” es un cuento que anuncia, desde su comienzo, la tragedia que lo envuelve. Su tono es ominoso, cargado de presagios, pese a lo cotidiano de la trama. Dos amigos acampan un fin de semana junto a un río para buscar oro en la corriente, el relato comienza en la ocasión cuando uno de ellos lleva a su hijo a acompañarlos. Es un niño pequeño. La primera mañana, el todoterreno en que habían ido al río se desploma por un barranco con el niño dentro. La caída lo mata. Pierde un brazo en el proceso. El resto del relato es el drama del amigo que no sabe cómo acompañar al padre, el dolor de un hombre que quisiera devolver el tiempo, la amistad rota por un accidente. El abrazo final, las barbas que se tocan, la separación. “Eres un buen hombre”, concluye el cuento.
La literatura está llena de hombres solos, de hombres rudos que se sumergen en la pena del alcoholismo o las drogas ante el trauma, de amigos que sólo se callan mientras toman güisqui mirando la nada de un anochecer. La literatura está llena de ese mandato a la soledad y a la fortaleza estoica, a la soledad y a la fortaleza cínica, a la soledad y a la fortaleza, a la fortaleza, a la soledad. Aquí sigue algo de ello, aquí está esa torpeza en el decir, esa incapacidad de verbalizar el interior. Pero si en otras partes aparece como un horizonte deseable, aquí se muestra con sus fracturas, con el peso que significa, con el dolor que conlleva. Aquí la fortaleza muestra sus juntas, se desmorona.
Esa es la gracia de Bilbao. Esa es la magia de este relato. Leedlo.
No soy muy aficionada a los libros de relatos. Estos son potentes y están escritos con un estilo pulido y sobrio. Los temas son inquietantes, bien desarrollados, pero los finales abiertos me dejan desconcertada y no fui capaz de captar el sentido global del libro.
Acabo de hacerme seguidor de Jon. Sus ideas son distintas, utiliza muy buenos enfoques y escribe de chapó. Y entonces ¿por qué no le pones 5 estrellas? Respondo: porque me encantan las historias con finales abiertos, pero hay que diferenciar entre estas y las directamente inconclusas. No obstante, seguiré leyéndolo. El camino es tan extraordinario que, por fortuna, el destino pasa a un segundo plano.
8'5/10 Antología de relatos sin un nexo argumental en común pero con una temática tan humana y personal como es el conflicto interno de los protagonistas que se esconde dentro, sin salir ni ser expresado, hasta que explota por la presión inaguantable, como le sucede al volcán Estrómboli. Sentimientos de desamor, de rechazo, la pérdida de un ser querido, la traición y el desengaño, todo ahogado en lo más profundo de los personajes hasta que dicen basta y erupcionan de forma diferente. La narrativa de Jon Bilbao es magnífica, de lo mejor de la literatura actual. Es un gran escritor de relatos, y la fluidez de su lectura sorprende porque no escatima en detalles. Además, sus personajes son complejos y se muestran como tales, lo que no es fácil en historias de treinta o cuarenta páginas. Los finales no son finales, porque las vidas de sus protagonistas siguen más allá de la erupción de sus sentimientos, como la tierra volcánica que, después de arrasar con todo, renueva el sustrato para que todo crezca con más fuerza. Entiendo que Jon Bilbao pueda dejar un pozo de decepción e incredulidad, como si lo que leyeras no estuviera del todo completo. Sin embargo, en la aparente simplicidad de sis historias hay vidas enteras.
Qué cansancio los cuentos largos. Sí, los personajes son complejos, pero ninguno me cautivó lo suficiente para sobrellevar tramas tan lentas. Si tuviera que elegir uno, "Siempre hay algo peor" es el más rescatable (irónicamente). En fin, una desilusión que me caló mucho.
Los cuentos, con personajes muy conseguidos y una altísima profundidad en las descripciones, bien podrían ser cortometrajes de los que enganchan desde el comienzo y te divierten, aunque a veces terminen de forma abrupta e incomprensible.
"Por fin, siendo ya adultos, Álex le había confesado que, por encima de cualquier otro, el motivo por el que le gustaban los libros era el orden que los caracterizaba: las nítidas líneas de letras negras sobre fondo blanco, su férreo paralelismo, la coherencia interna de la tipografía, los márgenes inviolados, los sencillos pero eficaces sistemas para identificar los capítulos y las notas a pie de página."
La recopilaciones de cuentos siempre son difíciles de valorar. Pero Estrómboli constituye una poderosa excepción. Ha sido horrible en toda su extensión. Bilbao tiene una obsesión con lo desagradable y lo perturbador de la cotidianidad. Pero sus relatos no logran alcanzar el equilibrio y se vuelven grotescos y carentes de cualquier sentido.
El pulso narrativo de Jon Bilbao es excelente. Sus cuentos están muy bien escritos, llenos de detalles y descripciones esmeradas y líricas. Además la estructura del texto va variando a lo largo de los relatos, lo que proporciona un cierto dinamismo a la lectura. Otro acierto son los personajes. Al ser relatos, relativamente cortos, me esperaba personajes chapuceros, poco perfilados y menos profundos que un charco. Pero me ha sorprendido ver todo lo contrario. Son profundos y complejos de tal manera que, a veces, no eres capaz de entenderlos del todo.
Como otras selecciones de cuentos las historias son muy diversas. No hay ningún claro nexo en común y los argumentos van apareciendo un poco a batiburrillo. Así, entre sus páginas, nos encontramos con parejas siendo perseguidas por moteros, graves accidentes en la montaña, negocios turbios, bodas con historias extrañas, obras llenas de corruptos, soluciones peculiares a los problemas económicos, ángeles deseando castigar a los "malos" y la curiosa búsqueda de un hermano. Soy consciente de que, dicho así, el libro suena interesante. Pero, la verdad, es que no es así. Ahora que lo pienso, y a pesar de lo que he dicho antes, puede que estos cuentos tengan algo en común: no aportan nada. Es decir, la mitad del cuento se va en describir paisajes, hacer introducciones de personajes, hechos y paisajes. Y eso es mucho, si hablamos de cuentos de 20-40 páginas. De repente el ritmo cambia y el autor entra de pleno en la trama, aumentando la tensión, hasta llegar al final... donde no ocurre nada. Todos tienen un final abrupto, dejando incompleto el cuento... y vuelta a empezar con otro nuevo relato.
Definitivamente, Estrómboli ha sido una decepción. La idea de partida es original y, aunque la estructura narrativa es magnífica, el autor consigue diluir el interés de la historia hasta, a veces, hacerla aburrida. Siendo sincera, os recomendaría que leyerais otra cosa y no perdierais el tiempo con esto.
Hay una cosa que me fascina de Jon Bilbao (me pasó también mientras leía ‘Padres, hijos y primates‘) y es esa capacidad que tiene para incomodar, para meterte el dedo en el ojo mientras estás leyendo y colocarte así en una posición en la que no te queda otra que revolver tus ideas. Hay otra cosa que me entusiasma y es cómo, debajo de esa prosa cuidada, más allá de la trama evidente, hay un magma subterráneo que sacude todo el relato. Se aprecia de forma clara en el volcán a punto de estallar de ‘Estrómboli‘, la última de las historias y que da nombre a la recopilación. O en la pelea de tiburones de ‘El castigo más deseado‘. Hay en esos cuentos (como lo hay también en toda relación humana) un subtexto, un movimiento de placas, algo ahí abajo, oculto, que en cualquier momento puede explotar. O no. Esa sensación de que todo es posible es brutal mientras lees estos relatos. No soy muy de cuentos. Pero algunos de este volumen me han gustado mucho. Como el primero, con un protagonista que demuestra la vertiente más perversa del amor mal entendido (y la sensación de posesión de la pareja). O como el segundo, ‘El peso de tu hijo en oro‘, una barbaridad emocional sobre la culpabilidad y la amistad con la muerte de un hijo. O como ese pavor surrealista de ‘Avicularia, avicularia‘. Me ha entretenido mucho este libro de Jon Bilbao, aunque me daba un poco de rabia que la estructura se repitiera en varios textos (el relato que comienza a mitad de la acción, que vuelve para atrás para contar cómo se ha llegado hasta allí y que camina hacia una resolución que a veces queda en el aire).
“Estrómboli” es una colección de ocho relatos que tienen en común, como dice la reseña del editor, “lo perturbador que se oculta tras las historias más cotidianas”. Las historias que describe Bilbao podrían ser de lo más ordinarias, incluso alguno nos habremos visto involucrado en situaciones parecidas a la que ahí se desarrollan, pero la grandeza del relato reside en cómo se describe la progresión de hechos y, ante todo, cómo éstos se entremezclan para acabar dejándonos, al desenlazarse, con una sensación de extraña desazón (seré gráfico, un “pero qué cojones acaba de pasar” en toda regla).
Los personajes son gente corriente que por determinadas circunstancias vitales acaban en sitios en los que en un principio podrían no haber querido estar y que, a raíz de esas coyuntura, se ven envueltos en situaciones medianamente normales que se desarrollan de forma tan probable como inquietante. ¿Y si nosotros mismos acabásemos algún día sometidos a la presión o disyuntiva de estos personajes?¿Reaccionaríamos así? ¿Nos llevaríamos el mismo merecido? ¿Sufriríamos como ellos lo hacen o incluso más?
Bilbao nos pone en un brete con su textos de prosa ruda, por momentos sucia, pero extremadamente elegante, impecablemente hilada y tan clara como elocuente. Y, sobre todo, sus textos tienen la peculiaridad de no cerrarse jamás del todo, de parecer ser extractos de relatos mucho más grandes pero que no necesitan más desarrollo para contarnos lo que necesitamos saber y dejarnos con una especie de moraleja exenta de moralina que nos remueve y nos hace cuestionarnos demasiadas cosas de nuestras supuestas virtudes.
Si bien los ocho relatos son extraordinarios, hay dos que querría resaltar por encima del resto. El primero, “Como en un idioma desconocido”, lo destacaría por su impecable cierre. En él, la aparente pseudo-moralidad del personaje principal queda completamente despedazada en tan solo un par de párrafos. El segundo, “Avicularia avicularia”, lo ensalzaría por la desazón continua que logra generar en el lector mientras te está describiendo la acción principal en un paraje idílico (por eso y porque hará las delicias de cualquier lector amante de la serie de televisión “Black mirror” y, en especial, del capítulo que abre la primera temporada “El himno nacional”).
Jon Bilbao ha logrado reconciliarme con el género del relato corto que sólo me había enganchado por medio de los textos de Joyce Carol Oates (con la que incluso se podrían encontrar ciertos paralelismos). Estoy seguro que no será la última vez que se cruce en mi camino (ni Oates).
Estrómboli son ocho relatos que huyen del final perfecto o cerrado. El narrador pone la mirada en los cuentos. Un día , cualquier día, suena el despertador, desayunas y vas al trabajo, vuelves y hablas con un vecino o no. Mañana sonará otra vez y pasado y al otro. Así ocurre en todos los sitios en todas las ciudades. Solo miras, observas y lo narras. No hay más misterio, ni más artificio. Así son los cuentos del libro: historias cotidianas que en algún momento de forma inesperada por el acontecimiento no previsto estallan y cambian de rail produciendo el choque. El final abierto con una o varias interpretaciones y siempre con la sensación que otra situación podía ocurrir. Vidas monótonas o sentimientos reprimidos o huidas para no sentir y encontrar el sentimiento equivocado al final de la huida que siempre es el lugar de donde se partió. Un gran libro.
Este libro de relatos es desigual. Algunos me han gustado mucho, otros me han dejado frío. El autor es muy bueno a la hora de plantear situaciones cotidianas que se vuelven conflictivas, así como ambientando sus historias en lugares variados.
No es un libro de género, que es lo que suelo leer, pero cuando acierta me ha enganchado, como en "Siempre hay algo peor" y "El peso de tu hijo en oro". En el primero Jon Bilbao nos habla de un personaje (el portero) desde la óptica de otros, lo que nos permite especular y dejar volar la imaginación.
Lo he leído en poco tiempo. Incluso en los peores relatos no se hace pesado. Lo recomiendo para los amantes de las historias sencillas con un aderezo de drama e intensidad, pero sin llegar nunca a la fantasía.
En este libro de relatos hay 8 historias. 1- Crónica distanciada de mi último verano. 2- El peso de tu hijo en oro. 3- Siempre hay algo peor. 4- Una boda en invierno. 5- Como en un idioma desconocido. 6- Avicularia avicularia. 7- El castigo más deseado. 8- Estrómboli.
De todas, en mi opinión, sólo una se salva por méritos propios, la 2, y quizás la 1, aunque ésta es muy previsible. De las demás, mi opinión no es favorable. No consigo meterme en la historia que se cuenta, y, en algún caso, ni comprenderla mínimamente, como la 5, que no sé qué nos quiere decir. En otras, quedo desconcertada, como la 7. Pero, como siempre digo, es mi opinión tan sólo. Quizás no estoy hecha para relatos tan simbólicos.
Siempre que acabo un libro de cuentos o relatos cortos, se me queda un poso agridulce en el paladar, debido a lo irregular que suele ser la calidad de las historias compiladas. Y en este caso me ha ocurrido lo mismo. Bilbao escribe bien, eso es innegable, pero junto a un par de relatos de los de quutarse el craneo (que diría mi querido Valle-Inclan) se agazapan otros que no estan ni mucho menos a la altura. Aun asi, un libro mas que recomendable para pasar entretenido y, en ocasiones, hasta sorprendido un par de tardes.
👍🏻Ritmo narrativo, escritura precisa, historias que parecen vulgares pero explotan de repente hacia la incomodidad o la violencia, de lectura adictiva. La complejidad y los conflictos internos de los personajes están muy bien apuntados. Es muy bueno Jon Bilbao.
👎🏻Exceso de finales abiertos (fórmula abusada), relatos irregulares (esto casi siempre pasa), estructura repetida y repetitiva (inserción de flashbacks en los relatos, da cierta sensación mecánica al volumen).
A pesar de que son relatos, algunos de ellos me han parecido mejores que otros, me han recordado a cuando escribes algo y te vas por las ramas, pero de forma tan sencilla y curiosa que no te importa. Los relatos no tienen un final satisfactorio para mí, algunos incluso son abiertos totalmente, para que saques tus propias conclusiones. No sé, me ha dejado una sensación rara, como de desasosiego e incertidumbre. No sé qué rayos he leído xd
Jon Bilbao es un digno discípulo de Alfred Hitchcock, sus finales abiertos y su dominio de la desazón del lector. Sus tramas son amplias y elegantes, dominadas por un mal rollo que se contagia con facilidad. Explora en las relaciones humanas desde la introspección de sus personajes, que siempre ocultan sus motivaciones hasta el último momento, un libro más que notable.
Recopilación de relatos, que tienen en común la tensión que subyace en cada historia y que hacen que el lector este en todo momento alerta, porque se masca que algo va a pasar. Quizás el primero, que cuenta la historia de un español en USA acosado por una banda de motoristas es el que mas me ha gustado, pero en general todos estas muy bien.
Lo he dejado. Me aburre, los cuentos son casi interesantes. La historia te lleva en una dirección, hay promesas de suspense y misterio, una violencia sugerida, pero todo termina en nada. Tiene una sospechosa fijación con el sexo. Además el estilo es inverosímil: suena como el cine americano doblado al español.