Rita es joven y rica, pero la acecha una obsesión: su origen. Nadiya lleva una vida pariendo bebés en Ucrania, que serán criados por otras familias alrededor del mundo. Victoria, exmodelo famosa, no soporta el paso del tiempo y la presión de lo que calla. Unidas pero en soledad, las voces de estas tres mujeres reflejan distintas maneras de llevar adelante existencias disconformes. De fondo, la crisis de 2001 como epílogo de la Argentina de los años noventa nos plantea cuánto de toda esa excentricidad y decadencia aún permanece vigente. Paula Puebla no deja nada librado al azar. Con una escritura inteligente y audaz, que se aleja de la corrección política, abre preguntas sobre temas como la maternidad, la subrogación de vientres, los límites del cuerpo, la identidad y los mandatos de clase. Sobrevivientes de un mismo sistema, sus personajes exploran miserias propias y meten el dedo en llagas ajenas. Así como lo hizo en Una vida en presente, Puebla aborda, con herramientas de la ficción, temas sensibles de los que nadie sale indemne y que se elige evitar.
Narrado a 3 voces muy diferentes entre sí, un libro que desafía la corrección política, que explora los límites del cuerpo y que se anima a hablar de un tema como ser la subrogación de vientre.
Me resulta imposible calificar este libro. El primer relato me gustó , lo otros no. Es una temática que para mí merece otro trato. Acá se mezcla todo y no se profundiza en nada. La comparación con los nietos de desaparecidos y las abuelas me pareció fea .
El libro está bien escrito y se lee rápido, pero la historia tiene un tufito moralista que no me termina de cerrar. Es una oda a la maternidad biologicista cuando pretende (o eso me pareció) ser una crítica al negocio del alquiler de vientres. Siento que la autora es en extremo paternalista con las mujeres de esta novela, no sé si pretendia ser feminista pero es claro que está en el otro extremo. Las tres mujeres de este libro son estereotipicamente planas y siempre víctimas: la pobre empoderada, la egoísta superficial, la atormentada rebelde. No entiendo a donde quería ir la escritora con esta novela pero, a donde sea, se quedó a mitad de camino.
No sabía cómo calificar este libro, me gustó el tema que trata; la historia está contada a 3 voces: la primera me gustó, la segunda me aburrió y la tercera no sé, siento que se pudo haber "explotado" un poco más porque el tema da para mucho más. 3.5 para mi
El libro está relatado a tres voces, por las tres personajes principales: Rita, Nadya y Victoria. Tres mujeres con una historia no contada que las une, una historia llena de mentiras, una historia que después de 25 años se cuenta desde la perspectiva y la vivencia de cada una.
Rita es la niña Argentina que nace de un vientre Ucraniano. A sus 25 años sigue buscando las incógnitas sobre su historia, sus orígenes.
Nadya es la mujer gestante, mujer que gesto más de diez niños para la empresa donde Rita fue adquirida. Mujer pobre, mujer usada, mujer de un país subdesarrollado, mujer que a sus cuarenta años cuenta con un historial y un utero que pesa, que siente, que recuerda.
Por último tenemos a Victoria, figura de la alta sociedad y madre de Rita. Madre ausente, madre que no siente, madre porque la sociedad la hizo ser madre. Madre porque es mujer.
El libro tiene sus tres relatos desarrollados de manera increíble, hace que la lectura sea llevadera y fácil de leer.
Cada personaje nos da su punto de vista, cada una nos cuenta su historia con sus palabras y su impronta.
Las tres cuentan, porque el cuerpo pesa y la historia debe ser contada.
Algo que me encanto es como de manera “delicada” toca temas como: el estado ausente, la pobreza, los derechos de la mujer, la impunidad de los hombres, y sobre todas las cosas la impunidad de las personas adineradas o pudientes.
Raro. El primer relato me enganchó mucho más, a pesar de que no me haya caído bien la protagonista. El segundo me pareció demasiado, para nada creíble, y en cuanto al tercero, solamente es rescatable el final. Creo que podría haber sido una mejor historia.
Lo que arranca con una maternidad no deseada mal acaba. Así lo resumo. Amé la combinación de registros que hace amena la lectura. Es cierto que por momentos parece de ciencia ficción. Eso pasta hasta que descubrís el caso Ana Obregón, porque la realidad siempre, pero siempre, supera cualquier narrativa inventada.
4 ⭐️ Fue un buen libro. Me transmitió mil cosas y me marco. Tenía potencial.
Este libro llegó a mis manos como llegan las cosas importantes: prestado con cariño por alguien que me quiere nutrida, despierta y pensante. Lo abrí sin expectativas fijas y me encontré con una escritura poética, afilada y reflexiva, que me regaló más frases de las que pude anotar. Casi que lo termino enseguida, es muy fácil de leer. Dejé un par de páginas por mucho tiempo, y siento que eso hizo que perdiera algo del impacto que tuvo al principio. Es distinto a lo que suelo leer. Una crítica social con un formato singular. Me encantó que los diálogos estén diluidos entre pensamientos, como si todo fuera memoria, como si el tiempo no fuera lineal. Porque el cuerpo recuerda, sí, pero lo hace a su manera: con saltos, con fantasmas, con silencios, con cheesecake.
Otro aspecto a destacar son los personajes. No diría que son muy complejos siendo sincera, pero tienen un pelín de realidad que hace imposible amarlos u odiarlos por completo. Tienen sus matices; ninguno esta demonizado ni santificado. No hay buenos ni malos, y eso los haces más reales. --------
Está narrado en tres partes, tres voces, tres vértices de una misma figura rota: Rita, una joven rica que carga con el peso de su origen como si fuera una culpa heredada; Nadiya, vientre de alquiler y mujer atravesada por la historia de otros; y Victoria, exmodelo famosa que no puede sostener la máscara ni el silencio. Son distintas, solas, incómodas.
Estas tres historias por separado tienen su impacto pero se cruzan, reflejando tres caras disconformes de una misma historia. Abren el diálogo hacia temas como la maternidad, la subrogación de vientres, la identidad, los mandatos de clase pero, sobre todo, los límites del cuerpo y como siempre es quien recuerda. (Me pongo de pie y aplaudo a Paula Puebla por este título)
Creo que es correcto el término "abrir el diálogo" porque, si bien indaga en varios de estos temas, no termina de profundizar. Siento que tenía potencial para más. Dejó dos cliffhanger como si nada. --------
Mientras lo leía, sentí que el texto me hablaba por capas. A veces me encontraba en sus páginas, sintiendo que Puebla hablaba por mí y por todas, diciendo verdades que yo no sabría poner en palabras. Otras veces, los personajes me irritaban, me alejaban, me frustraban. Rita no logró ganarse mi simpatía, Nadiya me pasó casi de largo, pero Victoria… me pareció más de que la figura que Rita quiere demonizar. Tengo sentimientos encontrados con estas tres protagonistas. Al final, todas terminan en un lugar de víctimas: mujeres que sienten que nunca fueron escuchadas, ni les fue permitido ser dueñas de su propio dolor.
Lo que más me resonó fue la conexión entre el cuerpo y la memoria, ese tejido invisible que guarda lo que la mente a veces calla.
Me gusto mucho que tratara temas como la tecnología, y la nueva realidad en la que vivimos. Y también la maternidad, esa pregunta sin respuesta universal que en mí y en mis amigas toma formas muy distintas. El libro no me dio una conclusión, pero sí una pausa. Cerré la última página con satisfacción, aunque con más preguntas que certezas. Un final abierto que me deja con hambre de saber más.
Recomendaría este libro sin dudarlo, especialmente a mis mejores amigas: a la que sueña con maternar y a la que, como yo, no quiere saber nada. Porque El cuerpo es quien recuerda no exige definiciones, pero sí provoca conversaciones necesarias. Y en ese cruce —entre lo que se siente, lo que se piensa y lo que el cuerpo calla o grita—, transforma.
Es un libro que realiza una crítica a varios conceptos de la "vida progre" de las grandes urbes. Se llega a poner tan exasperante por momentos que se torna difícil de leer. Luego de esta crítica progre, encara por el tema de la identidad y la búsqueda del origen. Hay un paralelismo implícito con la búsqueda de las madres en la última dictadura cívico-militar, creo que eso es inevitable y que, de cierta manera, termina generando una incomodidad que no resulta positiva a la lectura porque lo que se está relatando cobra otro matiz, casi de sorna o burla respecto de si mismo Y de la búsqueda de la identidad por parte de Madres e Hijos de desaparecidos en la última dictadura.
Narrativamente resulta interesante, pero creo que todo el potencial que parece juntar cuando no está criticando a la vida progre lo termina conteniendo y nunca llega a explotar. Una vez que pasas el primer capítulo la novela fluye más, pero Puebla crea dos cliffhanger que no llegan a ningún puerto.
En conclusión, siento que por contexto argentino la novela pierde efecto y genera incomodidad (por lo de los desaparecidos) y que allí donde su autora alcanza puntos sostenidos de tensión la novela de pincha de repente.
📚 Tres mujeres, tres vidas, tres cuerpos, tres deseos distintos y miradas diferentes sobre la maternidad.
📖 Escrita en tres partes, está novela, toca todos los temas vinculados a la realidad. Desde los 90 hasta un 2025 imaginado: el país, la pobreza, la riqueza, la pareja, los mandatos, la identidad, la obligación de maternar, la posibilidad de "tener hijo/as por encargo", la explotación de los cuerpos y la necesidad de saber la verdad.
📖 Este combo temático es, sin duda, interesante peeeeero el modo en que las voces de cada mujer lo aborda me resultó desparejo, enmarañado y, por momentos, inverosímil. La primera parte la remé, la segunda la devoré, la tercera no me gustó. Creo que el drama y la complejidad detrás de la subrogación de vientres, la cuestión de desigualdad y poder que se vinculan a él, se pierde entre giros poco creíbles y un tono de telenovela con espionaje que me disgustó.
Este es un libro del 2022 que contiene tres historias relacionadas: la de Rita, Nadiya y Victoria. Tres perspectivas distintas sobre la subrogacion de vientres, el origen y el cuerpo. Este primero, me parece un territorio poco explorado y como todo adelanto tecnológico, merece la pena ser interrogado.
Este libro me parece que logra introducir este tema de un modo interesante, cómo si el lector recibiera un testimonio directo de quién "pone el cuerpo", por así decir. Una frase que me re gustó y que ahora no estaría encontrando dice algo así como "el embarazo podría terminar volviéndose un asunto de los pobres" llevando al límite dos cuestiones: aprovecharse de la necesidad económica de la clase baja y el subrogar un vientre como si fuese un bien mercantil para evitarse las "complicaciones" en el cuerpo que conlleva el embarazo.
Aparte es un libro que se lee rápido y deja mucho para reflexionar. Recomiendo.
Bien podría haber sido una gran novela que pone en debate la maternidad de ambas mujeres cuando la gestacion es subrogada y denuncia el abuso de poder sobre la mujer gestante. Pero no, parecen tres relatos de ciencia ficción.
Las tres historias que conforman este libro no están articulados entre si. La voz de Rita es la más creíble, los personajes de Victoria y xx se tratan con demasiada superficialidad.
El segundo relato es inverosímil, no tiene ningún sentido que la mujer que atravesó todo lo que dice atravesar, se exprese de esa manera. También la elección del formato "carta" en pleno siglo XXI, por más que la autora intentó justificarlo.
Leí las dos primeras partes y lo dejé. La temática es muy interesante pero no me gustó cómo la abordó. No empaticé con los personajes y ya la parte de las cartas de Nadia me pareció un delirio ridículo. ¿Qué hace esta mujer contándole estas cosas por cartas a una argentina que no conoce ni le responde? No me lo podía creer. Tampoco me gustó el lugar que se le da a los personajes femeninos y masculinos, ellas puro cliché y ellos unos bárbaros al margen del conflicto, por ejemplo el padre de Rita, cero responsabilidad con la subrogación del vientre. Quizás en la última parte esto cambia, no lo sé ni lo sabré.
La historia está bien escrita y es interesante cómo se pone en evidencia las vivencias de tres mujeres muy distintas entorno a la maternidad, aunque tanta perspectiva femenina da la idea de poco cuestionamiento hacia los hombres (sobretodo al padre de Rita). Por otro lado, encuentro un tanto inestable el desarrollo de los personajes y la trama. Quizá sea por tratar un tema muy complejo o por la manera de abordarlo, no sé. En conclusión, creo que es un libro entretenido, fácil de leer, con una trama que te engancha y con potencial para más.
Primero quiero decir que la tapa horrible no le hace ni un poco de justicia a este libro. Que le den una oportunidad porque está escrito de manera majestuosa, creando tres voces de mujeres completamente distintas. El tema más importante es el cuestionamiento al embarazo por subrogación de vientre y la búsqueda de la identidad, pero también es súper importante la política. Tema poco usual, que te engancha y no lo vas a poder soltar. La construcción del personaje de la mujer ucraniana es increíble. 4,5
Muy interesante entender los posibles puntos de vista de tres mujeres envueltas en el proceso de alquiler de vientre. Entiendo que la autora comparte su opinión en los pensamientos de Rita y la ucraniana, y creo que los comparto, aunque es muy complejo analizar las historias de cada mujer y como el patriarcado de alguna manera las afecta. Me hubiese gustado que ahonde más en la faceta guerrillera de las madres hermanas. La idea es buenísima. Y también me quedé esperando el encuentro, pero el final tiene total sentido. El último capítulo es una maravilla absoluta. La escritura es impecable.
Hubo un instante en el que no fui nadie, el mismo en el que no tuve ni una madre ni una tierra. Si alguien hubiera puesto pausa a la película de mi nacimiento, si alguien hubiera dejado los sucesos detenidos ahí, justo en la mitad entre la oscuridad y la luz, también habría sido capaz de verlo. Una mujer siembra y la otra cosecha, y en el medio, una niña bestia, mitad de una, mitad de otra. Un paréntesis en el tiempo, un agujero en la soberanía. Para meditar sobre estos instantes es que tenemos un cuerpo.
Una excelente premisa, un toque de body horror pero siento que le faltó una vueltita
Libro crítica a la maternidad subrogada, desde la perspectiva de la hija, la madre, y la madre que alquiló el vientre. Sobre la desvinculación de la mujer que alquiló el vientre con la hija; y el apego y deseo de la hija y la madre por conocerse. Algunos pasajes parecen ficción, y ciertas partes del libro quizás pueden ser un poco lentas. Recomendable para adentrarse y aprender sobre la maternidad subrogada.
Me pareció muy interesante la propuesta por la temática tan poco explotada dentro de la literatura. Te sacuden algunos planteos sobre la meternidad que te dejan Reflexionando. Las 3 voces son muy distintas entre si. La primera me gustó la segunda tuvo momentos muy random (como que la bolaceo mucho) y la última me resultó lenta insoportable aunque con algunos planteos que logré rescatar. En fin... Recomiendo porque trata un tema distinto e interesante.
Logré empatizar con la tercera voz más que con las dos primeras. Es odiosa y tiene una postura terrible pero también la sentí honesta y pude verla como el producto que ciertos personajes ostentaban en los 90 en la Argentina. El tema en sí, te deja pensando en las distintas maneras que se atraviesa y que afecta el deseo de maternar y cómo eso repercute en un hijo pero siento que no fue a fondo. Me dejó la sensación de inconcluso.
Una novela que te rompe la cabeza. Tres voces construidas en su particularidad van armando un relato sobre la maternidad y el desplazamiento. De alguna forma, resuena el título de la peli “Sin lugar para los débiles”. En ningún momento amaga a caer en lo naif y en lo obvio: todo lo contrario. Es un texto violento e incorrecto sin hacer alarde de eso, sin buscarlo para la tribuna, y precisamente por eso lo logra.
al principio me costó, no por la lectura en sí sino por una especie de interpelación en el personaje de rita, pero con el pasar de las páginas se me hizo adictivo. hay una gran capacidad de la escritora para captar tres personajes muy disímiles entre sí y que en ningún momento parezcan artificiales. vot si.
A mi el libro me gustó mucho! Paula escribe muy bien, me gusta su manera de contar historias porque podía ver imagenes de lo que estaba leyendo, y eso es fantástico. Le puse 4 estrellas porque la segunda parte me pareció un poco densa, aburrida, me cansó leerla La primera y la última parte fueron excepcionales, sobre todo la primera!
Un libro que te va descascarando la piel a lo largo de las páginas. Tres diferentes formas narrativas que atraviesan preguntas sobre la maternidad y la identidad. Cada una de ellas va rompiendo a través de los relatos. De esos libros que tenés que leer para destrabar las preguntas que no sabés de dónde sacar.
10 flavitas a la temática y a la contextualizacion de los personajes. La última parte se volvió un poco obvia y me resultó más pesado leerlo. Sin duda el capítulo de Rita es el mejor.