En España heroica el general Rojo presenta, como indica el subtítulo, «diez bocetos de la guerra española». El solo enunciado de los capítulos (El ejército popular, Madrid, El Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, Levante, El Ebro: la maniobra, El Ebro: la batalla) es revelador del contenido del libro. Así, a lo largo de su obra el general Rojo realiza una descripción y un análisis de las principales batallas de la guerra civil, y expone al mismo tiempo su juicio acerca de las causas (esencialmente políticas) que determinaron la derrota republicana. España heroica constituye una obra imprescindible para el conocimiento histórico de la guerra de España, con interés muy especial por lo que respecta a su vertiente militar.
En tanto que se trata de una fuente primaria de la guerra, y escrita además por una de las cabezas operacionales del conflicto, se hace de obligada lectura. Ahora bien, más allá de mostrar sencilla y sintéticamente las principales batallas y vicisitudes del conflicto, dejando patente la heroicidad del pueblo contra el fascismo, el libro es un panfleto al patrioterismo español. Rojo deja claro que no es comunista, a lo sumo republicano progresista, y que no cejará durante todo el relato, en su empeño de hablar de: lo español y España en una forma transhistorica, atribuyendo características a una raza española (xd); blanquear a los fascistas; promover un discurso enfocado hacia la conciliación y reconstrucción nacional indiferente a los abusos del fascismo y las secuelas de la opresión franquista. Todo esto se atraviesa por una triste retórica en la que el ejército popular no pierde ninguna batalla, pero si la guerra, lo que sumado a lo poco incisivo en las operaciones, incluso las de mayor calado, hacen que el testimonio pierda interés, pese a tratarse de la cabeza pensante tras muchas de las operaciones. Aunque esto tampoco puede achacarse a una obra que como su autor va a dejar caer va a lavar un poco su imagen y la de la republica ante la opinión internacional. Visto lo visto de poco sirvió. En cualquier caso sigue siendo recomendable aunque imprescindible compaginar la con otras lecturas de Lister y Modesto para tener una visión más completa y menos parcial. Sigue siendo acertadas sus reflexiones acerca de la falta de mando único, falta de profesionalización temprana del ejército y la falta de medios.
PD: los cojones del ejército popular son más grandes que un campanario.