¡Hola! Esta es la crónica del mago más grande de todos los tiempos, Eriborn van Frufrú, narradas por Leoen, su fiel servidor de usted. Aquí encontrará dragones, ¡romance! (al menos dos bodas), animalitos mágicos, escenas de acción incomparables. Hay también partes muy serias donde el protagonista está triste, por si eso le llama más la atención.
Eriborn es arrastrado por su singular destino fuera de su aldea para aprender magia en la escuela de Geffen, donde… a ver, aprender aprender no aprende magia, pero le lanza al mundo a correr aventuras, quiera él o no. Su misión: encontrar el Topacio color manila de la Inmortalidad, que le ayudará con el problema ese que tiene con la magia.
Luego se muere, pero eso es algo que nos pasa a todo el mundo. A Eriborn le llega a mitad de su historia, pero ¿no habíamos dicho que tenía un destino singular?
Ha sido descrita como «Pero Nacho, por qué todo el mundo tiene ansiedad en esta historia» e «Illo, se nota que te gusta Pratchett*, eh».
Menuda moaravilla de libro. Risas aseguradas, sobre todo si pillas las referencias absurdas que hace. ¿Mi parte favorita? La de la tostadora, me meé de risa!
Un libro muy divertido y rápido, que está todo el rato rompiendo esquemas de forma consciente. El hecho de que de los tres grandes consejos que da el mago dos de ellos apenas se enuncien de pasada y el tercero sea una chorrada, la escuela de magia llena de habitaciones demenciales, los prodigios que no hay que mirar muy de cerca no sea que resulte que no son tales...
Suelo tener cierto miedo al leer literatura de humor, y es que el humor se coma la historia. Es algo que pasa a veces: el chiste eclipsa lo que se está contando. Por suerte, aquí no sucede. Eriborn tiene su epopeya (más o menos) y la historia, si bien un poco a salto de mata (cosas de tener no uno sino hasta tres narradores, y todos ellos poco fiables), se cuenta. Las cosas cuadran, las tramas se cierran y hasta el protagonista evoluciona un poco.
Lo mejor del libro, sin duda, el juego de voces narrativas.
Me he reído muy fuertemente y no sé si debería admitir esto, pero...me he identificado vaaaarias veces con el prota, su ansiedad, sus (mejorables) habilidades sociales y su peculiar suerte. Quiero, no, necesito más de Eri y sus cosas. O más cosas de Nacho, yea.
Una lectura muy entretenida y divertida, y sorprendente por esos detalles que la hacen alejarse de La Típica Historia de Magos que ya hemos leído cientos de veces. Un humor muy fresco que suena a Pratchett, con todas esas notas a pie de página. Lo mejor para mí: los narradores.
Escribo esta reseña sin tener muy claro todavía qué opino de esta lectura. Es una historia tan... diferente, que resulta complicado formarse una opinión de ella incluso después de haberla leído. Y es que estamos ante una lectura super random, no se me ocurre mejor manera de definirla. Con un protagonista sumamente imperfecto, un narrador cuanto menos peculiar y una dosis enooorme de humor ácido y sarcástico.
La obra no sigue la estructura típica introducción-nudo-desenlace, sino que es más como un compendio de sucesos que, a pesar de que siguen un flujo lineal, no se narran de manera encadenada, habiendo entre ellos saltos temporales -más grandes o más pequeños según el momento-. Esto la convierte en una obra muy dinámica, recordando en ocasiones más a un libro de relatos que a una novela.
Una lectura ligera, amena y divertida que os ayudará a alejaros de la monotonía del día a día. Además, si prestáis atención, encontraréis en ella un montón de referencias a obras clásicas, a personajes ilustres de otras novelas o, simplemente, a elementos cotidianos de nuestro día a día. Favoreciendo todo ello a esa sensación general de "buenrollismo".
Si os gustan las novelas al puro estilo Terry Pratchett, con una vertiente crítica que asoma entre tanta peculiaridad, os gustará acompañar a Eriborn van Frufrú.
Eriborn, este es el nombre del protagonista de esta novela de fantasía con muchos toques de humor que también nos hace pensar un poquito en cómo podemos entendernos y cómo nos entienden los demás. En el caso de Eriborn, encontraremos a un muchacho muy normalito de aspecto al que le aguarda un destino particular. Desde pequeño sus padres han sabido que iba a ser mago y han hecho todo por que lo sea (como pedir una carta de recomendación cuando Eri era todavía un bebé). Sin embargo, la suerte y los consejos de su mentor (todos somos idiotas) llevan a Eirborn a vivir una serie de aventuras que le llevarán por caminos, si no inescrutables, sí particulares. De este modo, nos lanzamos al camino con el mago más grande de los tiempos, que, curiosamente, termina su camino a la mitad. Combinaciones fantásticas Voy a ser sincera, pero espero que no entendáis esto como algo negativo porque para nada lo es para mí. Esta novela la he leído relativamente rápido, pero ha sido una lectura compleja por la cantidad de veces que me reía durante la lectura. Todo esto se debe a la gran maestría del autor para combinar una buena fantasía tradicional, camino del héroe desde que nace; con una buena crítica de la misma y los toques cómicos a lo Pratchett, en conjunción con las bromas más sutiles y las más directas. Además, se añaden referencias a otras obras de fantasía que no solo sirven como tal sino para encuadrarnos en lo que estamos leyendo. Todas estas combinaciones, con historias un poco disparatadas, nos llevan a seguir las aventuras de Eriborn, pero también a la necesidad de comentar la lectura con quien tenemos al lado, una sensación que, de verdad, no me había pasado con muchas obras. Algo más detrás de la sonrisa No obstante, aunque me encanta que las novelas me entretengan, me diviertan y me hagan evadirme de todo, cosas que está consigue con creces, también me gusta que nos cuente algo más. La idea de esta obra, como ya hemos dicho, es seguir desde el punto de vista del cronista Leoen las andanzas de Eriborn, pero estas andanzas llevarán muchos mensajes detrás. No quiero destriparos muchola historia, pero el primero que sería piensa que tú eres estúpido, que yo soy estúpido, que todos somos estúpidos, a pesar de su formulación, no es otra cosa sino aprender que no siempre los demás tienen razón. La duda del estatuto de autoridad, de la tradición, de lo establecido, hace que Eriborn sobreviva más de una vez, de tal manera que esa relativización hace que el lector se cuestione un poco aquello que puede dar por sentado. Por otro lado, con sus aventuras aprenderemos que el mundo es complejo y que por ello las categorías que siempre se usan, quizá no siempre funcionen. Ante esta complejidad no queda sino comprenderla (o al menos intentarlo) e incorporarla a nosotros mismos. Al final, Eriborn es un mago que de todo saca algo (a veces hasta un título nobiliario), a pesar de que no saber qué es lo que busca, a pesar de no saber qué desea, sí consigue al menos incorporar algo a sí mismo. El importante dónde Para entender toda esta evolución, es imprescindible también entender dónde se realiza la acción y cómo. Sobre la segunda cuestión, más allá de la estructura, que como véis es la tradicional de aventuras (aunque el final…) encontramos un estilo cercano tanto por la comicidad como por la propia exposición del cronista (o cronistas). No encontraremos párrafos insufribles de descripción infinitiva (y si hay alguno, no os preocupéis), ya que los escenarios se nos presentarán de manera dinámica con la acción de los personajes. Así viajaremos a Arabia, el medievo europeo, etc. con todos sus componentes y el toque de extrañeza que le produce al cronista esos nuevos ambientes. Una lectura diferente Me estoy dejando mil cosas sin decir, por ejemplo que los personajes son todos muy únicos y con un puntito de retranca que me gusta un montón, pero es que creo que es una novela que merece que la descubráis. Si queréis aventuras, seres fantásticos, incluso algún que otro ¿pato? ¿dragón? y un protagonista diferente con un destino diferente y un final aún más diferente, os animo a disfrutar este verano de las aventuras de Eriborn.
Raro, bastante raro este libro. Me ha gustado y me he divertido, pero eso no quita para que me pareciera raro y que, en algunos momentos, sobre todo al principio, tuviera que esforzarme para seguir leyendo. Y eso que no es difícil de leer, pero es que ¿he dicho ya que es raro? Tiene bastantes referencias a otras historias fantásticas y estoy segura de haberme perdido alguna. La trama avanza un poco a trompicones aunque al final llega a donde debe, con un giro final de guión un tanto... raro, pero interesante. Hay que ser un tipo de lector particular para enfrentarse a este libro, y no sé si lo recomendaría. Es entretenido sí, tiene un estilo que me recordó un poco a Pratchett, tiene bromas divertidas y otras que podrían considerarse de mal gusto (aunque esto último me da la sensación de que es culpa de haberme perdido algo). En general me dejo con un sabor de boca peculiar y de que tendría que releerlo para poder decidir con seguridad que me parece. Quizá algún día lo haga.
No quiero escribir una reseña kilométrica porque tampoco lo merece. Me voy a centrar en las partes que me han parecido más sangrantes como, por ejemplo, que los aldeanos de Ahesa estén caracterizados por ser tontos. Se trata de un pueblo de pescadores que, al parecer, por ser de pescadores, está lleno de gente ignorante. Tan ignorante que tiene que llegar un "señor de la capital" a ponerle el nombre al pueblo. Tan ignorante que, a pesar de ser pescadores, no distinguen tipos de peces, porque es bien sabido que los pescadores de todo el mundo no distinguen un pargo de una trucha. En esta aldea hay como mil millones de personajes ofensivos. El que más un tal Andrés el Pobretico del que se ríen porque recibió un golpe de una cabra y se quedo incapacitado. Y esa incapacidad pues es motivo de burla. ¿Cómo no nos vamos a reír de una persona que sufrió un accidente y que se ha quedado discapacitado de por vida?
Como esas, hay millones, tantas como la palabra "cosa", puntos suspensivos y los recursos de "lo hizo un mago" para rellenar agujeros en la trama y echarle la culpa a la madre del cronista, que es bruja, tiene chepa, es fea y todo lo malo que se te ocurra.
Puede que lo más desagradable del libro, y aquí lo dejo, haya sido ¿el trío? Ni siquiera sé si llamarlo así. Lo entendí como una violación. Hay un hada elfo, que está tan hipersexualizada que da vergüenza ajena ("una chica llena de curvas", "labios carnosos", movimiento sinuosos y toda esa porquería que le gusta a los señores de un hada), que va a comerse un pedazo de alma "en su punto de sabor" (lo que viene a ser que necesita que esté cachondo) del protagonista. El cronista, que lo sigue a todas partes, decide intervenir para evitarlo, pero al intervenir, cambia la historia, así que literalmente le pide al hada que abuse del protagonista. (No es que no sepa explicarlo mejor, es que está mal explicado porque está mal escrito, lo juro). Total, que al final el cronista duerme al protagonista y entre él y el hada proponen planes para que la historia del protagonista no cambie. El hada propone matar al cronista y este, para evitar la muerte, propone hacer un trío y el hada CLARO QUE ACEPTA. ¿Cómo no va a aceptar cambiar su asesinato por sexo? Por dios, ¡es un hada de labios carnosos que tiene que poner cachonda a su cena! ¡Es lo que suelen hacer las hadas! Después te cuentan que ha sido todo consentido y tal, ¿pero cómo va a haber consentimiento en una situación en la que aparentemente o follas o te comen el alma o te matan o yo que sé qué? Para mejorar este momento, la segunda cronista añade una nota a pie de página con la que todavía tengo pesadillas donde dice "la has metido en caliente". En fin, hasta aquí pude leer. Lo demás fueron lecturas muy diagonales, porque me gusta terminar los libros que empiezo y poco más.
No es divertida. La trama se cae a pedazos. Es ofensiva de mil maneras distintas. Si me detuviera en comentar los personajes femeninos podría escribir un ensayo entero. Hay escenas que no tienen sentido ninguno. Le doy 1 estrella porque no puedo ponerle 0.
He necesitado reposarlo un poco para dar una opinión que resuma de verdad el sabor de boca que me quedó. Es un libro ágil, bastante divertido, que se siente a la vez como una crónica épica y como un cotilleo entre colegas, lo que creo que describe perfectamente la intención que hay detrás.
Hay también un punto caótico que, estoy segura, es bastante intencionado. Sin embargo, al final del libro, me dejó confusa demasiado tiempo, con la sensación de que a mi edición (en digital) le faltaba un trozo.
No obstante, lo recomiendo mucho, y el girito 10/10. Me gustaría volver a leerlo, sabiéndolo, porque creo que debe ganar bastante al entenderlo.
No es la típica historia de magos, en realidad es bastante loca y con un humor muy particular. La forma en la que está narrada la historia es muy interesante, puedes tener la sensación de que lo de tener tres narradores no fiables y el ir saltando de una cosa a otra no va a funcionar pero, la verdad, es que sale bastante bien. Mi narrador favorito ha sido Segunda.
Eriborn... creí que no podía haber mago más inútil y Eriborn aparece ante mi, había veces que tenía ganas de hacer ea, ea dándole palmaditas en la cabeza y otras, de mirar hacia otro lado mientras dices "no le conozco de nada".
Este libro es maavilloso como él solo. Me lo he devorado y disfrutado muchísimo. Y, si eres una persona ciega, que sepas que, aunque las correcciones de la hermana del narrador están en negrita, que hay cosas tachadas... leerse, se lee. Lo digo porque hay gente muy preocupada por esto, pero el lector directamente se come el formato y sigue adelante, leyéndote el texto pero sin marcar las cursivas y demás atributos.
Me ha gustado un puñao, que no es poco. Y me lo he leído casi del tirón. Mi mayor problema es que a las parodias a veces les cuesta un poco tener su propia vidilla y su propia cosa. Este lo intenta, pero al no ser autoconclusivo pues te deja ahí con el intríngulis. La parodia es buena, desde luego. Desde luego lo mejor del libro es el consejo del archimago. La mejor lección vital y que no creo que se me pueda olvidar.
Este libro estuvo a punto de provocarme un bloqueo lector, no está hecho para mí, el tipo de humor a ratos me sacaba de la lectura y no he entendido la estructura del libro… pero creo que puede tener un público que lo reciba muy bien. Sigo al autor en redes desde hace años y me encantan sus vídeos, así que si vuelve a escribir algo volveremos a intentarlo, pero este libro no fue para mí☺️
Este libro me ha sacado muchas carcajadas, el humor es absurdo (y tiene sentido a la vez). Me han encantado los narradores y los guiños a otra novelas. Casi me hago pipí cuando le piden que llame al viento.
Tengo un problema con los libros que en realidad son una colección de relatos, porque la verdad es que no soy una persona de relatos, y eso es lo que me ha pasado con esta historia. Por lo demás, las notas a pie de página y el humor absurdo se me han hecho excesivos.
¡Divertidísimo!! Encantada con todo: los narradores, protagonistas, aventuras, mundillo, estilo, vocabulario, agradecimientos... ¡Todo! Risas garantizadas en todo momento. Por favor, leedlo.
El narrador, o narradores, intentan continuamente demostrar lo ingeniosos que son. Demasiado para mi gusto, me ha acabado resultando cargante. Me temo que no es para mí.
No me ha gustado nada... Me ha parecido machista y carca a más no poder. Y eso que es un libro que intenta ser inclusivo, que si no llega a intentarlo, yo no sé qué habría salido…
Gran parte de la “gracia” de la historia está en que hay dos narradores: un cronista que escribió la historia de Eriborn hace años, y su “hermana” que lo corrige años después para que el texto sea… ¿Políticamente correcto? Imagino que la intención de le autore era crear una narración inclusiva y cuidadosa con diferentes identidades, pero el resultado es muy poco exitoso (y estoy siendo generosa).
Muchas veces a lo largo del libro, sale una broma machista u homófoba, y la segunda narradora la tacha y pone un comentario en plan “qué mal, hermano, esto está muy feo”… ¡Pero yo el machismo me lo he comido igual! Me recuerda un poco a la dinámica del ventrílocuo con un títere, que el muñeco dice barbaridades y el ventrílocuo se escandaliza como “¡Noo, pero no digas eso, que está feísimo!”. ¡La broma asquerosa sigue haciéndose! Y en este libro, le autore elige ser machista/homófobe igualmente, y la historia es machista igualmente, por mucho que luego se diga “¡Qué mal está esto!”.
Por ejemplo, una nota de la narradora casi al final del libro: “Ni una mujer que sale en esta crónica sale bien parada, ¿se ha fijado? Mi hermano decía que no era machista porque se había criado con cinco hermanas”. ¿¿Pero cómo va a ser esto culpa del hermano y su lenguaje no inclusivo?? ¡¡Si es le autore quien ha elegido no poner a mujeres en papeles relevantes o dignos en la historia!! Otro ejemplo: el primer narrador escribe sobre un tipo de magia que “practican las whiskas, que según los magos de Geffen son señoras con túnicas de colores, el pelo cortito y golpes de calor repentinos”. Luego viene la narradora y pone una nota: “Que a los magos les incomode esta magia no tiene nada que ver con que sea conocimiento y experiencia de mujeres, segurísimo que no”. A ver, por mucho que la narradora se enfade porque es un mundo machista, resulta que YO me estoy tragando igual esta historia machista… Y es que encima estos comentarios, por mucho que aparezcan como “crítica social”, en realidad no llegan a nada útil ni con un mensaje positivo: aquí la broma es que el primer narrador no ve que vive en una sociedad machista, y la segunda narradora sí sabe reconocerla. A mí, el hecho de haya gente que niegue el machismo sistemático no me parece ni una broma tan graciosa, ni un mensaje tan novedoso, por lo que sea…
Hay una explicación a esta dinámica de doble narradores que se supone que disculpa al primer narrador (spoiler gordo del final del libro a partir de aquí). Literalmente, le autore dice “el machismo de este libro lo hizo una bruja”, y se quedó tranquile.
En conclusión, no me gusta el libro porque la base de su humor es “voy a hacer comentarios machistas pero sólo para señalarlos como tal”. Hay momentos graciosos que no son así, pero a mí esta doble narración que se supone que es el “plato fuerte” del libro me lo ha destrozado por completo.
PD: No quiero explayarme pero lo PEOR del libro es la escena en la que Eriborn pierde la virginidad, estoy totalmente de acuerdo con otro comentario que he leído diciendo que parece una violación que la historia disculpa… Y la elfa está tan fetichizada y sexualizada que da auténtica vergüenza ajena.
Mu maja. Y tiene un regustillo agradable a Pratchett.
Hay partes que me hicieron soltar alguna que otra carcajada. Me quedo en especial con esta: "cuando había marea viva la casa de Tomás se llenaba de agua. Le habían dicho cantidad de veces que mudara la cabaña un poco más arriba, pero no le llamaban Tomás el Tonto del Culo por nada."