Dos perfectos desconocidos, un desplazado español y un joven chino perdido en su propio país, tienen un fugaz encuentro una madrugada de invierno en la ciudad de Beijing. La cita, fruto del azar y el deseo, supondrá el comienzo de una búsqueda –de un amante, de un refugio, de un compañero– con el telón de fondo de la China contemporánea, una sociedad de contrastes entre tradición y revolución, entre esplendor y miseria.
Llegué al libro condicionado por adorar la voz satírica de Donacio Cejas en su podcast y por una portada y un sello que evocan a placer culpable de verano.
'La ciudad prohibida' es un placer de lectura, sí, y también tiene sus dosis de culpa. Pero es mucho más y mucho mejor que eso.
Es diáspora, desarraigo, desasosiego. Es la capacidad del autor para crear una atmósfera envolvente en ese Beijing que tanto escuchamos pero tan poco conocemos. Es el mérito de construir una historia adictiva y cargada de verdad con muy pocos ingredientes: una ciudad convulsa, un momento vital contradictorio y un romance secreto a 9 metros.
La literatura es muchas cosas: estilo, trama, técnica, intertexto, ritmo, emoción... Pero, ante todo, la literatura es ordenar las palabras y las miradas de tal modo y tal cadencia que, como una buena pomada, penetra la piel y se acerca al ematoma.
Yo no sé cuánto de autoficción y cuánto de imaginación hay en este libro. Solo sé que para mí ha sido el ungüento adecuado para un sutil dolor que no todo el mundo ve ni comprende: no pertenecer nunca del todo a ningún lugar, a ningún cuerpo, a ningún amor.
A rasgos generales es un libro tristísimo (pero no llega a ser desesperante), en cierta manera te puedes sentir identificado con esa tristeza, si os gusta la "amores que nacen con fecha de caducidad y muchismos desperfectos" troupe entonces seguro que os gusta el libro. Mas allá de eso: dos personas correctas, en el lugar incorrecto en el tiempo incorrecto.
La historia está en primera persona, nos cuenta como el protagonista (un español que llegó a China por diferentes motivos) llevó su vida en Beijing. Como, buscando encuentros casuales, encontró a X, una persona con la que se empieza a relacionar, y con el tiempo se preguntara ¿será que podré sentir algo por él o ya siento algo? A lo largo de la narración, conoceremos la vida del español, sus primeros encuentros con el mundo gay en la capital china, sus amistades, hasta su relación con sus compañeros de trabajo. Entre el protagonista y X todo parece que va bien, pero hay una tercera persona que se interpone Michael, la pareja oficial de X. Entonces ¿qué pasará ahora? La narrativa nos cuenta como el español volvió a su patria, pero entre su encuentro con X y su retorno a España ¿qué tanto ocurrió? Entre besos y caricias, en lo privado o en la clandestinidad de las calles de Beijing, esta historia de amor se irá tornando en algo más.
Un libro con el que podría haberme identificado tanto pero que me ha dejado un regusto desagradable, sobre todo por su narración. Y aunque sea un libro que a veces reconoce ciertos elementos orientalistas me parece que a la vez falla en no reproducir orientalismo dañino. En mi opinión, se queda en algo muy blanco y poco autoreflexivo, es una lástima
Me ha gustado pero también me ha costado un poquito la lectura. Comprendía perfectamente el sufrimiento del protagonista y lo acompañaba en sus alegrías además de en sus penas. Ha sido bonito de leer tras unos meses un poquito apática y algo bloqueada con las lecturas con las que estaba, pese a que haya habido instantes en los que se me ha rasgado un poco el corazón...
Conociendo algo más de la vida del autor (a través de su podcast) decido quedarme con el mensaje de que por muy oscuro que podamos ver nuestro futuro siempre puede venir alguien a iluminarlo con su presencia... Debemos darnos tiempo para que podamos sanar y que nos crucemos con esa persona
Donacio nos presenta un romance imposible, de esos que tienen fecha de caducidad, que suceden en un tiempo y un lugar predestinado, que poco tiene que ver con el destino y mucho con la suerte. Dos desconocidos, un emigrante español y un joven chino, que viven en el mismo edificio, se enamoran irremediablemente en una Beijing que no parece quererlos, en un momento imposible para que el amor pueda florecer libremente. Una historia de las que me gustan a mi: sinceras, tristes, melancólicas.
Me ha parecido una historia preciosa, tan bien escrita (y descrita) que incluso he sentido ese "gris" que le da una especie de pátina triste y opresiva a la ciudad y sus habitantes. Y qué decir de las ilustraciones, tan bonitas y elegantes. Para mí ni le falta ni le sobra nada, me ha encantado.
Lo cerca que está esta historia de las cosas que viví yo mismo en Beijing es espeluznante. Bellísimo retrato desangelado pero sienpre tierno del amor. Bravo