El enfrentamiento entre la Galicia feudal, atenazada por la decadencia y representada por la familia de los Churruchaos, y la sociedad moderna que comienza su irresistible ascenso, encarnada en el arrogante y decidido Cayetano Salgado, dueño de los astilleros de Pueblanueva del Conde, prosigue por sus pasos contados en «Donde da la vuelta el aire», segunda parte de las trilogía "Los gozos y las sombras". Uno y otro bando van jugando sus cartas en el tablero de Pueblanueva con el fin último de conservar su dominio o hacerse con él.
Although primarily a novelist, he also published journalism, essays, and plays. His career as a writer began in Oviedo, but developed largely in Madrid.
After moving around frequently in the later 1920s and early 1930s, including a period in Paris, he returned to Spain and linked himself to Franco's Falange party in order to save his own life and that of his family. His first novel, Javier Mariño, appeared in 1943, and he continued to publish novels almost until his death, receiving major prizes for some of them.
Despite his affiliation to the Falangists, Torrente Ballester always promoted relatively leftist ideas, and from 1939, when he returned to Santiago to take up a university post, he increasingly distanced himself from the party. He joined in protests in favour of striking Asturian miners in 1962, and was expelled from his teaching post at the university as a result. In the mid-1960s he had a number of problems with government censors.
He left Spain for a post at the State University of New York at Albany in 1966, and remained there until 1970. After his return to Spain, he was increasingly celebrated: In 1975 he was elected member of the Real Academia Española, and was awarded the premier Spanish literary prize, the Cervantes Prize, in 1985.
Immediately after his death a foundation was set up to protect, study and disseminate his work. The name of this foundation is Fundación Gonzalo Torrente Ballester and counts among its supporters the Royal House of Spain.
Tive medo que ao segundo volume a narrativa esmorecesse, mas longe disso. Os personagens de Villanueva continuam bem vivos e através deles, G. T. Ballester continua a oferecer-nos um retrato social da Espanha do início do séc. XX como ainda não tinha lido nenhum, e que não será muito diferente do que se passava em Portugal por essa época.
E é com alguma tristeza que vou começar o terceiro volume, por saber que é o último :(
Hay novelas en las que lo importante no es lo que pasa, sino quién decide moverse. En Donde da la vuelta el aire, la segunda entrega de la trilogía de Los gozos y las sombras de Gonzalo Torrente Ballester, lo que antes eran posiciones en el tablero empiezan a convertirse en jugadas. Y lo que parecía estático —nombres, linajes, alianzas, silencios— se revuelve. Ya conocemos a los jugadores, pero ahora empiezan a enseñar las cartas. Y la sorpresa no está en las acciones, sino en las lealtades que se quiebran, en los personajes que se revelan (o se pudren), en ese talento de Torrente para hacer que quien debería caerte bien se te atraviese... y quien parecía un obstáculo, aunque sólo sea por un segundo, te desarme. Aquí ya no hay señores que llegan: hay posiciones que ceden, máscaras que se deslizan y mujeres que, sin levantar la voz, reorganizan el tablero.
Volvemos a Pueblanueva del Conde, sí. Pero no es el mismo pueblo, ni somos ya los mismos lectores. Carlos Deza, el heredero improbable que regresó en la primera novela como figura mesiánica fallida, ahora se ha convertido en un hombre atrapado en una red de consecuencias —alianzas, compromisos, silencios, expectativas sociales y personales— que no quiere manejar. No quiere… o no sabe. Ha aceptado el papel que le corresponde —o que le adjudicó su apellido—, pero lo hace a su manera: siempre torpe, siempre a destiempo. Y sigue siendo ese hombre indeciso que ya nos irritó en la primera parte. Si en El señor llega había tensión entre mito y hombre, aquí el mito se ha diluido, y lo que queda es la intemperie moral del hombre solo.
Esta segunda parte no repite fórmulas. El foco se descentra, se multiplica. La narración, siempre en tercera persona, sigue manejada por ese narrador irónico y casi omnisciente que se cuela por las rendijas del alma de los personajes, pero ahora da más espacio al movimiento coral. Ya no hay un único protagonista. Carlos está ahí, sí, pero cada vez más desplazado. Su figura se vuelve más opaca, más errática, más trágica incluso, porque ha empezado a entender que no hay papel digno en una obra en la que todos fingen seguir las reglas mientras cambian de máscara.
Y mientras Carlos se hunde en su ambigüedad, otros personajes empiezan a cobrar un peso inesperado. Inés Aldán, por ejemplo, ya no es solo la joven educada, esa especie de monja seglar al margen del drama: ahora es deseo, es decisión, es conflicto. El padre Ossorio, fraile que cuelga los hábitos tras un enfrentamiento con el prior, encarna otra forma de quiebra: la de la fe institucional, la de los discursos que ya no sostienen a los hombres que los pronuncian. Su viaje es sutil, pero profundamente simbólico: no abandona la espiritualidad, sino la estructura que la administra. Y ese gesto, en una novela que trata sobre formas de poder en descomposición, tiene la fuerza de una grieta que se abre sin hacer ruido.
¿Y las mujeres? Si en la primera novela Doña Mariana era la reina silenciosa del tablero, aquí su presencia se transforma en ausencia. Su figura deja un hueco que nadie logra ocupar del todo. Y ese hueco es lo que reordena (o más bien desordena) la dinámica de Pueblanueva. Rosario sigue cargando con su sumisión y su posición ambigua, pero gana en voz propia, en decisión. Inés, como ya dijimos, irrumpe. Y Clara... Clara sigue siendo Clara: una figura que se debate entre el símbolo y la mujer real, pero que esta vez parece más consciente del papel que tiene que jugar. Y desde luego que lo juega.
¿Y Cayetano Salgado? Pues Cayetano tal vez pierda centralidad, pero no poder. Es decir: ya no es el motor principal de la tensión como en El señor llega, donde era el antagonista claro, casi teatral, ese señor feudal envuelto en discursos de modernidad. Y eso es muy significativo: Torrente no lo borra, lo deja fermentar. Y desde ese rincón, Cayetano se vuelve más inquietante: menos caricaturesco y —tal vez— más humano. Ya no impone, incomoda. Sigue creyendo que controla el tablero, pero los otros jugadores —sobre todo las mujeres— ya no le juegan la partida con sus reglas. Y sin embargo, hay algo en él que impide descartarlo del todo: Cayetano, al menos, sabe lo que quiere. Y lo persigue sin vacilaciones, aunque eso implique aliarse con quien desprecia o fingir respeto donde solo hay cálculo. Frente a la ambigüedad paralizante de Carlos, su determinación —por interesada que sea— resulta, por momentos, casi refrescante. Y un apunte importante: en esta novela Cayetano no cambia, pero el lector cambia su forma de verlo. Y eso es mérito de Torrente. Porque lo que antes era claramente detestable, ahora solo resulta molesto. No porque Cayetano se redima (ni de lejos), sino porque, tal vez, ahora lo vemos con ojos distintos.
Parte de la novela se va a Madrid. Con Inés, con Juan Aldán y con el padre Ossorio —ahora exfraile, exobediente y casi extodo—. El escenario cambia, pero no para dar aire, sino para condensar otro tipo de angustia. Porque si en Pueblanueva el poder se pudre lentamente bajo capas de silencio, en Madrid el ambiente ya huele a pólvora ideológica. Estamos en 1935, y aunque aún no han sonado los disparos, todo lo que importa ya ha empezado a romperse. Discusiones acaloradas, cafés politizados, intrigas, periódicos que se leen como manifiestos, manifiestos que se leen como periódicos: Madrid no es un refugio, es el ensayo general de algo peor. Lo que en el pueblo era rencor viejo aquí se convierte en enfrentamiento directo. Es otro microcosmos, pero uno donde el conflicto ha dejado de murmurar y empieza a gritar.
Puede que para algunos Donde da la vuelta el aire no tenga el mismo impacto que El señor llega; sobre todo en esa primera mitad un poco más costumbrista, más frívola, casi humorística, más ligera y menos afilada que su predecesora. Pero eso no significa que sea menor. Es otra cosa. Porque conforme avanza la narración, esta deviene más amarga, más seca, más difícil. Y, a pesar de cierto tono de folletín decimonónico, aquí los velos ya han caído, cada uno se muestra como es y hace de su capa un sayo.
¿Hace falta haber leído El señor llega para entender esta segunda parte? Pues mira, sí. Y no solo por contexto, sino porque esta novela vive del eco de lo que se dijo y se calló en la anterior. No es una secuela: es una reverberación. Y al mismo tiempo, es una obra con autonomía, con sus propias sombras, con su propio lenguaje.
Así que sí: Donde da la vuelta el aire quizá nos parezca menos brillante que su predecesora, pero tal vez más necesaria. Porque nos enfrenta al momento en que todo empieza a torcerse, y ya nadie puede fingir que no lo ve. Aquí no se cae el telón: se empieza a descoser por las costuras. Todo tiembla pero aún no se rasga. Y cuando lleguemos La Pascua triste, última entrega de la trilogía, veremos si esos hilos que aquí se tensan llegan a romperse.
“Un hombre que no es tonto alguna vez, no parece humano”. Qué suerte tiene entonces nuestro protagonista, que nadie habrá dudado nunca de su humanidad: qué estulticia supina. Qué pasividad exasperante. Qué personalidad de acelga.
Me hierve un poco la sangre con este libro, pero haré lo que haría el susodicho: me encogeré de hombros, vestiré una sonrisa de tonto y dejaré que lo que me rodea decida por mí hasta que llegue la hora de cerrar esta historia y valorarla en su conjunto.
La segunda parte de Los gozos y las sombras no sube la apuesta, no trae nuevos giros ni busca sorprender al lector, da más de lo mismo, pero lo que da mantiene la misma calidad que su primera parte. Seguimos viendo el desarrollo del combate silencioso de Don Carlos y Cayetano, eso sí, mucho más contenido. Algunos personajes toman decisiones cuyos resultados les llevaran a puntos de no retorno, y el último año de la Segunda Republica ya presenta las turbulencias que darán lugar al golpe de estado.
No puedo decir más sin destripar la trama, pero si tengo que añadir algo para convencer al lector de adentrarse en esta magnifica trilogía es que, en esta entrega, vamos a ser testigos de una de las grandes escenas de la literatura en español. Mientras lo leía tenia la piel de gallina.
Que lástima que este perro país te tenga tan olvidado, Don Gonzalo...
Me ha gustado algo menos este segundo libro que el primero. Aquí ya conocemos cómo se mueven los personajes y sus razones, y sólo por ese motivo en algunos momentos habría entrado a darles de palos a la mayoría. Menos Clara Aldán, el resto son absolutamente aborrecibles (pero fascinantes). Pero curiosamente no me cae tan mal como yo pensaba que me iba a caer el cacique socialista del pueblo. Seguiré con el tercero ya que sin duda, es fascinante esta narrativa y cómo el autor hace una magnífica descripción del contexto social de la época... Y bueno, que se agradece leer algo con ambiente frío con estas calores
‘Donde da la vuelta el aire’, segundo tomo de la trilogía de ‘Los gozos y las sombras’, es una obra continuista, pues no nos trae tramas nuevas con respecto a la anterior, sino que hace que las existentes sigan su curso natural. Esto es importante, no es tirar del chicle hasta que se rompa, no es cansar al lector con más de lo mismo, sino que, como en la vida, los personajes se van adaptando a los avatares que les surgen mientras intentan vivir o sobrevivir y muestra como algunos mueven ficha y otros se empeñan en quedar atrapados en sus propios infiernos, cada uno con mejor o peor suerte, porque no hay un camino correcto, sino decisiones que nos abren un camino nuevo, un camino que puede ser amable o terrible, y la mayoría de las veces, depende de cómo se lo tome cada uno. El desarrollo de personajes, la prosa del literato, el relato de los acontecimientos siguen siendo una auténtica lección de excelente literatura. Dejaré un tiempo antes de leer el tercer y último tomo, pese a las ganas de hacerlo, pues como los buenos vinos, hay que paladearlo.
Me ha gustado mucho esta segunda parte. Creo que lo mejor del libro es que es muy coherente la forma en la que se ha desarrollado la trama. Durante el primer libro nos presenta a los personajes de tal manera que ahora entendemos perfectamente el por qué actúan, no es como en otras novelas, en las que los personajes parecen ser movidos por las circunstancias, aquí tienen opciones pero eligen la que se relaciona con sus personalidades.
Lo único que me falta es el desarrollo del protagonista porque a estas alturas parece que todavía no ha aprendido nada ni ha hecho nada por decisión.
Sigo enfrascado en este interesante crisol de personajes, de relaciones complejas. El peso de los principales personajes del primer libro se reparte en este segundo tomo entre otros, previamente más secundarios, sin por ello perder el interés de la vida en el pueblo. Todo abierto para afrontar el último libro. Sigo pensando en lo sobresaliente del autor y la historia.
La historia nos permite conocer con más profundidad a Cayetano Salgado humanizándolo con su inteligente e impecable gestión de su negocio y su visión socialista del mundo empresarial que podría resultar paradójica teniendo en cuenta que se comporta como un señor feudal; por un lado, abusando de su poder y, por otro, trabajando más que nadie y preocupándose por las condiciones laborales de sus trabajadores.
Es una visión moderna en contraposición con Los Churruchaos, que exceptuando a doña Mariana y a Clara, son idealistas y vagos. Carlos Deza continúa vagando escuchando y hablando como hilo conductor de las historias de Pueblanueva. Habla de libertad, pero no tiene ambición profesional ni de ningún tipo. Está atado por las disposiciones de doña Mariana y por Rosario. Es un hombre que se deja llevar por las mujeres. Piensa que por no estar sujeto a un sueldo es libre, pero no lo es
Libertad es una palabra recurrente en toda la novela, pero que cada personaje la entiende de manera diferente.
Los marineros, por ejemplo, hablan de libertad y de autogestión, pero cuando les dan los barcos no saben que hacer con ellos.
Los hermanos Aldán demuestran que los tres son personajes pasionales, aunque cada uno de distinta forma. Juan es idealista político. Se deja llevar por los ideales, pero nunca llegará a nada. No tiene intención de trabajar y vive de la poca herencia que le queda y de sus hermanas. Tiene un orgullo camuflado de dignidad que no se corresponde con su situación.
Con Inés vemos que su pasión cristiana escondía una pasión más mundana que luego focalizará en su hermano al que adora y por el que renuncia a tener vida propia para apoyarlo.
Clara, el personaje más interesante, es la más realista. Su realismo se enfrenta al idealismo de sus hermanos y de Carlos. Como ella dice:
"Un hombre está en el mundo para tener un trabajo, una mujer y unos hijos. Pero vosotros, digo Juan y tú, que no queréis ser vulgares y que andáis no sé detrás de qué, a la postre acabaréis descubriendo que no andáis detrás de nada, pero os ha quedado la costumbre de andar, y no hay quien os detenga, porque nada os satisface."
Es la que se enfrenta a los problemas mientras sus hermanos están con sus ideales. Es un personaje digno incluso en su pobreza y lucha por salir de esa situación por sí misma. Frustrada por su amor a Carlos es realista. Como ella dice:
"¡Y que me esfuerce en ser decente para gustar a un hombre y que el hombre resulte imbécil!"
Es una superviviente. Consigue montar su tienda para ganarse la vida y su sinceridad desarma a los que le recriminan que una señorita trabaje. Ella no tiene dinero y no puede permitirse no trabajar.
Es una novela de mujeres fuertes. Como dice la madre de Ramón:
"Mal va la casa en que mandan los hombres."
Valiente es doña Mariana enfrentándose a las convenciones sociales y al ir bajo la lluvia a ver el barco y los marineros en peligro aún estando enferma. Clara lo es. Rosario también al organizar su vida, primero enfrentándose a Cayetano y a su familia, seduciendo a Carlos y organizando su boda con Ramón. La novela acaba con su venganza.
La oposición realismo e idealismo también la vemos en el plano religioso con los enfrentamientos entre el padre Ossorio y Eugenio y el prior en el monasterio.
Este idealismo lo vemos con la intención del padre Eugenio de redimir al pueblo con sus pinturas de la iglesia. Intención que también Carlos ve en Cayetano y su proyección en dar salarios justos y mejores condiciones de vida a los obreros mucho más realista que la del padre Eugenio. Carlos Deza también quería redimir al pueblo mediante sesiones psicológicas, pero es consciente de lo utópico de su hazaña y directamente ni lo intenta en consonancia a su carácter pasivo.
Leída la segunda parte con la misma velocidad y disfrute que la primera, exceptuando la parte de Inés y el padre,que no digo yo que no tenga su interés pero a mí me aburrió.En esta segunda parte veo que los personajes actúan en consonancia con su personalidad. Clara a la que desde un principio se la señala como una mujer sin honra es la más honesta y valiente con diferencia,sin dejar de ser realista.Carlos está cada vez más perdido,no tiene voluntad,se va dejando llevar.Todo le da miedo y a la vez nada le importa lo suficiente.En su línea piensa mucho y actúa poco.Los hermanos de Clara da igual en Madrid que en Pueblanueva siguen siendo 2 imbéciles egoístas que no hay quien los entienda.Cayetano quizá se muestre un poco más vulnerable.Rosario demuestra su astucia ,se busca la vida y hace bien.Siguen los temas de la libertad,la felicidad,la soledad, el amor,las clases sociales, política, religión ,el bien y el mal. No le falta detalle. Como pude tardar tanto.A por la tercera que voy y espero sea igual.
Considerada una de las grandes obras literarias en castellano del siglo XX, la trilogía de Los Gozos y las Sombras a mí me ha gustado mucho. Es una obra que definitivamente merece la pena leer.
Puntos positivos: 1. La estupenda prosa, con abundantes palabras en desuso, algunas de las cuales todavía utilizan nuestros abuelos y otras que son típicamente gallegas, y que te transportan a los años 30. 2. La genial descripción del medio humano justo antes de la guerra civil española, la España profunda, el ambiente de los pueblos relativamente aislados y la meteorología lluviosa y oscura de Galicia. No es exactamente costumbrista, sino que va al fondo, retratando el espíritu pueblerino: envidioso, cotilla, primitivo, ignorante. 3. La importancia mítica de los paradójicos personajes, que hace que no puedas ser indiferente a su destino: el socialista que ejerce de amo del pueblo porque lo domina económicamente, el putón bueno, el intelectual abúlico auto-cortocircuitado.
Puntos negativos: 1. Las estupideces que tienen en la cabeza casi todos los personajes (excepto quizás Clara Aldán) contribuyen notablemente a retratar ese medio humano medio salvaje y lleno de oscurantismo de la España profunda, y quizá son imprescindibles, pero al cabo de tres libros llegan a cansar. Las estupideces incluyen el catolicismo -hay abundantes discursos absurdos de curas, que al principio resultan fascinantes (¿cómo podían razonar esas chorradas?) pero al final te hacen suspirar-. E incluyen también las estupideces psicoanalíticas del protagonista pasivo-agnóstico-nihilista (estupideces posiblemente compartidas al menos en parte por el autor). Al protagonista sencillamente no hay quien lo entienda y a menudo dan ganas de abofetearle. 2. Los diálogos son en general estupendos y vivos, pero en ocasiones se vuelven demasiado trascendentes para ser realistas y chirrían un poco, aunque en realidad son lo más atrayente de todo.
En resumen: es difícil de explicar, pero esto hay que leerlo.
El señor llega: cuatro estrellas Donde da la vuelta el aire: tres estrellas La pascua triste: cinco estrellas
La serie de tv es de principios de los 80. Tiene muy buena fama y puede disfrutarse gratis en la web de la tv pública española, aquí: http://www.rtve.es/television/gozos-s...
Considered one of the great literary works in spanish of the 20th century, the trilogy "Los Gozos y las Sombras" (The Joys and the Shadows) I liked it very much. It is a work that is definitely worth reading.
Positive points: 1. Great prose, with abundant words in disuse, some of which our grandparents still use and others who are typically Galician, and which transport you to the 30's. 2. The brilliant description of the human environment just before the Spanish Civil War, the "España profunda"[that part that is geographically less accesible and culturally backward], the environment of the relatively isolated villages, and the rainy and dark meteorology of Galicia. It is not exactly costumbrista [description of customs and manners]. It goes to the bottom, portraying the town spirit: envious, gossipy, primitive, ignorant. 3. The mythical importance of the paradoxical characters, so you can not be indifferent to their destiny: the socialist who exercises as the master of the people because he dominates economically, the good bitch, the short-circuited abulic intellectual.
Bad points: 1. The stupidities that almost all the characters have inside their heads (except perhaps Clara Aldán) contribute remarkably to portray that half-savage and obscure human medium of the España profunda, and perhaps they are indispensable, but after three books they tire you. The stupidities include Catholicism-there are plenty of absurd discourses of priests, which at first are fascinating (how could they reason that bullshit?) but in the end they make you sigh. And they also include the psychoanalytic stupidities of the passive-agnostic-nihilist protagonist (stupidities possibly shared at least in part by the author). The protagonist simply is un-understandable and you end wanting to to slap him in the face. 2. The dialogues are generally great and alive, but sometimes they become too transcendent to be realistic and grate a little, although in reality they are one of the most attractive things.
In short: it is difficult to explain, but it has to be read.
El señor llega: The master comes: four stars Donde da la vuelta el aire: Where the air turns around: three stars La Pascua Triste: The Sad Easter: five stars
The tv series is from the first 80's. It has very good reputation and can be enjoyed free on the web of Spanish public tv, here: http://www.rtve.es/television/gozos-s...
Brillante, con personajes complejos, humanos (con virtudes y defectos). Leyendo con atención ves que no quiere juzgar con severidad a nadie y que cada uno carga con su cruz y con sus victorias.
“—[…] Os he ido destruyendo, y ése sería el final de la destrucción. Pero renuncio, porque mis astilleros me importan mucho más. Necesito ser su dueño absoluto. Carlos volvió a reír. —Esas palabras cuadran muy mal a un socialista. —Estoy dispuesto a aceptarlo enteramente cuando el socialismo sea una realidad; pero, mientras tanto, mientras los bienes de producción sean de propiedad privada, ¿por qué no he de sentidme dueño de lo mío, de lo que yo he engrandecido con mi esfuerzo? Se sentó y bebió un poco de coñac. Parecía cansado y abatido. —Es algo que nunca podrás comprender, porque no tienes nada verdaderamente tuyo, que hayas creado tú, que sostengas con tu esfuerzo diario. —Tengo una casa que amo. No sabes cómo. Una casa destartalada que me retiene aquí contra mi voluntad; tengo el recuerdo de mi padre, que me sujeta, y, al mismo tiempo, me empuja a marcharme. Y Pueblanueva. También quiero a Puebalanueva, tanto como puedas quererla tú, aunque de otra manera. Porque a mí me gustaría que estos hombres fuesen libres”.
Los gozos y las sombras (II) Donde da la vuelta el aire. Gonzalo Torrente Ballester
Esta segunda parte escrita por el autor entre Madrid y Mallorca en 1960, ordena y da seguimiento a los acontecimientos desvelados en la primera parte que en un inicio, quedaban inconclusos. Da más protagonismo a otros personajes, siempre haciéndonos ver con hermosa sutileza los aspectos políticos y religiosos de la época, mismos que dan inicio a marcadas conversaciones, las cuales se intensifican en esta segunda entrega, donde las partes involucradas demuestran su interés por dominar Pueblanueva. Una segunda parte muy intensa que dan ganas de alcanzar la tercera y última parte lo más pronto posible.
Alá foi a segunda parte. Ten un par de momentos moi emocionantes e moi ben contados. O momento galerna, o mal tempo, a tensión dos mariñeiros por non poderen ir ao mar; e cando estala o trebón, o seu compromiso para salvar un barco en perigo. E a morte da anciá e como relata os ritos do velorio e ese acontecer tan social arredor do enterro.
As personaxes antagónicas vanse facendo máis circulares: Cayetano xa non é tan malo, sofre, é avanzado ao seu tempo como emprendedor naval e socialista que coida os seus traballadores. E Carlos Deza merece unha boa labazada para que espabile e valore mellor a Clara 😌.
Segundo volumen de la trilogía de "Los Gozos y las Sombras", donde se sigue profundizando en los personajes presentados en el primer libro "El señor llega". No baja para nada la calidad, si acaso aumenta y se da la curiosa sensación de que la apreciación de los personajes va evolucionando a lo largo de la novela: el que te caía simpático en el primer volumen empieza a caerte mal y viceversa. Imprescindible.
Segunda entrega de exitosa trilogía de Gonzalo Torrente Ballester. En este segundo tomo la lucha de Cayetano Salgado por aumentar su poder en el pueblo a medida que se va acrecentando la tensión. Carlos Deza, insigne protagonista, tendrá que encauzar cada vez más a adquirir una posición que le coloque a uno u otro lado de la disputa. Un libro, como el resto de la trilogía, imprescindible para obtener un paisaje de la lucha entra la Galicia Feudal y la sociedad moderna.
Si el primer volumen era bueno este no se queda atrás. Los acontecimientos siguen su curso y poco a poco va subiendo el vapor de la olla, hay descontento social, hay hambre, hay desigualdad. Aparece la figura religiosa de Ossorio quien intentará luchar contra sus sentimientos. Y sigue Cayetano comportándose como un déspota sin que Carlos consiga mejorar nada en su conducta moralmente repulsiva. Otro imprescindible.
De las pocas trilogías que van mejorando. Es una forma de narrar cautivadora, oscura y con misterio. La evolución de los personajes y la propia evolución de la narración la convierten en una novela puramente realista, donde el protagonismo inicial del primer libro va cediendo paso al protagonismo coral de todo un pueblo.
Es un ejercicio magistral. Deseando leer el tercero.
Melhores frases: - “Outro sinal de fraqueza é recusares te a aceitar as evidências” - “É horrível, termos sempre um juiz diante de nós” -“Olhava, sem ver, para a terra. Recebia a chuva sem a sentir. Rodava-lhe na cabeça uma única ideia, uma única frase, cada vez maior, cada vez mais forte. Lia-a nas pedras do caminho, ouvia-a no ruído do vento” Quando acabar o terceiro faco review dos tres👍
Buah... palabras mayores. Es como en El señor de los Anillos: es verdad que Las dos Torres es más de Transicion. En este caso, hay momentos al principio que notas que decae algo, peeeeero... Último tercio apoteósico.
This entire review has been hidden because of spoilers.
El estilo sigue siendo extraordinario. Los personajes, como y venían muy bien perfilados, continúan en lo mismo. No es que haya demasiados giros o sorpresas, pero esta segunda parte se lee muy bien y con mucho agrado.
Sigue encantándome está historia. Esta segunda parte mantiene el ritmo y el encanto de la primera, profundizando todavía más en los personajes y el ambiente del pueblo. Seguiré con la tercera parte, tengo ganas de leerla y a la vez me da pena despedirme de todos estos personajes