Jesús de la Garza, explorador sistemático del absurdo, ofrece una visita guiada a ciegas, una exposición de palabras, ubicando el antiguo diálogo de poesía y pintura en el plano de la reproducción en serie. A partir de Andy Warhol y su naturaleza muerta con benzoato de sodio, remonta la fascinación adolescente por lo nuevo al pop de su destape, un momento iniciático de la cultura cuyo envase sigue aquí. -Carmen Avendaño.
Me encantó. Siento que si Andy Warhol hubiera escrito un libro de poesía sería este. Además no es necesario tener de referencia sus obras para disfrutar de este libro.
Es el segundo libro que leo de Jesús (primero leí su último poemario "La máquina de Turing") y no me defraudó (digo esto porque "La máquina de Turing" me gustó muchísimo).
La primera mitad la leí sin consultar las obras de Warhol a las que hace referencia y en la segunda mitad sí iba viendo una por una las imágenes de las obras y luego leía los poemas. Recomiendo ambas formas.
Creo que Jesús tiene un estilo muy característico que ha ido puliendo y ahora quiero leer "Óxido silvestre", para ver cómo escribía en sus inicios.
La máquina de Warhol es un poemario ambicioso lleno de arte y cultura pop. Este libro está lleno de color, sonido e imagen, e incluso los poemas signo, meta y ejercicios visuales forman pequeños engranajes que ponen marcha al libro.