En la pequeña localidad navarra de Ariza-Lenea, extraen del fondo de un lago el cadáver de Laura Íñigo, periodista de La Gaceta. Endika, que acaba de regresar al pueblo tras finalizar una bulliciosa etapa universitaria en Barcelona, se ve empujado a aceptar el puesto vacante en el diario local. El día del funeral, Endika se hace con el móvil de Laura y el manuscrito de un thriller ambientado en la propia Ariza-Lenea que la joven estaba escribiendo antes de morir. A través de los mensajes que encuentra en el teléfono robado, Endika reconstruye la personalidad de Laura y se propone terminar en secreto la novela que ella empezó. Poco a poco, se difuminan los límites entre la identidad de Endika y la de Laura, hasta tal punto que él empieza a estar seguro de que la difunta le ha dejado un mensaje oculto entre las páginas del libro. Las extrañas circunstancias de la muerte de Laura llevan al protagonista a indagar en una trama que parece involucrar a personas importantes en el pueblo, incluida su abuela María Luisa, una poderosa terrateniente cuya obsesión es impedir que el nuevo Ayuntamiento expropie su caserío ancestral; y O'Malley, el propietario de una planta de lodos a las afueras del pueblo con el que Endika comenzará una turbia relación. En Lodo, que arranca con tintes de thriller rural y desemboca en un relato intimista de traumas, dolor y violencia, Julen Azcona demuestra que no solo maneja con precisión los mecanismos del suspense, sino que es capaz de construir unos personajes de psicología compleja que se asoman al abismo en el marco de la España vaciada.
«Pero, Gorka, no pasa nada, mira, ¿ves? Ya respiro mucho mejor».
Lo mejor y lo peor de Endika, el protagonista de «Lodo», es que es un personaje creado por Julen Azcona. Lo bueno y lo malo de «Lodo» es que embellece situaciones que nos aterrorizarían en nuestra vida cotidiana.
Esta novela tiene algo que me gusta exigirles a muchos libros, y es esa forma ingeniosa de decir las cosas sin decirlas, mediante señales o sugerencias sutiles. Porque no hace falta más. Porque cada lector completamos la novela con nuestras vivencias. Y hacemos nuestro el libro.
Volvería a leer esta novela sin duda y de nuevo saborearla hasta el punto y final.
Empecé a pensar en Lodo en 2018, cuando todo en mi vida eran incertidumbres excepto que quería escribir novelas. El 30 de julio de ese año, Rosalía acababa de lanzar "Pienso en tu mirá" y yo grabé en el móvil un audio de 6 minutos que llamé "Lodos", donde balbuceaba la premisa de una historia: un verano interminable; una ola de calor; un recién graduado en Periodismo que regresa al pueblo muy a su pesar; un cadáver en el fondo de un lago; una mansión en medio de un parque; una abuela tirana luchando por que la democracia no le arrebate la tierra en la que nació; una tía soltera sirviendo la cena a sus hermanas sin que nadie haga preguntas, terminándose en secreto las botellas de anís en la cocina; un magnate sin escrúpulos enemistado con la comarca entera por su empeño en abrir una planta de tratamiento de lodos; fantasmas; jardines mutilados a machetazos; pintadas anónimas; un incendio; un extraño triángulo amoroso; y un hombre que lo escucha todo a través del cristal en la sala de visitas de una cárcel.
(El primer capítulo de la novela lo hice prácticamente del tirón la primera vez que me senté a escribir, la madrugada del 15 de enero de 2019, después de haber estado todo el día sufriendo el bloqueo creativo más horrible de la historia, y tras haberme vuelto a ver seguidos todos los episodios de la tercera temporada de The Leftovers. Todo el mundo debería verse la tercera temporada de The Leftovers seguidos y así ya no habría bloqueos creativos y el mundo sería mejor.)
Me ha encantado. Thriller rural? Novela costumbrista? Relato psicológico? En el fondo da igual cómo se catalogue, y eso es lo bueno, que sea difícil colgarle etiquetas.
Es una novela muy original, seguro que nada de lo que puedas leer se parece a ella. Llena de alegorías y metáforas, con un imaginario impresionante del propio pueblo (que para mí es más Lenea que Ariza), unos personajes construidos hasta el detalle (el protagonista es un diez, pero la tía Juana siempre en mi memoria) y una trama que no es la de un thriller o novela negra al uso, el misterio va más allá que la simple búsqueda de un culpable.
Pero lo mejor sin duda es la forma en que está escrita, parece mentira que el autor sea un chaval de 1995, la forma de narrar desprende mucha madurez, un conocimiento de la vida inmenso, de no quedarse en la superficie y llegar a "las profundidades".
Espero que Julen siga publicando y sorprendiendo a los lectores, eso supondrá que esta brisa fresca de literatura nada estereotipada ha venido para quedarse.
La leí hace unos días y hay cosas a las que les sigo dando vueltas, detalles que me rondan la cabeza. Buena señal que el autor deje al lector volar por la historia y descubrir cosas que igual ni se planteó cuando la escribió.
¿Cómo se quema un baserri? Y a mí en ese momento me explota la cabeza. No quiero decir más, por el riesgo de spoilers...
Llego a este autor gracias a la entrevista que le hicieron en “La Elocuente”, y a este libro concreto por recomendación personal de sus propios editores durante la Feria del Libro de Madrid.
Muy interesante debut el de Julen Azcona. Disfrazada de un aparente thriller veraniego más, al estilo de las obras de Dolores Redondo o tantos otros (que no puedo citar, porque no es lo que suelo leer), “Lodo” esconde, en realidad, una obra mucho más compleja, en donde el supuesto misterio del principio, alrededor de la muerte de una joven periodista local, acaba disolviéndose en un texto psicológico y metaliterario, donde la trama se funde con la mente del narrador en un particular descenso a la locura —o no—, al tiempo que juega con las dinámicas personales y sociales del pequeño mundo de Ariza-Lenea.
No es, por descontado, un libro redondo. Hay margen de mejoras en la obra de Azcona, pero eso es bueno: siempre he sentido pena por los escritores que tocan techo con su primera novela. Pero, al margen de las expectativas, nos encontramos ante un texto claramente trabajado y pulido, donde se muestra el talento del autor, que es capaz de plasmar una voz narrativa propia y un ritmo constante durante toda la novela. Y todo ello envuelto en una edición de Dos Bigotes bien cuidada y lustrosa, como suelen tenernos acostumbrados.
Recomiendo mucho la lectura de “Lodo”, tanto para los que busquen una novela entretenida que te mantenga intrigado durante su lectura —sin que sea una novela de playa al uso, repito— como para los que busquen algo más en un libro. Una obra profunda y atrapante que te deja con ganas de más.
Un buen libro, una historia intrigante, un viaje por la locura incierta de un protagonista con el que puedo empatizar. Párrafos y frases que pertenecen a la vida de todos los que hemos sufrido ciertas cosas en la juventud… Ha sido una última lectura de 2021 (y primera de 2022) muy buena.
Mención aparte merece la siempre cuidada y esmerada edición de Dos Bigotes; como coleccionista de libros, tener en mi colección estos tesoros es una maravilla.
La catarsis emocional que me provoca este libro es... indescriptible. Me ha dejado un hueco por dentro hasta muchos días después de terminarlo, pero de la mejor manera posible. Y es una de esas novelas en las que pensaré periódicamente y que volveré a visitar a lo largo de los años. Como mirarme a un espejo (con todo el terror que eso conlleva).
Debo de reconocer que esperaba algo más. Aun así, considero que es una buena primera novela. No solo los personajes son muy atractivos, si no que la forma en que está escrito, la estructura, las canciones asociadas a determinados pasajes de la novela, etc. le dan un punto de modernidad y originalidad que no pasa desapercibido. A todo ello hay que añadirle que es un libro fácil y agradable de leer.
Endika es un joven perteneciente a la clase social más alta del pueblo (Arza, Ariza o Ariza-Lenea, ya el debate del nombre da mucho juego durante la historia) al que vuelve tras finalizar sus estudios en Barcelona. Tras el tiempo de ausencia, se siente extraño con la forma de vida que ha llevado, y aun lleva, su familia. Él por el contrario, vive su vida a su modo y de acuerdo con su forma de pensar, es casi un espectador más que un participante de la vida familiar de los Garcia de Maeztu.
Es fácil empatizar con el protagonista y su situación personal, el regreso de nuevo al pueblo en el que el protagonista compara su escala de valores, lo moderno y actual frente a los tradicional y arcaico. Endika frente a la abuela matriarca, Maria Luisa.
Gracias al trabajo de Endika en el periódico local ‘La Gaceta’ se irán desvelando aspectos de la trama con las que el autor construye la historia hasta llegar a un final que encaja perfectamente con la novela.
Personalmente disfruto de la novela mientras la leo, me tiene interesado y entretenido, pero al igual que me ha pasado con otras recientes primeras novelas, tengo a veces la sensación de que algunos puntos podrían haberse desarrollado un poco más, se me han quedado un pelín en la superficie.
En cualquier caso, cuando la acabo y la cierro, estoy satisfecho.
Vila-Matas decía, no sé con qué grado de ironía o cinismo, que ya se ha acabado la época de los Grandes Narradores y las Grandes Historias hace tiempo. Que nadie baja ya a la Arena de los Narradores, como si de gladiadores fuera la cosa.
Bueno, se equivocaba. Aquí tenéis una Gran Historia y un Gran Narrador, así, en mayúsculas.
Recordo que quan vaig acabar el llibre, vaig tenir la sensació de ser dins de ple, tot i no saber ni com, atrapada. Gràcies per aquesta delícia, Julen.
Llevaba muchísimo tiempo detrás de este libro y por fin me lo compre y lo he leído. Ha sido todo un acierto. El libro está escrito de una forma bastante única. Como la mente de una persona con saltos temporales para entender la historia, con necesidad de incluir anécdotas pasadas del protagonista o reflexiones futuras para terminar volviendo al momento en el que el protagonista está contando la historia y aquel verano en el que se sitúan la mayoría de hechos relevantes. Me ha gustado la sensación de confusión en numerosos momentos a lo largo de la lectura porque siempre engloba una cantidad de supuestos verosímiles pero ninguno evidente. En numerosos momentos no he sabido que me quería contar, por qué narraba algo, a quién se lo contaba o cuál era la relevancia del hecho, anécdota, dato o información. Sin embargo, sabía y sentía que me estaba guiando por un camino que desembocaría en algún lado, y así es. También me ha encantado la ambientación del libro. Me gustan muchos las obras que se desarrollan en entornos rurales y pequeños porque, para mi gusto, facilita mucho llegar a hacerse una idea del pueblo en general y la ambientación en particular. Además, esa homogeneidad permite dotas al entorno de características propias de un personaje más de la historia y profundizar en su cultura, costumbre, gente... Debo destacar que, como me ha sucedido en las lecturas de otras obras, a lo largo del libro todos los personajes me han generado sentimiento contradictorios, es decir, todos me han caído bien y mal en momentos. No ha habido un personaje que no me haya generado sentimientos negativos en ningún momento y, eso, me gusta porque me resulta realista que los personajes muestren todas, casi todas, sus aristas, incluidas las más sombrías. La obra engloba en su narración numerosos temas que me han sido de interés como el trauma infantil, la desprotección de los menores, el duelo, la necesidad del desarrollo de la personalidad, el desarrollo profesional, la sensación de ahogo, la muerte, el qué dirán, las brechas generacionales, lo voluble que puede ser el concepto de familia, la intromisión en la vida personal del prójimo, la redención, el perdón, entre muchos otros, si bien no se tratan de forma única y exclusiva sino que emergen de las profundidades de los hechos que acontecen a lo largo del desarrollo del libro. Está muy bien escrito, con mucha personalidad y originalidad. Nunca había leído al autor y me ha gustado bastante, ha conseguido generarme una necesidad de continuar aun cuando no sabía hacía donde se dirigía la historia. Si quieres leer un libro con temática LGTB, que mantenga el suspense, que incite a la reflexiones y te haga sentir, 'Lodo' puede ser tu libro.
Julen consigue en su primera novela coger todos los clichés del thriller, jugar con ellos y romperlos para darnos una historia con personajes muy fuertes y, por qué no, algo de realismo mágico navarro 🔥
Interesante novela con tintes de misterio que juega con la incertidumbre para atrapar al lector e introducirlo en un universo tan desconocido como cercano, pero siempre incierto hasta su conclusión.
Anoche eran las 2 de la madrugada y terminé de leer Lodo. No podría describir este libro de otra manera que no fuese con las palabras "viaje" o "experiencia". Desde la primera página se hace notar que el autor quiere que te pongas en la piel del protagonista para que hagas dos cosas: conocer y sentir. A través de una narración estupenda y clara, vas viendo el mundo que se forma alrededor de Endika (su familia, su pueblo, su vida amorosa, sus amistades) y con gran delicadeza te hace sentir todo lo que vive.
Sin duda pienso que crear un buen protagonista que logre empatizar con el lector durante todo el libro es tarea cruda. Julen Azcona lo consigue sin ninguna duda y no solo con Endika sino también con otros personajes, también muy completos, como la querida tía Juana o el personaje tan realista como es María Luisa García de Maeztu o incluso el misterioso O'Malley. En todo momento comprendes los actos de los personajes y tú, como lector, dejas que te dirijan para llevarte a auténticas escenas.
Y algo que me ha gustado especialmente de este libro es que no está compuesto por capítulos, sino por escenas, y cada una con su esencia. En Lodo una escena erótica es una escena erótica, una escena triste es una escena triste y una escena de borrachera en una fiesta es tal y como se dice.
En definitiva, es un libro que recomendaría a muchos Endikas que conozco, que se lee rápidamente y te engancha a un nivel de estar hasta las 2 de la madrugada leyendo unos días antes de un examen.
Julen te hace entrar en una bañera y durante las dos o tres primeras partes la llena de ese lodo que también va ahogando al protagonista, conformando una atmósfera densa y agobiante en ocasiones, que es la que reina en Ariza(-Lenea). Una especie de viaje iniciático que establece un juego psicológico por descubrir la verdad, en la que el caso de Laura es solo una excusa para bucear y ahondar en los traumas del pasado y el autoconocimiento. Destaca la presencia de personajes tan poliédricos como disonantes, cuya colisión es la que genera las diferentes tensiones que configuran la narración.
Finalizada. Edición digital. Novela muy alejada de mi zona de confort. Esperaba un thriller al uso y me encontré con una novela que nada tiene que ver y que soy incapaz de etiquetar. La forma de escribir del autor es muy peculiar. Cuenta cosas pero no claramente. Es difícil de explicar sin destripar el libro. En mi caso no llegué a conectar con el protagonista, no entendí muchos de sus comportamientos. Es una novela que tendrá muchísimo público, pero no soy yo. Nota 2/5. FIN.
Enamorado del Lodo de Julen Azcona y esa manera tan inteligentísima (divertida, afilada) de narrar. Su novela está llena de personajes inolvidables, mágicamente trazados. Hay algo en la psicología de todos ellos que me fascina. Un debut que es una promesa de buena literatura.
Acabé leyendo Lodo por casualidad por recomendación de una persona querida de exquisito criterio. Creía que me iba a tragar una historia de asesino y detective marcado por la tormentosa relación con su padre en la infancia, que ni me va ni me viene, y nada más lejos de lo que me encontré.
Lodo es una novela en la que el misterio de los grandes crímenes es irrelevante comparado con el misterio de descubrir la vida mundana de los personajes. Endika se siente como un guía resignado de un freetour en una ciudad secundaria de Europa central. Es decir, como si hubiese emigrado a una ciudad en la que le hacía ilusión vivir pero que no tiene muy claro que hace allí enseñando unos monumentos que no son para tanto.
En este caso, en vez de catedrales vas conociendo las esperanzas y frustraciones de unos habitantes que intentan hacer siempre lo mejor que pueden con su mejor intención, aunque no los mejores medios.
Personalmente me encantó la descripción actual de la vida de un chico gay que vuelve al pueblo mientras lidia con el deseo, los recuerdos y la idea recurrente de qué se supone que se hace con la vida después de volver.
Lo que más me ha gustado: La unapologetical sinceridad de Endika que se entiende y no se juzga. Maria Luisa, que se perfectamente quién es. La sensación de magia que rodea a la cotidianidad.
Lo que menos: Una pena que no salgan los carlistas.
Recomendación personal: leerlo mientras se hace el camino de santiago por Navarra.
Es una lectura entretenida e intensa que hace reflexionar sobre las causas y consecuencias de la violencia, la depresión, el bullying y la homofobia. A esto se le añade una preocupación por el éxodo rural, así como por la polarización política de los últimos años.
El mayor logro de la novela es la profundidad psicológica de unos personajes complejos e imperfectos. Y el tipo de narrador, en primera persona y no fiable, que relata los eventos en una cronología serpenteante que se guarda los mejores secretos para el final. El desenlace abierto deja un poso en la lectura tiempo después de haberla concluido.
Destaca la apabullante personalidad de algunos personajes femeninos, como el de la abuela María Luisa, una terrateniente que se muestra a los demás segura y poderosa pero que está llena de contradicciones e inseguridades, o el de la tía Juana, que rompe años de vida en sumisión y escoge su propia felicidad.
Más que thriller rural y novela de suspense, yo la calificaría de drama, o drama familiar, por eso de que parece que hay que ajustar el subgénero literario. La novela está muy bien escrita, se nota un dominio del lenguaje... incluso cuando abundan los coloquialismos de "la Juana" y "la María Luisa" y una termina un poco harta de tanto "la". Entretenida, a ratos.
Perturbadora. Me resulta difícil empatizar con el personaje y el abismo de locura en el que se sumerge. Si bien la temática y en general todo lo que cuenta no resulta de mi agrado, la novela me parece que está bien escrita y es original. 2 y medio.