Luego del derrumbe de su vida en pareja y la fractura de sus expectativas y proyectos, ella necesita desesperadamente un lugar, algo o alguien a quien aferrarse para no quedar como una planta rodadora a merced del viento.
Con una prosa sencilla, profunda y cargada de referencias a la cultura popular, el autor argentino Marcelo Vera continúa profundizando en la narrativa de la pérdida. Tras la publicación de su primera novela, Solo, y del poemario El glitter de los solitarios, experimenta con la soledad de una separación, el fracaso de la maternidad y la fragilidad de la ilusión.
Es el segundo libro que leo del autor, y luego de haberme llorado la vida con Solo, decidí que este lo iba a leer con pañuelitos en mano. Quizá no tuvo el mismo efecto en mí, como el primero. Pero sigue siendo una historia amena, melancólica y entretenida.
Cuando googleé el significado de "estepicursor" (para los que no lo saben como yo, así se llaman las plantas rodantes) automáticamente pensé en The big Lewobski. Este peliculón de los hermanos Coen empieza con una escena donde una de estas plantas rueda por las calles de Los Ángeles, inicio que siempre me descoloca y me hace preguntarme no solo qué es lo que hace la rodadora ahí, sino también qué es lo que busca. Me maravilla cada vez. Cuando terminé este libro, mi primer acercamiento con el autor, sentí que había un paralelismo entre esa planta que avanza cual llanero solitario y nuestra protagonista. Ella transita una depresión luego de que su pareja la dejara, lo cual la hace chocarse contra la pared de los proyectos no cumplidos. Vera hace que conectemos todo el tiempo con la protagonista. Somos testigos de sus pensamientos (que se ramifican como los tallos de una planta rodante), de su fragilidad y de su búsqueda de aferrarse a distintas personas y cosas mientras la invade un duelo que anestesia.
Si no se notó hasta ahora: amé este libro. Con mucha ironía y frescura el autor toca temas durisimos, y lo hace de una manera muy hermosa. No hay una sola línea donde seamos indiferentes a la voz narradora. Y hay algo generacional con las referencias culturales, que hacen que uno se sienta aún más cerca de ella.
mientras el médico me revisaba con desgano, comencé a pensar que el único truco posible consistía en encontrar un lugar entre los laberintos de la mente para mantenerme a salvo hasta que todo terminara.
así empieza a narrar la protagonista, buscando vías de escape. esta búsqueda se mantendrá a lo largo de toda la novela, mientras vemos al personaje perdido, sin nada ni nadie que la ate a la realidad.
estepicursor es una novela que roza lo onírico, y esto se debe precisamente al modo de narrar. la protagonista (que no tiene nombre, como la mayoría de los personajes que aparecen y desaparecen de este mundo) transita una ciudad que no terminamos de vislumbrar, una ciudad que bien podría ser todas las ciudades, mientras atraviesa el fin de una relación. busca motivos para mantenerse viva pero cada vez le cuesta más encontrarlos.
fue una lectura que disfruté muchísimo. es un libro que se lee rápido a pesar de los temas pesados que toca (la soledad, la pérdida, el vacío). fue mi primer encuentro con el autor pero definitivamente no va a ser el último.
Probablemente sea de la pocas personas que descifró en el tercer cuarto del libro lo que ocurría con las hijas de la protagonista (sí, también me demoré con Sexto Sentido) y fue justamente ese dato lo que me mantuvo alerta en la lectura, porque los personajes retratados son de una vacuidad impresionante. Lleno de referencias pop (Tame Impala, entre mucho más), me recordó la distancia profunda que tengo con la literatura ornamental, neurótica y plagada de hipsters. No sé si sea que el autor es hombre y personifica a una mujer lo que me produce esta distancia de goce. Lo que sí: estepicursor es un título de novela forzoso que no aporta en nada al relato. Pondera más el pato.
Acabo de terminar el libro. Creo que escribo para no mantenerme demasiado tiempo dentro de su hechizo. Es peligroso, cual magia negra. Entre mareado por sus primeros párrafos, piezas sueltas de un rompecabezas que queda armado al final del libro, pero sin significar que eso sea un logro (ni para la protagonista, ni para el lector).
Esta claro que Marcelo Vera sabe escribir. Sabe transmitir exactamente el clima que quiere. La historia transcurre en un limbo emocional, un agujero negro de donde la protagonista no logra salir y solo flota a la deriva. Ella, una mujer divorciada de mediana edad, esta viviendo el duelo de su separación.
Este duelo la lleva hundida y aislada hacia no sabemos donde. Ella nos muestra lo que no es, lo que no fue y lo que será.
Las referencias culturales y literarias claramente apuntan a una generación, pero sin dejar afuera a nadie.
Con las claras advertencias ya dichas, no es un libro para quien esté frágil de ánimos, recomiendo leerlo.
Empecé a leer este libro un jueves, camino a hacer una entrega al otro lado de la ciudad Me atrapé en él y en los pensamientos que me despertó. Pensamientos que hace tiempo no tenía y que esperaba no volver a tener. En cierto momento me vi frente a un espejo. Así que habiendo avanzado ya mas de tres cuartos y teniendo aun tiempo para seguir leyendo, lo dejé de lado. Hasta hoy domingo, donde leí el cuarto de libro que me faltaba
Es interesante eso de las obsesiones poco comunes, como el autor nos mete una y otra vez en ese detalle que pareciera ser lo único bueno o lindo que tiene la protagonista. Hay momentos de cierta belleza en nuestra miseria
Me pasaron varias cosas con este libro y no precisamente buenas. El elemento estepicursor se introduce de manera forzada y no tiene mucho sentido para el desarrollo del relato, la infinidad de referencias a la cultura pop se vuelve medio agotadora y aburrida, y si bien el temple de ánimo de la protagonista condice con su desinterés por la vida, hay poco que pueda rescatar de dicho personaje.
Es el primer libro que leo del autor y la verdad me costó bastante leerlo, no por su narrativa si no porque toca temas que en algún momento viví en carne propia. quitándole eso fue una experiencia buena dentro de lo que cabe . empatice con la protagonista completamente.
Divertida. Me recordo mucho a la narrativa alt lit como Ben Brooks en Lolito o a JP zoey. Si te gusta la literatura de lo cotidiano llrna de refenecias pop la vas a disfrutar.
Lo leí de una sentada y me atrapó desde el principio. Tiene un aire de melancolía durante toda la novela que la hace hermosa. La voz de la narradora es el punto fuerte de la novela
Estepicursor presenta una historia algo cotidiana. A través de una narrativa que se siente "seca", pero que responde a la actitud de la protagonista. Sin embargo, este relato se siente muy gris. Como construido desde una ciudad llena de concreto, donde la perdida o lejanía de alguien cercano se siente como si la propia vida ya no tuviera sentido.
🔸 Sin esperanzas en lo que un pasado fue añoranza, habitando en un presente desolador, nuestra protagonista va a recurrir a las plantas voladoras como fuente de terapia, para hacer frente a su soledad. Por medio de referencias musicales y televisivas además de una narrativa irónica con ejemplos de la cultura popular se dejará entrever los problemas de salud mental que presentará la protagonista tales como : depresión por soledad abandono, un manejo de duelo gestacional sin una red de apoyo presente.
🔸 En cuanto a la pluma del autor es increíble y muy inteligente al ocupar recursos de cultura popular para explicar los diferentes estados de la protagonista , lo único que no me gusto y quizás me hubiese gustado ,es el final de la historia, hubiese sido un poco más optimista con la protagonista.
Este libro me dejó pensando y pensando varios días. En esta historia, su protagonista se nos presenta durante el tiempo que sigue al momento en que la ha dejado su pareja. De pronto comienza una vida que se asemeja mucho a esas plantas como pelotas rodantes que se ven en el desierto, como las que ella solía ver en las casas en las que vivió toda su infancia. Va pasando de una casa a otra, sin trabajo fijo, sin una oficina (ni siquiera una silla) que pueda llamar suya, sin familia cerca, con amigos a la distancia, y vemos como la depresión básicamente la guía y la empuja, en ocasiones. Todo lo que le cuesta desligarse de lo que vivió anteriormente con fantasmas imaginados y otros demasiado reales. Deseosa de afecto y raíces, ambas cosas a las que también les tiene pavor. Creo que es una historia para leer cuando ya se ha superado (o uno está camino a superar) este tipo de quiebres, y la persona ya es capaz de mirar todo lo que pasó con distancia, porque si te pilla mal parado, este libro cortito y en apariencia inofensivo te puede dejar hecho puré. Muy bueno. No sé si triste, triste para algunos. Pero sin duda descoloca esta historia. Ya fue la advertencia.