Jump to ratings and reviews
Rate this book

Del agua al desierto (Andanzas)

Rate this book
David, un profesor de literatura y escritor en la cincuentena se propone escribir una novela sobre los humedales bogotanos y el agua como tema central. Su vida imaginaria es rica como pocas, pero su vida pragmática se ha empobrecido hasta dejarlo convertido en una sombra para sus dos hijas y se esposa.
Mientras avanza en la investigación, David tiene un encuentro poderosísimo que le tuerce el Zué, una líder social indígena muisca, le abre los ojos a una realidad cultural que no conocía, la de los aborígenes del altiplano. De repente, David comprende que aquellas culturas tribales están íntimamente relacionadas con su propia pertenencia al judaísmo por vía de sus padres y abuelos, migrantes húngaros a Colombia.
Mientras David se hunde en un intenso diálogo cultural y afectivo con Zué, las amenazas se ciernen sobre ella. El desecamiento de una laguna sagrada por parte de una empresa privada se convierte en la piedra de toque para una comunidad  ignorada de manera ominosa por todos los habitantes de su territorio.

365 pages, Kindle Edition

Published June 27, 2022

2 people are currently reading
23 people want to read

About the author

Azriel Bibliowicz

12 books1 follower

Ratings & Reviews

What do you think?
Rate this book

Friends & Following

Create a free account to discover what your friends think of this book!

Community Reviews

5 stars
3 (20%)
4 stars
6 (40%)
3 stars
5 (33%)
2 stars
1 (6%)
1 star
0 (0%)
Displaying 1 - 4 of 4 reviews
Profile Image for Juan Rincón.
Author 4 books17 followers
September 8, 2022
El agua que teje la historia: entrevista a Azriel Bibliowicz sobre Del agua al desierto

 

Por: Juan Camilo Rincón*

 

Para muchas culturas y religiones la humanidad germinó en el agua y se ha desarrollado alrededor de ella. Durante mucho tiempo fue, además de una necesidad profunda, aquello que para bien o para mal articuló diversos credos y dio movimiento a la vida. En Del agua al desierto (Tusquets, 2022) la nueva novela de Azriel Bibliowicz este líquido se convierte en una especie de filamento narrativo, elemento que depura y a la vez se deteriora por la mano devastadora de quienes habitan las ciudades.

A través de Zue, una sabedora y lideresa muisca, David, profesor de literatura, empieza a ahondar en los efectos de la especulación con la tierra, la destrucción de los espacios que alguna vez fueron sagrados, la primacía del cemento y el asfalto, y la manera en que el desprecio por el agua ha secado fuentes hídricas que hoy son parte de mitos, fotografías y recuerdos. En su descubrimiento de las culturas ancestrales del altiplano, el protagonista encuentra correlatos con su ser judío y su mirada se amplía, generosa y crítica.

Bibliowicz, gestor, fundador y director de la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional, posa hoy su mirada sobre la otra Bogotá, esa donde ríos, quebradas y lagos fueron territorio espiritual, lugar de congregación u oportunidad para el desarrollo. El autor cuenta que para los muiscas la naturaleza es un tejido; en el judaísmo son esenciales los rituales de purificación. Prácticas y conocimientos tradicionales diversos encuentran en las aguas de esta novela un espacio de confluencia.

“Con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán se salió a quemar la ciudad, como si no fuera también de todos. Ese continúa siendo uno de nuestros problemas”. El autor afirma que con su literatura busca luchar contra la fragilidad y el olvido. Del agua al desierto es una manera de rescatar para la memoria y entre los escombros de nuestras violencias históricas esos espacios que aún habitamos.

 

Además de lo obvio, ¿cómo nos relacionamos hoy los bogotanos con el agua?

Creo que continuamos con la misma inconciencia y desprecio. Basta ir a los humedales en el occidente de la ciudad para ver cómo se encuentran llenos de buchón y lenteja de agua, y cómo las pobres tinguas con sus bellos pechos azules, tienen que caminar sobre las basuras que se botan a diario. Las aguas de los humedales y las quebradas, salvo contados casos, son tratadas como basureros y alcantarillas. Ademas, los últimos alcaldes han llenado los humedales de cemento y obras monstruosas. Es lamentable ver cómo el acueducto, al que le corresponde proteger las aguas de la ciudad, históricamente se ha hecho el de la vista gorda frente a su desaparición.

 

¿Cuál fue el descubrimiento más interesante en esta exploración que hizo sobre la cultura muisca?

Yo diría: lo que denominé “la voltereta teológica.” Los muiscas tenían una religión del agua; se nacía en el agua y se regresaba a ella. Los dioses muiscas habitaban en los lagos, como nos lo cuenta el mito de Bachué; se hacían tributos y ofrendas en sus aguas. Con la venida de los evangelizadores se les prohibió a los nativos entrar los lagos, bañarse en ellos y deleitarse con el agua porque, de acuerdo con estos curas, ahí habitaban los “demonios”. Sus dioses los volvieron demonios. Desde la época de los romanos, la Iglesia vio con desprecio el baño como una acción pagana y luego judáica. El famoso “olor a santidad” no era otra cosa que el hedor de los evangelistas que no se bañaban. Y con la Conquista, en una violenta agresión cultural, les impusieron a los nativos una religión del desierto sobre una del agua.

 

¿Existen puntos de diálogo entre las comunidades muisca y judía?

Una cosa es que existan similitudes, como lo relato en la novela, porque ambas culturas conservan comportamientos tribales y solidaridades, lo que no significa necesariamente que haya un diálogo entre ellas. Tampoco las hay necesariamente entre las diferentes comunidades aborígenes. Sería interesante si se estableciera un diálogo, quizás aprenderíamos mucho los unos de los otros, pero tambien es cierto que hay diferencias culturales y económicas fundamentales.

 

¿Qué tanto hay de poesía y de poético en el agua y en sus propias narraciones sobre ella?

El agua por su naturaleza resulta profundamente poética, y ha sido tema de grandes poetas y escritores como Jorge Luis Borges, quien nos recuerda: “Somos el agua y no el diamante duro, la que se pierde, no la que reposa”. La poesía invoca nuestra fragilidad y la del agua. En Del Agua al Desierto traje a colación un hecho que considero poético, y es que las mujeres muiscas iban a los lagos a tener sus bebés para que el agua terminara por ser el gran partero de los nativos, lo cual no deja de ser un hecho idílico. Ellas se sumergían hasta la cintura en las frías aguas de los lagos, dormían sus extremidades y los bebés nacían sin dolor. Con una yerba filuda, propia de sus orillas, se separaba al niño de su cordón umbilical; lo bañaban en las límpidas aguas y se lo dedicaban a Sie, la diosa del agua. El respeto al agua es vital si queremos continuar soñando.

 

¿Cómo suele ser su proceso para construir los personajes femeninos? En este caso, ¿cómo nacieron Zue, Teresa, Cecilia, Raquel?

Creo que a partir de la observación, las lecturas y la investigación. Los personajes se construyen observando al otro, leyendo y estudiando a personajes literarios y con los que nos relacionamos, que nos sirven de modelo. Los personajes de las novelas, sean masculinos o femeninos, hay que construirlos con cuidado porque uno los quiere vitales, complejos, misteriosos, contradictorios, con miedos, y alegrías, como somos los seres humanos.

 

En la novela aparece, entre otros, Pitágoras con su odio por las contradicciones. ¿Cuál es para usted la mayor contradicción en este país?

Yo diría que la mayor contradicción de este país es, como la señalan muchos extranjeros cuando se sorprenden al verlas, la increíble amabilidad y generosidad de la gente y que, sin embargo, a pesar de lo afables y corteses que somos, no dejamos de ser el país mas violento del mundo. Creo que es la inexplicable contradicción que nos envuelve. 

 

¿Cuál es el espacio de agua de los que aún quedan en Bogotá que más valora o que más le gusta?

Los humedales y las quebradas, que a diario se continúan maltratando. Bogotá pudo haber sido una de las ciudades más bellas del mundo si hubiésemos hecho parques en las rondas de las quebradas. Pero, no… Convertimos sus aguas en muladares, como sucedió con el río San Francisco y el San Agustín, que hoy en día nadie sabe por dónde corren.

 

Usted trae al recuerdo a Jacques Rancière cuando afirma que la novela tiene “la obligación de repoetizar" el mundo. ¿Cómo repoetiza usted este mundo complejo de la escasez de agua, la muerte de los ríos, etc.?

Creo que es nuestro deber como escritores mostrar su fragilidad y entender su escasez, pues si no la cuidamos, moriremos todos. El drama de nuestros días es vivir bajo la ilusión de su abundancia y no comprender que los lagos en el mundo se están secando, que el calentamiento global es una realidad. Elías Canneti nos recuerda que fue con palabras, empleadas de manera consciente y abusiva, las que nos condujeron a las tragedias que hemos vivido históricamente. Y si eso lo pueden provocar las palabras, ¿por qué no pueden impedir otro tanto? Por ello mismo nos dice que debemos repoetizar la realidad, y como escritores, ser custodios de las metamorfosis.

 

Su novela me hizo pensar en Anne Beate Hovind, una planeadora urbana noruega que destaca la naturaleza como aspecto esencial para el desarrollo. ¿Cuál es el gran problema que debemos enfrentar hoy al respecto?

Comprender, ante todo, que la naturaleza es vulnerable. En Bogotá no hemos sido conscientes de ese simple hecho. Lo que se ha destruido no es fácil de recuperar. No encuentro otro camino individual que el de sembrar árboles, reforestar. Si cada uno de nosotros siembra un árbol cada semestre o cada año, la ciudad se transformaría. Mire que entre de los lugares mas bellos de Bogotá están los cerros orientales, con sus preciosos bosques, pero parecen mordidos, devorados por esos monstruos gigantes que llamamos canteras. Los cerros orientales no eran así hace ochenta años; eran unos peladeros como los vemos en las fotos de la época. Pero la voluntad y claridad de un gerente del acueducto lograron el milagro. Esta es una ciudad con muy pocos árboles comparada con otras del mundo.

 

Como profesor de escritura creativa, ¿qué es lo más valioso que ha aprendido de sus estudiantes?

Si hay algo invaluable de los estudiantes es su deseo, sus ganas de aprender, y como profesor no se deben desperdiciar esas apetencias. Pero las ganas se tienen que cultivar con rigor y lecturas. El papel de uno como profesor es abrir puertas, pero son ellos los que las tienen que cruzar. Lo único que hecho a lo largo de mi vida como profesor es compartir con mis estudiantes los libros que me apasionan y que han cambiado mi vida, con la esperanza que quizás también a ellos les sirva. En el mundo de la escritura hay dos divinidades griegas a las cuales uno como escritor se debe consagrar: Teleo y Meleo. Hay que leer a los otros y aprender a leer lo que uno escribe de manera crítica. Y reescribir, siempre reescribir, o como decía el poeta W. B. Yeats: corrijo, borro, tacho, busco… En otras palabras, todo escritor rehace y se rehace a lo largo del proceso de la escritura.

 
https://www.eltiempo.com/cultura/musi...
Profile Image for Laura Reina.
33 reviews
March 19, 2024
El relato inicia con un escritor, David, cuya vida familiar se encuentra en graves aprietos a falta de comunicación con su mujer, donde impera la falta de lenguaje verbal y sobra el no verbal, irónico para alguien que se dedica a la palabra. Todo llega un punto insostenible cuando el apartamento familiar se llena de goteras debido a la inclemencia de la lluvia de Bogotá.

De allí la idea del escritor de escribir su próxima novela en relación con el agua, lo que lo lleva a buscar ayuda para conocer más sobre los humedales y el agua en su ciudad natal. Encuentra a Zue, una mujer muisca, que se embarca en la labor de enseñarle a David sobre el agua, los humedales, la naturaleza, y la conexión de todo lo anterior con su comunidad, a la que llama nación.

En su misión, como nativa activista, también se encuentra la de aprender a escribir para comunicar su cultura a otros, sabiendo que la cultura oral desaparece, mientras que la escrita se puede preservar, en lo que un escritor viene como anillo al dedo. Ambos personajes conectan profundamente al ser apasionados por sus intereses intelectuales y sus raíces, por un lado, judías, y por el otro, muiscas.

Es una novela rica en datos históricos y mitos acerca de ambas comunidades, sus cosmovisiones y las conexiones, que, muy ingeniosamente, se crean entre las dos. Dos estilos de vida y creencias un poco ajenas para la mayoría de quienes vivimos inmersos en una cultura marcada por las bases occidentales. Una de ellas viene del desierto y la otra del agua, a través de lo cual se aborda el tema de cómo los conquistadores modernos buscan eliminar el agua y convertirla en desierto a conveniencia económica.

El relato no solo destaca los datos históricos, sino también las luchas de los líderes sociales nativos colombianos porque no se les arrebaten sus territorios y el agua, vital para su supervivencia desde ámbitos más allá de lo netamente biológico. Es sorprendente la maestría del autor para entrelazar las historias y presentarle al lector todos los datos históricos que se necesitan para enriquecer la obra sin hacerla aburrida ni tediosa.

Desde el momento en el que empecé a leer el libro me atrapó la historia y quise saber qué pasaba. Es un relato que te lleva a hacerte preguntas, predicciones y al final te crea un poco más de conciencia social y ambiental. También es una invitación a conocer más sobre la nación muisca, comunidad desplazada de su propio territorio por un monstruo de la magnitud de Bogotá. Las reflexiones sobre el colonialismo y la reparación a quienes fueron sometidos son un asunto importante y de gran valor se trata ampliamente en este relato.

En ocasiones queremos encasillarnos en una etnia, comunidad o “raza”, pero ¿qué pasa si no solo somos “un algo” y punto? ¿Qué tal si ponemos una coma reconociendo todas las raíces que convergen en nosotros?
Profile Image for Camilo Puello.
76 reviews
January 24, 2024
Es sorprendente en erudición sobre parte de la historia muisca. No me esperaba ese final, es muy triste 😭
Profile Image for Lina María.
17 reviews1 follower
May 27, 2025
Me gustan más intenciones de la historia. Tiene un final que en Colombia conocemos bien.
Displaying 1 - 4 of 4 reviews

Can't find what you're looking for?

Get help and learn more about the design.