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128 pages, Paperback
Published July 18, 2022
¿realmente alguien sabe quién fue la madre de Bolívar? ¿de San Martín? [...] aún más desolador: ¿alguien sabe quién es la madre de Micaela Bastidas?
Cuando comienzas a investigar a Zubiaga, el primer disparo que escucharás es el gatillado por Jorge Basadre: «Francisca Zubiaga y Bernales, cuzqueña de nacimiento, mujer excepcional de salón y de vivac, personaje sin par para un filme de aventuras y para un estudio psiquiátrico».
Para ojos de José de la Riva-Agüero, [...] Gamarra había cometido el insulto más grande posible a su patria, «dejar gobernar a su esposa y el ser un marido imbécil que solo era un instrumento de la miserable mujer».
Convocar a Francisca Zubiaga a este levantamiento femenino consiste en contrarrestar a una historia que ha tratado de disolverla y domesticarla dentro de la biografía de su esposo Agustín Gamarra, donde se la ha colocado casi siempre como un ser espectral y oscuro, una «leyenda negra» de la mujer «cruel», «excéntrica» y, la mayoría de veces, «loca».
La presidenta del Perú no gobierna cualquier país, lo hace en uno donde las presencias consideradas «atípicas» como ella son la norma [...] la acompaña una multitud de estrellas femeninas que hacen de su existencia un evento totalmente coherente en ese mundo de tapadas, maricas, mujeres públicas y rabonas.
Pese a no tener instrucción, en poco tiempo ella sola logró dominar un país «ingobernable hasta para el mismo Bolívar», y, en menos de un año, poner orden, reactivar la economía y devolver la estabilidad que, hasta ese momento, era totalmente ausente producto de las rencillas entre los caudillos hombres.[...] el Gobierno de Francisca fue absoluto y tan sólido que consiguió que su marido terminara, por primera vez en nuestra historia, un período presidencial completo.
Con el transcurso del tiempo, Francisca asumió que no sería madre. Quizá por eso cuando Agustín le mandó una carta pidiéndole que viaje a Argentina para recoger a Andrés, la noticia la invadió con cierta alegría. A ese niño que su esposo había dejado hace más de una década le faltaba una madre, y a ella, un hijo.
Su destino en Valparaíso guarda el simbolismo más profundo, el sentido más explícito de la historia de las mujeres. Morimos en anonimato.