No sabía si escribir o no está reseña, de hecho he tardado en hacerlo. No porque fuera negativa, sino por la decepción que sentía. Y es que tenía muchas ganas de leer a Concha Alós y a pesar de que su prosa me ha gustado y también lo ha hecho lo que cuenta, no he conseguido que El caballo rojo me emocione. No he conseguido involucrarme con los personajes y sí, me he sentido decepcionada.
Concha Alós retrata en esta novela parte de su infancia, cuando como consecuencia de la Guerra Civil su familia abandonó Castellón para refugiarse en el pueblo de Lorca. Y tanto o más interesante que este retrato familiar lo es el de los tantos personajes a los que pone voz. Personajes con deseos, frustraciones, compromisos y conflictos diferentes que creyeron en una misma utopía.
Me ha gustado ese retrato de la sociedad pero me ha faltado involucrarme con ellos, sentir su frustración, compartir sus miserias que las hay y muchas entre los vencidos... No ha ocurrido. Siempre me quedará la duda de si ha sido por la fecha escogida para leerlo, la Navidad, una época en la que me encuentro saturada. Así que no digo adiós a Concha Alós ni mucho menos; tras dejar pasar unos meses volveré a su obra.