En mi opinión, Marta Rebón tiene, entre seguramente muchas otras, dos grandes virtudes: una profunda sensibilidad y una capacidad espectacular de reflejar en palabras esa sensibilidad con una precisión absoluta. En este libro, el ejemplo paradigmático de lo anterior es el último capítulo 'Carta a Grossman', que me parece de una belleza tan tremenda como desoladora. Si los líderes del mundo, o las personas en general, tuvieran una mirada parecida a la de Marta, este libro jamás se habría tenido que escribir.
Dejo por aquí las citas que me resultaron de interés:
- Cuántas cartas, por lo demás, empiezan con una disculpa. Excusarse en las primeras líneas es casi un arte en sí mismo, un recurso retórico que apela a la empatía del destinatario, a su indulgencia. ¿Quién no se ha demorado en responder, o ha postergado el momento de romper el silencio? Sucede que el remitente aguarda el estado de ánimo adecuado para hacerlo, pero este no comparece, se muestra esquivo. Así pasan días, semanas, meses. Años, incluso... Extracto del último capítulo, precioso.
- Entonces brilló de nuevo «el talento para defraudar». Utilizaste estas palabras cuando describiste la mística del alma rusa, que no era otra cosa que el resultado de un milenio de esclavitud. La nueva jerarquía en el Kremlin volvió a vincular, como lo hizo Lenin, el progreso con la sumisión, cuando para ti el progreso solo podía entenderse como tal si es progreso de la libertad humana.
- En cierto modo dabas a entender que, al escribir, la belleza no es un manierismo que suaviza la tragedia, sino aquello que apunta a la verdad y la hace más duradera.
- Vasili Aksiónov imaginó una Crimea que no hubiera caído en manos de los bolcheviques en la guerra civil rusa y que, por tanto, permaneciera como un reducto de lo que Rusia habría podido ser. La novela Isla Crimea (1979) sería una ucronía de no haber ocurrido los acontecimientos de 2014 en el Donbás.
- Así, la novela [Isla Crimea] se lee también como un aviso a navegantes sobre las trampas de la nostalgia; esto es, la incapacidad de una sociedad para concebir por sí misma una realidad nueva, compleja, imprevisible tal vez, que no requiera de un factor externo legitimador como el estatus internacional o una gran herencia histórica —aunque problemática en muchos sentidos por la carencia de escrutinio crítico— y acabe por tener de nuevo como únicos puntos de referencia la retromanía y los intereses de Estado. Esta situación, según Aksiónov, se da cuando se alcanza un punto crítico de deslegitimación del presente —y, con ello, de temor o desconfianza hacia el futuro — en el que, en lugar de explorar alternativas y abarcar la verdadera riqueza multicultural rusa, se opta por el camino ya transitado de un pasado reciente aún no cerrado con el cual volver a identificarse. Interesante enfoque de la nostalgia.
De la influencia rusa:
- Ninguna literatura está tan llena de resentimiento como la joven literatura rusa. Entre los personajes de Dostoievski, Gógol o Tolstói abundan los resentidos.
- Una de las condiciones fundamentales para la creación de nuevos fenómenos culturales, científicos, etc. es la necesidad de una continuidad, al menos de tres generaciones.
- Desde la Edad Moderna, el camino transitado por el ucraniano desde que se diferenció de su forma anterior, el antiguo eslavo oriental, ha estado determinado por las presiones de sus poderosos vecinos, cada uno con un imperio detrás: Polonia por el oeste, los otomanos por el sur, Rusia por el este.
- es desde 1764, momento en que Catalina II abolió el Hetmanato cosaco, cuando bien se coarta la cristalización del ucraniano como lengua estándar, bien se fuerza vía regulaciones y normativas filológicas su aproximación al ruso, para así poder considerar el ucraniano como una mera variante o dialecto —o ruso corrompido por el polaco— restringido al uso privado, y de paso diluir el espíritu de sentimiento nacional.
- El inicio de la era soviética trajo consigo la llamada korenizatsia (indigenización), que impulsó el desarrollo cultural de las distintas nacionalidades como una forma de integrarlas en el «estado multiétnico». La década de 1920 supuso un breve lapso de florecimiento y estudio de la lengua y la identidad ucranianas, con la aparición de diccionarios y textos educativos, y la fijación de una ortografía (Járkiv, 1927).
- Stalin revirtió traumáticamente este proceso: la marcha atrás en la ucranización coincide con la colectivización, la Gran Hambruna (Holodomor) y la aniquilación de la mayor parte de la intelectualidad ucraniana con una campaña de rusificación de la ortografía, la gramática y el léxico para hacer del ucraniano una lengua más próxima al ruso y carcomer su individualidad.
- La deriva autoritaria en Bielorrusia ha devuelto a los países vecinos la memoria de qué significa, utilizando terminología propia de la Guerra Fría, estar dentro de la zona de influencia rusa.
- la esencia de la ideología del Imperio ruso: pravoslavie, samoderzhavie, naródnost (ortodoxia, autocracia, nacionalidad).
- En el caso de Rusia se emprendió una doble colonización: la interior (de los Urales a la isla de Sajalín) y la del blizhnee zarubezhe, el «extranjero cercano». La primera supuso la absorción de un gran número de pueblos autóctonos úgricos, samoyedos, túrquicos, mongoles, tunguses o paleosiberianos, la mayoría en una situación delicada de subsistencia cultural debido a décadas de rusificación y la explotación de sus tierras.
- El imperialista ve el imperio solo en el ojo ajeno. Frase que a día de hoy debería ser recurrente.
- El esfuerzo por encajar una gran cultura con la masacre de vidas humanas lo cubre todo de amargura.
- En 2014, cuando se produjo la anexión de Crimea, Ulítskaia se despidió de Europa desde las páginas de Der Spiegel: «Ahora mi país está en guerra con la cultura, los valores del humanismo, la libertad del individuo y la idea de los derechos humanos... Mi país está enfermo de ignorancia agresiva, de nacionalismo y de megalomanía imperial... La cultura en Rusia ha sufrido una dura derrota, y los artistas y escritores no podemos alterar el rumbo político suicida de nuestra nación. Adiós, Europa: me temo que nunca formaremos parte de la familia europea de naciones...». Al escribir estas líneas se sabe ya de varios escritores rusos que han dejado atrás su país por el nivel de hostigamiento y la criminalización de la libertad de expresión. Esto habría que recordárselo a más de uno...
- y, económicamente, como una versión moderna del yugo de la Horda de Oro, se depende de China.
- la obsesión de Moscú con el jlópok (algodón) se embelleció con la denominación más atractiva de béloie zóloto (oro blanco) para maquillar el problema medioambiental en Uzbekistán y Turkmenistán como consecuencia de su cultivo extensivo planificado,
- Stalin hizo suya la interpretación de una expresión —«Los escritores son ingenieros del alma humana»—, formulada por el odesita Yuri Olesha, autor de la novela Envidia (1927). Esta frase la usaría después Mao.
- Bala, veneno o juicio: a esto se enfrenta cualquier reportero independiente en la Rusia contemporánea.
- Turguéniev, Chéjov o Tolstói, que expresaron el bien y el mal de la vida rusa, su belleza y su fealdad;
- solo renunciando a la idea de superioridad del carácter nacional se alcanzaría la verdadera afirmación de la dignidad del pueblo ruso, de su literatura, de su ciencia.
Del Ucraniano:
- en 1907 Iván Frankó, una de las figuras intelectuales más relevantes, según quien el ucraniano debería basar su codificación a partir de sus autores centrales.
- La aparición de la lengua estándar ucraniana moderna comienza con la Eneida (1798) de Iván Kotliarevski, la primera obra escrita en la lengua vernácula ucraniana, una adaptación humorística o parodia del texto de Virgilio.
- el camino para el florecimiento del ucraniano literario durante el periodo del romanticismo (décadas de 1820 a 1840), que se halla principalmente en los textos de Tarás Shevchenko,
- como Las almas muertas de Gógol para la literatura rusa, una de las obras fundacionales de las letras ucranianas fue otra parodia: la Eneida, de Iván Kotliarevski (1789-1838),
De la influencia ucraniana en la literatura rusa:
- El ejemplo de Nikolái Gógol (Mykola Hohol para los ucranianos) es paradigmático. Del capote de un emigrante de la margen izquierda del Dniéper llegado a San Petersburgo en busca de empleo surgió toda la narrativa rusófona, después de que un poeta de ascendencia africana fundara la literatura moderna rusa, cuyas palabras líricas acompañan a los rusos sea cual sea su origen, edad o religión.
- Se le afeó a Gógol que no perfilara un solo personaje ruso positivo, mientras que los ucranianos desprendían candor y autenticidad.
- Dar diagnósticos precisos es una aspiración compartida por la literatura y la medicina, la «amante» y la «esposa» de Chéjov, respectivamente. [...] nacido a orillas del mar de Azov, al noreste de la península de Crimea, en una ciudad llamada Taganrog,
- no se puede poner una pistola cargada sobre el escenario si nadie tiene intención de dispararla, pues no hay que prometer en vano. En lenguaje dramatúrgico, este principio lleva a mantener en la narración solo los elementos esenciales, a evitar los adornos.
Otros:
- Entre el grupo y la conciencia personal, acaba venciendo la presión del primero.
- —un «nosotros» cohesionado frente a una amenaza externa— por el hecho de estar za (a favor) del ejército ruso o de la victoria (za pobedu), «Z» refleja también el orgulloso optimismo que emanó de la victoria en la Segunda Guerra Mundial y derivó en una suerte de pobedobesie (obsesión con la victoria y su celebración) que apuntaló un estado de «lucha permanente contra el mal».
- Ucrania, una de las quince repúblicas que conformaban la Unión Soviética,
- Taganrog fue el primer experimento de puerto para la flamante flota de Pedro I el Grande. Y, como pasó en la capital imperial construida de la nada a orillas del Nevá, el zar no se detuvo a pensar en la comodidad de sus habitantes.
- fue en el mar Negro donde Catalina II depositó una de sus mayores ambiciones: «liberar» a los cristianos ortodoxos de los turcos otomanos. Esto conduciría, a mediados del siglo XIX, a la primera «guerra total» de la historia: la guerra de Crimea.
- mediante la comunidad griega asentada en la península penetró el cristianismo, que culminó en el 998 cuando cerca de Sebastópol (Quersoneso) se celebró el kreschenie Rusí (el bautismo de la Rus), con la conversión de Vladimiro I a la fe cristiana.