Ella es bioquímica y él es médico. Una vez se quisieron, pero ahora se odian. Se verán obligados a trabajar codo con codo. ¿Qué puede salir mal? _ _ _ _ _ _ _ _
«Resumen en audio ahora, andrajosa bioquímica traicionera, o te disecciono», ordenó Dásya. Obedecí porque quería preservar la vida. «¡Madre mía! Vas a convertirte en una científica famosa, estoy segura», concluyó Bloom. «Como la Melindren Cohen esa», escribió Vívica. «Mildred Cohn», escribí mientras mis hombros se movían de la risa. «Eso he dicho», escribió Vívica. «Nos alegramos mucho de que haya ido tan bien, Sley, pero esta es una amenaza si vuelves a desaparecer tanto tiempo teniéndonos expectantes de noticias, enviaré a mis matones a domicilio», dijo Dásya. «Que vienen siendo unas cabras furiosas», soltó Vívica. «Lo tendré en cuenta», me grabé en audio para que vieran lo que me hacían. Estas cambian el estado de ánimo de cualquiera y lo mejoran por mil. «Yo tengo una pregunta, cabras aparte», dijo Bloom. «Desembucha», dije. «¿Cuándo decís que nos vamos de vacaciones?».
Aburrido. No pasa nada en todo el libro. Él la deja sin explicación, pasa el tiempo y ella no está con nadie, no avanza y aunque le dijo que mantenga las distancias porque estaba en pareja con otra, ella sigue babeando por él. Insoportable. Que si que al final había una explicación, pero se descubre recién al final y en el mientras tanto no pasa nada. En el final pasa todo junto y termina de repente.
—Te quiero, Sley, eres mi maldita luz. Lo mejor que me ha pasado en la vida. Y por ti sería capaz de cualquier cosa, incluso aunque me rompiera por dentro.