Wilt es una deliciosa comedia llena de humor negro e inglés. Una joya atemporal que sabe retratar a la perfección cuando al clásico hombre ordinario, pacífico y algo neurótico, se le hinchan las narices y decide pasar a la acción. Y las hilarantes aventuras (o más bien desventuras) de Wilt critican la sociedad en la que vivimos, esa en la que alguien tranquilo es considerado un pardillo al que se puede ningunear, hasta que explota y pone a todos en su lugar.
Según escuché, el traductor de esta obra tuvo mucho que ver en cómo ha llegado hasta nosotros la prosa de Wilt, y se tomó muchas licencias y adaptaciones al público español -con el consentimiento de Tom Sharpe- para que la obra tuviera más éxito. Para ello cuenta con una prosa ágil y bien desarrollada, un lenguaje sencillo aunque sin entrar demasiado en lo vulgar y unas descripciones en su mayoría acertadas. Pero lo más importante de este libro son los personajes. Construidos a medias entre la sátira y la realidad, son muy eclécticos aunque resultan coherentes. El mejor de todos ellos, sin duda alguna, es el protagonista, Wilt. Un personaje carismático y atractivo, pese a los desfavorecedores retratos que hacen los demás de él.
La trama de Wilt describe a una sociedad cínica que juzga implacablemente a los individuos que la componen siguiendo una serie de criterios, mucha veces aleatorios y estúpidos. Pero entrando en contexto, en este libro seguimos a Henry Wilt, una persona normal que lleva diez años esperando un ascenso en su trabajo y doce años casado con Eva, una mujer que no deja de machacarle diariamente.
Con este panorama, no es de extrañar que el pobre Wilt sueñe con matar a su esposa cada vez que saca a pasear a su perro o esté totalmente desanimado cada vez que intenta enseñar literatura inglesa a los cazurros de la Escuela de Artes y Oficios donde trabaja. Y es entonces cuando ocurre el desastre: tras un hilarante percance en una fiesta, Eva abandona a Wilt y este es acusado de su asesinato. Es entonces cuando se establece un interrogatorio que pondrá a prueba el ingenio de Wilt, cuyo valor e inteligencia parecen crecer a medida que su reputación cae y las sospechas sobre él no dejan de aumentar, hasta el punto de ser considerado culpable por el resto del mundo.
Y aunque me lo esperaba, lo que menos me ha gustado es el final. El desenlace se resuelve de forma muy precipitada, además de ser abierto, algo que deja paso a siguientes partes que estoy más que dispuesta a leer.
La saga Wilt se compone de 5 obras, así que quizás caiga el siguiente libro de este universo pronto.
Por todo ello, 4 estrellas.