“<<¿Por qué a usted no la mataron?>>, me preguntan a veces, con toda inocencia, los niños que visitan la Casa-Museo Hermanas Mirabal, en Conuco, o mi hogar en Ojo de Agua.” | Vivas en su jardín, Memorias por Dedé Mirabal.
Reseña: Estas memorias que escribió Doña Dedé son una oda a la valentía, el coraje no sólo de luchar y defender la libertad, es por igual el coraje de resistir, sobrepasar el dolor y seguir viviendo. El libro, separado en tres partes, no dejó de llenarme de nostalgia, horror, y orgullo. Para mí fue imposible no soltar lágrimas en momentos que se siente tan vivo el dolor humano, aún cuando Doña Dedé recalcó que no sabía como transmitir su dolor en palabras.
Verdaderamente el libro se sintió como si ella estuviera contándonos la historia a los lectores, así como mi abuela relatando su juventud desde una mecedora, por su forma de contar y saltar al futuro y volver luego al presente, así como hablamos. Y no pude evitar en pensar en seres queridos que he perdido, especialmente en la primera parte, porque está inundado de nostalgia. De esos recuerdos atesorados que Doña Dedé tenía por sus hermanas.
La segunda parte narra las atrocidades en medio de la dictadura, conocer la historia y oír relatos de primera persona nunca se sentirán igual. De verdad que engranuja el corazón al ver tanta fortaleza, tanta valentía, tal indignación y a la vez ver la crueldad, el miedo y la avaricia de poder. Aunque como repitió varias veces durante el libro, siempre aparece alguien bueno entre la multitud. La tercera parte es el después de la tragedia, pero no el fin de las injusticias. Da mucho que pensar, que hoy en día en nuestro país, y por igual en otros países seguimos sufriendo de impunidad y de injusticias. Que hay que seguir trabajando, y seguir adelante.
(4.5 de 5)
Ñapa: “Ya n me quedaron dudas y así empecé a lanzar el grito que repetiría sin para durante esos días en todas partes: << ¡Las mató! >>”
“Creí que el alma se me había ido y me dio un sopor. Al ver la realidad, lo irreversible, que ya estaban enterradas, sentí que la vida se me arrancó. Me quedé en el vacío.”
“Ahora, cuando los domingos o los aniversarios nos reunimos en mi casa, tantos nietos y hasta biznietos alborotándolo todo, escucho sus nombres y responden, veo a mis hermanas multiplicadas en varias Patria, algunas María Teresa y más de una Minerva.”