Vivir tras una máscara que protege de los juicios es posible. Sin embargo, esa máscara que sirve de defensa es, también, aquello que nos aleja de los demás. Es eso que queremos perder para que nos miren a los ojos y puedan ver quiénes somos.
Chantelle ha tenido una vida poco huérfana, despreciada por la única pariente que podía cuidarla, educada en un colegio de crueles señoritas que la toman por blanco de sus burlas. Entonces, decide usar la máscara del orgullo que la protege de las palabras hirientes, de los destratos. Decide siempre ocultar una parte de sí misma como una forma de preservación.
Lucas Greyland, nuevo marqués, en cambio, usa otra máscara, la del desapego. La usa para no comprometer ningún sentimiento con una mujer, con las que solo mantiene breves relaciones que no duran más que unos meses.
Cuando las máscaras de Chantelle y Lucas se encuentren en los salones de la Londres del siglo xix, los acercarán y alejarán al mismo tiempo, pero no podrán mantener un vínculo sincero hasta que no se muestren los rostros al descubierto.
Empecé esta reseña varios días después de haber terminado del libro, porque cuando llegué al final estaba encantada con la historia, y ahora, a la distancia tengo una nueva perspectiva. No es un mal libro. La historia tiene un excelente desarrollo y cadencia. La trama atrapa mucho y en cada capítulo te deja deseando más. Los protagonistas tienen sus pros y contras. Chantelle es MUY orgullosa y eso me sacaba de quicio, pero considerando su pasado y sus ideas de futuro creo que su posición fue la correcta. Lucas, por otra parte, se ganó mi odio/cariño xq también soy consiente de su pasado pero a veces era insufrible. Los personajes secundarios están increíblemente desarrollados. En especial, Tess y el príncipe, no creí que fueran a profundizar tanto en su historia pero así fue y a la autora le quedó precioso. En mi opinión, no le faltó tensión sexual, pero si cariño del bueno. Un poco más de romance y dulzura. Y tal vez diálogos en los que no se quieran asesinar 😂 En definitiva, es una buena lectura de época. La redacción es baste clásica y descriptiva lo cual a veces resultaba difícil de seguir. Sin embargo no lo descarto como un buen libro.