Conocer la historia de nuestra civilizacción a través de las comidas es la búsqueda de este sus orígenes en la Antigüedad para detenernos en la Edad Media y los primeros recetarios que se publicaron, con el fin de resguardar las distintas creaciones culinarias para la nobleza.
Cada detalle de El jardín de las delicias pretende crear un vínculo entre quien lee y el pasado más remoto.
La gran cantidad de referencias históricas, guerras, batallas, fiestas, libros, pinturas y un sinnúmero de personajes que habitan estas páginas nos recuerdan, de alguna manera, que uno de los grandes vínculos humanos es el goce de comer y beber, de reunirnos en torno a la mesa, para compartir, mismo espíritu que anima la extraordinaria investigación de la académica
Ana María Maza Sancho, especialista en literatura medieval y española.
Es claro que la autora sabe mucho y dice mucho, no puedo decir que no es interesante o no terminas aprendiendo algunas cosas. Lo que me parece no tan bueno es que para la gran cantidad de información que es no hay mayor separación en párrafos, hay páginas completas con un solo bloque enorme sin fin de palabras y eso hace la lectura mas lenta y agotadora.
Me lo vendieron como "el saber del sabor". Irresistible.
Egipcios, griegos, romanos. Cereales, banquetes y vino. Qué mejor.
Pero cuando llega a la Edad Media, el libro pierde el rumbo. No decae, solo se transforma. Cada vez se habla menos de la importancia de la comida y se da paso a datos, personajes, y anécdotas varias. Todo ultra condensado y al final uno queda con gusto a poco.