«Quizá todo esto sea una despedida amistosa de mi padre, una forma de dejarle para poder seguir. Seguro que él lo comprendería. Es la única manera de hacer la vida. José, espero que lo entiendas. Tengo que despedirme de ti. Tengo que reconocer que de alguna manera me he protegido todos estos años a través de esa figura que es y no eres tú. De esa idea de lo que debía ser yo como hija tuya. Y ahora me toca avanzar. Me toca seguir sin ti. Como cuando en la película se ve al fantasma despedirse, como cuando el espíritu sale del cuerpo, como cuando la sombra de Peter Pan se le despega de los talones. No pasa nada. Vamos a estar bien. Ya verás».
Este libro nace de tres heridas, como en el poema de Miguel Hernández: la de la vida, la de la muerte, la del amor; Violeta Gil parte de ellas para dar forma a una historia íntima y emocionante. Con esta novela asistimos a un emocionante ejercicio de creación en el que la autora se transparenta de manera valiente, poniendo voz, cuerpo y alma al servicio de su destino, retomando caminos olvidados, conversaciones con familiares, documentos reales o, a falta de ellos, inventados. Pocas veces los libros se sienten tan necesarios y se confían de forma tan admirable a su propia razón de ser.
Es una de las lecturas más bonitas a las que he podido asistir. Un verdadero testimonio de valentía por parte de la autora que deja al lector constantemente pensando: “gracias”. Gracias por tu generosidad, Violeta Gil, por abrir no solo las puertas de tu corazón, sino las de tu vida y la de tu familia de esta manera. Gracias por esta herida, por las tuyas, por las nuestras. Este ejercicio terapéutico es tan profundo que muchas veces hace sentir a la persona que lo recibe que no debería estar ahí. Yo muchas veces he necesitado parar para reflexionar: sobre lo que estaba leyendo, por qué lo estaba leyendo, qué significaba que lo tuviera yo entre las manos… y un largo etcétera. Louise Glück escribió en un poema que miramos el mundo una vez, en la infancia, y el resto es memoria. Así que todas nuestras heridas son cicatrices de cuando de pequeños corríamos demasiado rápido. Y todo este dolor es antropológico. Resulta importante recordarlo.
«llega con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.»
cómo es aquello de echar de menos y dolernos de personas que solamente conocemos por su recuerdo en otros, pero sentirlos como propios. cómo es aquello de imaginar vidas desconocidas por huellas trazadas en cartas, en vivencias y objetos.
sé que serán 5 estrellas en el momento que necesite recordar por miedo a olvidar.
no me ha cambiado la vida pero me ha hablado de vidas que están en las nuestras y como este libro también me lo han dejado he de guardar aquí todas estas partes!
del abuelo me gusta cuando dice “muchas veces dejo pasar el conflicto pero siempre llega un día en que olvido mi propósito y trato de discutir con él. siento que lo que más le enfada no es que piense lo que pienso, sino mi incapacidad para quedarme callada”. también que entienda que él no quiera para su país lo que no querría para sí mismo. aunque esto es difícil. pero justo entiende esta dificultad
de su padre “me reconozco en su duda, en su cuestionamiento constante del amor. trata de salir de sí mismo, dice, pero ni siquiera él se lo cree, cuando dice que acaba hablando de él tengo la sensación de que desde el principio sabía que así iba a ser”. “he empezado a ver un patrón en tu relación con el amor y aunque de algún modo me alivia es un alivio que me molesta no quiero que me alivie no quiero ver explicaciones a mi forma de amar en la tuya”. -una carta del padre a la madre en su época más religiosa: “y quiéreme. sí, sé que no debería pedirte eso, mi obligación es dar sin esperar nada, pero soy muy débil, necesito que me queráis todos. gracias, porque sé que lo hacéis sin que me lo merezca”. -y en un diálogo nunca sucedido con ella: “ella me quiso desde el primer día. igual que a ti. yo también te quise desde el primer día, no es eso. pero siempre fui más egocéntrico, más egoísta, supongo. tu madre tenía la frente tan despejada, lo tenía todo tan claro. me daba envidia, pero eso nunca se lo dije, siempre le hacía sentir que yo era superior, porque le daba muchas más vueltas a todo, lo retorcía, lo miraba por arriba y por abajo. y ni siquiera ahora, que no estoy, puedo hacerlo de otro modo. aunque sí me gustaría tener otras palabras para explicarlo”.
de su madre haberse pasado toda su vida intentando no parecerse a ella y que ella lo sepa y aun así quiera a su hija más que a nada. siempre es la madre la que tiene la mayor capacidad de amar y la que se resigna a que le rompan el corazón. da todo lo que es y se queda con las reservas bajas. “durante años mi madre lloró adelgazó y casi desapareció”. “la madre que conozco no puede hablar del pasado, no puede hablar de muchas cosas, dice que sí, pero no es cierto, no se ha entrenado para hacerlo. ha guardado un secreto mortal dentro de sí, y eso ha cambiado todo. controlar la información le daba la clave para relacionarse conmigo. si podía mantenerme en un lugar que ella consideraba a salvo, si podía mantenerme en su versión, al menos podría controlar nuestra historia”.
de la escritura y la muerte “escribir para que alguien pueda morir y quedarse”. “cuántos años puede tardar uno en enfrentarse a la pérdida?” para escribir hay que seguir la conversación y enfrentarse a la familia
del amor de aquí muchas cosas como siempre. yo las ordenaría así: -“me sentía en peligro y a la vez completamente capaz de todo. pero tampoco era capaz de entregarme” (por el peligro, pero me creía capaz de sí) -“me vuelve loca sentir que hay una persona a la que espero a la que deseo de la que necesito su presencia para saber que sigo viva” -“y entonces aquí encerrada me imagino que he conocido a un nuevo amor, y que llega el día en que nos tenemos que contar de ese otro amor, del anterior. ese increíble amor el que me dejó así durante meses, sin saber quién era, sin saber qué hacer. ese amor del que no me podía levantar de la cama. ese increíble amor del que también dudé cada día, por el miedo que me daba que pudiera ser verdad (…) pero ¿por qué era tan importante ese increíble amor?, ¿por qué no quería que acabara si durante años había estado cuestionándolo de todos los modos posibles? ese increíble amor bien podía ser llamado ese terrible amor que ninguno de los dos se creía del todo porque teníamos miedo ancestral a dejarnos llevar. porque no queríamos ser como otras personas. porque estaba paralizada”. -“y no es que no crea en el amor. a veces pienso que es lo único en lo que creo”. “en esas cartas se acompañaban, pero además se inventaban quiénes eran y cómo iban a amarse cuando estuvieran en el mismo lugar”. “no se fía del amor pero es lo que más le importa”. “¿soy la que debo ser?” -“es muy difícil estar listo para amar a otra persona, es de lo más difícil que hay. yo no sé si lo he podido hacer alguna vez, así, de verdad. tienes que estar muy tranquila, con el mundo, con quien eres... siempre estamos demostrándonos cosas, y así no se puede uno relacionar. se puede, pero no de verdad. estamos jugando a ser una cosa u otra, que no nos pillen relajados, frágiles, mantener el control sobre la situación”. -“deborah levy habla de que cada nuevo viaje que se hace se convierte en una suerte de duelo por lo que ha dejado atrás; el que viaja, dice, trata de recrear en un nuevo lugar lo que ha ido dejando.” -“me quieres, pero no quieres acompañarme en mi camino, tampoco hacer uno juntos; quieres, si acaso, que te acompañe a cierta distancia en el tuyo, y quizá observarme en el mío. y la verdad, no me parece suficientemente atractivo para mi única y preciosa vida”.
no es que sean cosas nuevas y eso me recuerda a mi familia entera desprestigiando a la terapia porque “no le va a contar el psicólogo nada que no sepan”. pero digo lo que les dije. el poder de identificación te despega de la tragedia, te explica que se puede escribirla, tocarla, metaforizarla, citar en ella lo que otros dijeron y ahora te dicen a ti mientras piensas en el formato de APA en el que tienes que referenciar esas citas. tus cosas empiezan a ser en un mundo que las tiene y las ve y las sostiene mientras te dice que qué dolor, apoyando tu hombro en una cordillera de hombros también llenos de sal. y cuando la sal se cristaliza ya se puede andar por ella, pero el esqueleto que hace que no os rompáis siempre son las palabras siempre. y manos en las que darte. no hay que salirse de la cordillera de hombros
Todos necesitamos raíces, ya sean físicas (la sensación de pertenecer a un lugar) o en forma de lazo que nos une a nuestras familias. Aquí suceden ambas cosas: la búsqueda de un lugar al que pertenecer y la búsqueda de los lazos familiares. Hay mucho que leer con atención en esta novela, al final cada cual se identifica con lo que le toca más de cerca. En mi caso, yo nací en una ciudad, pero mi familia por parte de madre proviene de un pueblecito soriano al que voy todos los veranos y donde siempre seré un forastero, como se siente la protagonista de la novela tanto en el pueblo extremeño de su padre como en el pueblo segoviano en el que nació. La manera en la que se desarrolla esta búsqueda y las heridas que empiezan a repararse dejan un halo de luz para aquellos que sentimos que pertenecemos a todos los lugares en los que hemos vivido y a ninguno a la vez.
Me parece muy valiente escribir este libro, buscando respuestas ante un padre ausente y una Relación muy tirante con la madre, y entremezclado con una separación sentimental. Ahí están las tres heridas.
Y entre duelo y pérdida giran todas las historias, yendo y viniendo, en espiral; y compartiendo frgamentos del cuaderno de su padre.
El comienzo es genial. Hacia la página 100 se me ha empieza a hacer repetitivo y aunque hay pinceladas que vuelven a captar mi atención, casi hasta el final del libro pierdo el interés y me despisto con frecuencia. Si esto me pasa con un thriller le hubiera dado un 1, pero con un relato tan íntimo, no me parece justo.
Entiendo que la autora haya necesitado este ejercicio como terapéutico y que haya quedado exhausta tras terminarlo.
Pues seguramente me hubiese gustado mucho más si no me pareciera que esto es un esfuerzo muy nulo de convertir un par de notas en un libro. Claro, que continuamente se refiera al proceso de escritura y a la beca que le han dado no ha ayudado demasiado. Me da un poco de pena porque hay varias reflexiones con las que conecto pero si es por el resto, me sobra más de la mitad del libro.
Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida.
Mediante este poema de Miguel Hernández la trama del libro va avanzando, dividida en tres partes con esas temáticas.
Es un libro muy íntimo. La protagonista nos cuenta toda la historia de su familia y como le afecta a ella la relación que tiene con cada miembro: su abuelo, su madre y padre.
Una novela que trata la pérdida y cómo marca la vida de nuestra protagonista. También la búsqueda de un lugar en el mundo, un lugar que se sienta como propio, con independencia de donde estén tus familiares y todo lo que hayas perdido por el camino. Un lugar donde cerrar heridas.
“Me toca seguir sin ti. Como cuando en la película se ve al fantasma despedirse, como cuando la sombra de Peter Pan se despega de los talones. No pasa nada. Vamos a estar bien. Ya verás.”
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Es un libro que me ha gustado. Estas temáticas siempre me gustan porque están acompañadas de una narración preciosa la mayoría de veces. Pero no he conectado del todo, ni con la protagonista ni con la forma de escribir de la autora. La personalidad de la protagonista no me terminaba de convencer y en parte creo que es por la narración, es muy directa, con frases súper cortas y muchos puntos… no sé exactamente qué ha sido pero no me ha enamorado. Esto no quita que está muy bien escrito y hay frases que he marcado, pero no me ha removido nada por dentro… y eso es justo lo que busco con este tipo de libros.
Para mi es un 3/5 ⭐️ un libro que sí recomendaría pero hay otros que me han gustado más de este estilo y con temáticas como: el duelo, el amor y la búsqueda de uno mismo.
Una hija busca en los origenes de su padre para poder conocerle años después de su muerte, o como destrozarme por completo. A nivel emocional no he estado bien mientras leía este libro y eso ha hecho que pase de puntillas (sin dejarme permear por la intensidad) por las partes que para mí son más dolorosas. Quiero releer en un futuro este libro para poder llorar tranquila, sin retener nada, y darle las cinco estrellas que se merece porque es bellísimo.
Un libro sobre tres heridas, el amor, la vida y la muerte. Me ha gustado la estructura del libro, dividido en tres partes donde se reflejan tres momentos de la vida de Violeta. Se me hizo un poco largo a pesar de ser cortito. Me sentí identificada en varios puntos de la novela y eso la hizo un poquito más especial
Un salto al interior de una misma que Violeta convierte en libro y regala al mundo. Un ejercicio magistral de sinceridad, lo único que, en mi opinión, puede acércanos a la tranquilidad. Me siento agradecida por compartir tiempo con una escritora en la que confluyen de esta manera la sensibilidad, la inteligencia y una autocrítica que no se asienta en lo voraz y se torna una mano en la espalda, que te consuela pero también te empuja a ser quién necesitas ser
Leido en dos ratos. Uno a solas en las montañas de Teruel, otro en el sofá junto a mi madre, feliz por haberle concedido espacios que creo le habrían gustado
Una reflexión sobre la identidad, las relaciones, la concepción del amor, las ausencias y un largo etcétera. Una ventana abierta a la intimidad de la autora, hasta el punto de que por momentos he sentido estar pisando un terreno que debería estar vedado a extraños. Una historia de raíces y genealogía, ejercicio de búsqueda sincera y terapéutica del propio significado a través de la mirada ajena. Una apuesta arriesgada que, en mi opinión, ha sido exitosa.
que levante la mano quien a estas alturas de la vida no se haya boicoteado alguna vez. no sé si por miedo, por comodidad, por eso de la zona de confort.... que se yo, pero muchas son las veces que tapamos lo que no queremos que suba a la superficie y, lo llegamos a poder hacer tantas veces, que hasta terminamos creyendo que eso que escondemos bajo la alfombra, para que no lo vea nadie, no es relevante cuando lo único que estamos haciendo es esconderlo de nosotros mismos. #violetagil en #llegocontresheridas intenta recrear con una narración casi lírica el gran acontecimiento que parece haber marcado su vida de por siempre : el suicidio de su padre cuando ella era un bebé de tres meses. se quedó ahí, sola, con su madre, viviendo una realidad confusa, llena de preguntas y respuesta que no la satisfacían. Por eso cuando la protagonista, ya adulta, decide reconstruir el sendero que llevó a su padre a tomar esa decisión descubre que, aunque está primera premisa es la que la ha llevado a volver al pueblo, a afrontar un nuevo duelo por la ruptura con su pareja, a intentar recomponer el rompecabezas que creía que era el suyo, descubre que todo ese viaje era necesario primero para descubrir, que no era tanto la pérdida del padre lo que la tenía en un estado de permanente alerta, sino la relación con su madre. Su madre que sí se quedó, se quedó a cuidarla, a sacarla adelante, a estar ahí a pesar de todo y a cambio de tanta generosidad ella no había sabido acotar entre el padre y la madre. porque poco se cuenta de la historia de los que se quedan. se quedan y esperan. y desesperan. "llegó con tres heridas/ la del amor/ la de la muerte/ la de la vida" . "estas mejor de lo que crees, solo necesitas algo de tiempo, un poco de paciencia, un poco de calma y un poco de humildad. ¿es eso lo que me vas a conceder? No, es eso lo que te pido."
Este libro nace de tres heridas, como el poema de Miguel Hernández, con la muerte de la abuela, la protagonista se une más a su abuelo y a los secretos que este guarda y darán respuesta a su vida, al amor que su madre no sabe expresar. A través de este duro viaje, descubrirá no solo quién fue su padre, también quién es ella y por qué es cómo es, porque heredamos hasta lo que no imaginamos, gestos, manías y en su caso la necesidad de aprobación, lo descubrirá de su padre a través de las cartas, de su abuelo por la convivencia y de ella misma por la autorreflexión.
«Necesito que me queráis todos»
La protección de la madre, los silencios para proteger a su hija y ofrecerla una infancia feliz y sana, no tienen el efecto deseado cuando el velo cae y la verdad se descubre. La confianza se resquebraja y aumenta la distancia. Nacen las inseguridades, la sensación de vacío. ya no es capaz de hablar con su madre con sinceridad, qué sucede con el afecto. Comprende la manía de no abrir heridas, pero llega un momento en la vida donde la verdad se debe contar y no descubrir de cualquier forma, los secretos se convierten en heridas que duelen. Nuestra protagonista heredó los miedos de sus padres, el dolor de las relaciones sentimentales rotas y mal curadas. Una historia muy personal e íntima. Creo que es la primera novela de la autora, un muy buen debut dentro de la novela intimista.
Pasajes que elevan a protagonista al autor, y eso siempre alerta. También maniata, al sentenciar.
Discurre por tierras de aquí y allá, rurales en su honesta brutalidad, y aborda aquel tránsito del que revela una manera curiosa de relación, complemento del 'desencanto' por otra vía. Daño extendido a tantos en aquel impulso de esperanza, que lleva 40 años desenmarañar en todos sus flecos, de la vida íntima y de la obra pública. Algo extraviado en su periplo por Iowa, o por ahí. Pero en el engarce de generaciones enseña e hipnotiza en la teatralización de un pretérito que uf, que cómo decir nada frente a aquello.
El interés por el libro vino de la tele, de un programa antiguo, donde una crítica decía: "Venid, venid a él...". En 'tos' sitios hay que tener amigos. También de eso trata, en su propia génesis, y desde ahí resulta inevitablemente leer y juzgar, incluso errar o sojuzgar, con cariño.
No pude terminarlo. Reúne todos los tics que me exasperan de la narrativa española contemporánea. Autoficción superficial, solipsismo, la creencia de que el escritor es interesante per se y un trabajo mínimo e incoherente con el lenguaje. Lo peor es que hay cierta autoconsciencia, creo que la autora sabe de sobra los peros que se le pueden poner a su texto y, en vez de renunciar a él, le va poniendo parchas mínimos y vagos, como cuando para contrarrestar el conservadurismo del relato de la idealización de la vuelta al pueblo nos mete con calzador resúmenes de discursos anticoloniales que, siguiendo la lógica del propio libro, pintan poco. Sí hay que reconocerle cierto ritmo, agilidad y fluidez.
Una novela íntima, intimísima. Pese al dolor, al solipsismo y al abandono, la sensación unos meses tras la lectura es de paz y serenidad. Una narración que acuna al lector. Sí, es una memoria histórica escrita en primera persona; sí, es una novela sentimental; sí, es una obra repleta de tópicos. Sí, es otra «Guerra Civil como moda literaria». Pero funciona. Funciona porque el título lo anticipa todo: la voz femenina, la poesía, el sufrimiento y la sanación. Y el lector obtiene lo que esperaba, todo ello envuelto en una melodía delicada e imperturbable.
Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.
«Escribo: Es muy difícil estar listo para amar a otra persona, es de lo más difícil que hay.
Yo no sé si lo he podido hacer alguna vez, así, de verdad. Tienes que estar muy tranquila, con el mundo, con quien eres... Siempre estamos demostrándonos cosas, y así no se puede uno relacionar. Se puede, pero no de verdad. Estamos jugando a ser una cosa u otra, que no nos pillen relajados, frágiles, mantener el control sobre la situación»
qué necesario y qué bonito, lo releeré más de una vez
Muerte, amor y desamor... autoconocimiento, crecimiento personal, la influencia de nuestro pasado e infancia en lo que somos, el duelo, la diferencia generacional...temas que nos unen a todos. En general me ha gustado y aunque a veces se me ha hecho un poco pesada, merece la pena leerla.
No voy a puntuarlo porque no quiero darle mala nota siendo taaaan personal y seguramente, catártico para la escritora. Y porque realmente su forma de escribir me gusta y creo qeu es un libro interesante, lo que pasa que yo no he conseguido conectar y se me ha hecho bastante repetitivo.
Es una historia interesante, sobre cómo irle dando forma al suicidio de su padre. Aunque tenía cosas lindas, reflexiones profundas, la historia luego tenía mucho relleno. Me pareció buena, pero siento que hizo falta hablar más de sus sentimientos.
Creo que todos podemos identificarnos con algunas o muchas partes de este libro, Violeta Gil hace del duelo de una vida una muestra de arte con letras. La forma en que está escrito es muy variada y creativa, y la manera en que se va resolviendo an ella misma con sus tres heridas mágica.
Me ha gustado, sobre todo la parte central. Creo que ahí es donde mejor prosa despliega. El resto es interesante y consigue una muy buena novela. Compacta.