Una clínica de salud mental puede oírse como un lugar frío y crudo, que jamás se vio libre de prejuicios. Sin embargo, la percepción del lugar depende de quienes lo habitan. Desde la cueva de su interior, simbolismo de una profunda depresión, la narradora cuenta su experiencia dentro de las paredes de este sitio para descubrir lo saludable de las enfermedades mentales de cada uno de sus pares. Destacando aspectos de sus personalidades, de sus procederes para llegar ahí, encontrando la relevante razón de la “locura”. Es muy fácil seguir estereotipos, comprarse los catálogos de las imposiciones sociales, pero existe también una realidad paralela. Es la que la narradora expone haciendo replantear, habiendo sido un paciente más: ¿es más enfermo quizás, quien mediante daños expone a la locura a quien termina en encierro? ¿Es más macabro quizás quien condena, apático, de “loco” a quien para sobrevivir solo le queda evadirse de la realidad? ¿Será quizás, que muchos de afuera necesitarían estar adentro para comprender que es gran parte de la humanidad, quien enferma por enferma estar? ¿Y que los de adentro solo fuimos el daño que tenemos que reparar, por un desquicio, muchas veces ajeno, que de tan demente no acepta su enfermedad?
Cualquier palabra que yo utilizara en esta reseña para describir este libro sería insuficiente, porque el arte no puede describirse ni medirse con palabras.
Fue hermoso poder encontrarme con tantas vidas, con sueños y miedos. Verlos a la cara (porque tiene ilustraciones que son bellísimas) y comprenderlos. Las biografías siempre son mis favoritas, y encontrarme con 33 en un solo libro fue increíble.
Son historias que no pasan desapercibidas, te marcan y te ayudan a reflexionar y valorar todo lo que tenemos. Cada persona me enseñó algo diferente, y lo voy a poder llevar en mi corazón para siempre.
No conozco a la autora, ni siquiera encontré sus redes sociales, pero si mágicamente este posteo llega a sus manos, me gustaría decirle gracias. Gracias por poner en palabras a la vida, por mostrarme muchas realidades en pocas páginas (porque no tiene más de 160 y sin embargo es gigante). Gracias por crearlo Emilia, hiciste una obra de arte.
Según cuenta el mito, Narciso era un joven apuesto y llamativo, y se dice que todos los hombres y mujeres quedaban enamorados de él, pero este los rechazaba. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien al ser rechazada se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que solo quedó su voz. Inspirándose en este mito, la autora comparte desde lo más profundo de sus vivencias su paso por una clínica de salud mental, luego de encontrarse en la vida con un Narciso que solo tenía ojos para sí mismo.
Emilia relata cómo, a partir de esa relación con él, sintió la necesidad de refugiarse en su propia cueva de Eco: la clínica. Allí, la vida le permitió conocer a muchas personas que también necesitaban un refugio de sí mismas, cada una con una historia que revela sus propias luchas y búsquedas.
En un tono lírico y reflexivo, la autora envuelve su experiencia en descripciones que, de forma fragmentada, revelan aspectos de los pacientes y del personal de la clínica. Se trata de relatos breves, cargados de detalles, que logran captar la esencia de cada personaje. Sus palabras logran un equilibrio entre lo testimonial y lo literario, y cada página sostiene la vivencia personal sin perder el pulso estético. Para realzar la belleza de esta edición, cada capítulo está acompañado por delicadas ilustraciones de Caro Diatomea que, con mucha sensibilidad, captan el alma de cada historia.
Sin duda es un libro que recomiendo, porque nos invita a cuestionar las etiquetas que recaen sobre quienes han pedido ayuda y han buscado un refugio en una clínica. En el fondo, sabemos que esas etiquetas son injustas, ya que los verdaderos daños muchas veces se ejercen por parte de quienes lastiman sin límite.
Me regalaron este libro en mi viaje a Buenos Aires y que agradable sorpresa me llevé. No le doy 5 estrellas por un par de errores de edición pero 100% recomendado.